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Pedro Mondelo: "El fin de las empresas son las personas, no hacer dinero"

Entrevista al director del Centre Específic de Recerca per la Millora i Innovació de l’Empresa de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC)

Rafael Servent

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Pedro Mondelo. Foto: Cedida

Pedro Mondelo. Foto: Cedida

Pedro Mondelo es un experto en empresas saludables. Doctor en Ingeniería Industrial por la UPC y doctor en Psicología por la UB, es director del Centre Específic de Recerca per la Millora i Innovació de l’Empresa de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), además de conferenciante y director de diversos másteres universitarios dedicados a la prevención de riesgos laborales. Es impulsor del Sello 5Z, una metodología de trabajo basada en la búsqueda por alcanzar los cero (zero, en inglés) accidentes, zero desigualdades, zero desconocimientos, zero enfermedades y zero residuos.

¿Cómo entiende usted una empresa saludable?
Usaré una definición provocativa. Se trata de una empresa en la que el trabajador, al salir de su trabajo, ha mejorado su salud respecto a como entró.

Es decir, que no se ha dejado la salud en el trabajo...
Una empresa saludable mira todas las variables e intenta crear un lugar de trabajo armónico respecto a tus necesidades.

"Una empresa saludable es aquella en la que el trabajador, al salir, ha mejorado su salud respecto a como entró"

¿Qué necesidades son ésas?
Las hay de puramente económicas, sociales, psicológicas, para desarrollarnos y de confort, como por ejemplo la climatización. La empresa del siglo XXI debe respetar y armonizar todo esto, poniendo el andamiaje para que la persona pueda ser creativa.

¿Y en qué punto se encuentran nuestras empresas?
Las necesidades más pegadas a la seguridad, a la higiene... en general, las más físicas, están más controladas. Pero las del ámbito psicosocial no tanto. Compatibilizar los horarios familiares, por ejemplo, se está convirtiendo hoy en una necesidad.

¿Son conscientes todas las empresas de la importancia de dar respuesta a esas necesidades?
Hoy en día no hay empresas que no hagan una reflexión importante al respecto. Quizás quede alguna microempresa que no sea consciente, pero hoy en día ya no es como antes, cuando podíamos hacer una separación entre la grande y la pequeña empresa.

"No puedes retener ningún talento si la persona no está enamorada de tu empresa"

Aquello de «todo esto está muy bien, pero nosotros no somos una multinacional». ¿Es eso?
En efecto, eso ya no es así. Lógicamente no hay más que un camino, y es hacer una empresa saludable. Y no por retener el talento, eso son mandangas, porque la gente hoy te viene a buscar. No puedes retener ningún talento si la persona no está enamorada de tu empresa. En este punto, la empresa pequeña ha copiado de la grande la estrategia de atraer por valor, y además lo ha hecho con más flexibilidad. 

Si no se trata solo de retener talento, ¿qué gana una empresa siendo saludable?
Una empresa saludable proporciona un ecosistema de innovación. Mire, hay dos maneras de atender a los clientes en una empresa, incluso si estamos hablando de un comercio de alimentación: la primera es simplemente estando ahí, mientras que la segunda es mostrándote atento a las demandas de esos clientes.

Innovando.
Sí.

Y en una empresa saludable, eso es más sencillo. ¿Es así?
Los resultados económicos son muy importantes para una empresa, por descontado, pero después hay una serie de intangibles donde, entre dos empresas que se dedican exactamente a lo mismo, cuando entras por la puerta de la primera ves que hay un ambiente de sonrisas, mientras en la otra el ambiente es de tristeza. En la segunda, sin duda no estarán tan atentos a lo que está pasando, mientras que la primera estará cambiando procesos continuamente. 

"Una empresa saludable es un polo de atracción del talento"

Sin sonrisas, ¿los resultados no pueden imponerse en una empresa con un ‘régimen de terror’?
No. Hace 30 años, yo estaba diciendo ya que, en el futuro, lo que tendríamos que tener en los departamentos de Recursos Humanos de las empresas serían antropólogos. Es decir, gente que supiese leer esa diversidad y ese caldo de cultivo, dándole respuestas. Con un ‘régimen de terror’ no vas a ninguna parte. Con el agravante de que cada vez has de aplicar más terror, porque te quedas con los peores. Ahí está la clave del porqué hacer un buen branding de empresa, que emocione: es para atraer a los mejores. Una empresa saludable es un polo de atracción del talento, y no hablo del talento que se sale de la media, sino del que tenemos todos y debemos hacer aflorar.

"Lo que hasta ahora se han considerado aficiones, son necesidades"

O de lo contrario, ¿correrá la voz y nadie querrá acercarse a trabajar en esa empresa?
Sí, porque hay una serie de necesidades que las personas estamos colocando por delante. Por ejemplo, poner a la familia por delante del trabajo, eso antes no pasaba: vivíamos para trabajar. Y cuando digo ‘familia’ puede ser también ‘pareja’ o ‘ideales’. Es por eso que las empresas se han de ir construyendo alrededor de las necesidades de las personas, que es el fin de las empresas.

¿Las personas?
Por supuesto: el fin de las empresas son las personas, no hacer dinero. Es dejarte hacer cosas que permitan tu crecimiento personal y sentirte bien contigo mismo, compatibilizando por ejemplo los horarios con nuestras necesidades, que no con nuestros hobbies. O los mal llamados hobbies.

¿Por qué?
La palabra ‘hobby’ está mal dicha. Lo que se ha considerado hasta ahora aficiones son necesidades, y es un concepto que será central en la empresa, porque como le decía no todo se ciñe a dinero.

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