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¿Por qué Borges se sale en Bolsa?

Desde que BAIN, su división agrícola e industrial de frutos secos con sede en Reus, saltó al mercado continuo el 24 de julio, las acciones de esta empresa se han revalorizado un 130%, con puntas del 230%

Rafael Servent

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Avellanas en el Camp de Tarragona, en una imagen de archivo.

Avellanas en el Camp de Tarragona, en una imagen de archivo.

El pasado 24 de julio, Borges Agricultural & Industrial Nuts (BAIN), la división agrícola e industrial de frutos secos con sede en Reus de Borges International Group, empezó a cotizar en el mercado continuo a 16,65 euros por acción. En poco menos de dos semanas, el valor de sus acciones se había disparado, con un máximo de 54,50 euros por acción el 4 de agosto. Es decir, un 227,32% más.

A mediados de la pasada semana, el calentón bursátil de Borges se había relajado hasta situarse por debajo de los 40 euros por acción. Lo cual sigue siendo una barbaridad. Con 38 euros por título a 29 de agosto, se trata de una impresionante revalorización del 128,22%, más propia de un ‘chicharro’ (así se conocen en el argot de los mercados a aquellas empresas pequeñas y con problemas financieros, pasto de inversiones especulativas) que de una ‘blue chip’ (empresas con trayectoria y tamaño, que generan revalorizaciones moderadas pero sólidas).

En 1987, Agrofruse empezó a cotizar en el mercado de corros

¿Qué ha sucedido para que las acciones de esta empresa hayan vivido este estreno fulgurante? Primero, una previa: estreno sí, pero no tanto. Porque, aunque es verdad que BAIN arrancó apenas  hace un mes con su cotización en el mercado continuo, Borges no es precisamente una recién llegada al mundo de la Bolsa, donde entró en el año 1987 con Agrofruse (Agrícola de Frutos Secos SA) para cotizar en el mercado de corros.

Fue precisamente Agrofruse la empresa que sirvió a esta multinacional para constituir BAIN el 16 de febrero de 2016, mediante la integración del resto de sociedades de Borges International Group que llevaban a cabo actividades agrícolas, industriales y comerciales en el canal B2B (Business to Business o entre profesionales) de los frutos secos.

La familia Pont, a través de Borges International Group, controla hoy el 89,07% de las acciones de BAIN

Tras constituir la sociedad y aumentar el número de acciones de Agrofruse desde las aproximadamente 800.000 en las que se dividía su capital de 2.408.000 euros (a 3,01 euros por acción) con la emisión de 2.421.010 nuevas acciones, el siguiente paso era acometer una ampliación de capital dineraria para dar entrada a nuevos accionistas, reduciendo así la participación del socio mayoritario (Borges International Group) por debajo del 75% del accionariado. Ése era el plan para saltar al mercado continuo.

Pero el plan se trastocó. Cuentan fuentes de esta empresa que la situación de los mercados a principios de 2016 hizo que el Consejo de Administración de BAIN pospusiese esa ampliación de capital dineraria hasta encontrar unas condiciones de mercado más propicias... aunque no detuvo su salida a Bolsa.

BAIN saltó al mercado continuo antes de ampliar capital y rebajar el peso de la familia Pont, que a través de Borges International Group controla hoy el 89,07% de sus 3.305.780 acciones. Lo cual deja apenas en un 10,93% las acciones en circulación disponibles para ser negociadas. En el argot de los mercados, ‘free float’.

Y es ahí donde, hoy por hoy, aparece la explicación más sólida al ‘sorprendente’ exitazo de las acciones de Borges desde su debut en el mercado continuo. La cosa es que apenas hay acciones en circulación para comprar y vender. Unos 550 titulares se reparten estas acciones, sin que ninguno llegue a acumular cantidades que alcancen el 3%.

En el último ejercicio, la división de frutos secos de Borges ganó un 150% más

¿Hasta cuándo puede durar esta fiebre por las acciones de BAIN? Nadie que se dedique al mundo de la Bolsa tiene una respuesta. Por lo pronto (y mientras los resultados económicos acompañen), hasta que el Consejo de Administración de esta empresa decida dar el paso y poner en marcha esa ampliación de capital que permita dar entrada a nuevos socios e incrementar el ‘free float’ disponible para pequeños inversores.

¿Cuándo será eso? Desde BAIN, la respuesta es ya la clásica de una empresa cotizada: «en el momento en que se considere más apropiado y las condiciones de mercado sean las más adecuadas». Es decir: ¿para qué agobiarse si la cosa va como un cohete?

¿Ya será menos? O más. Literalmente. Un 150% más de beneficio neto en el ejercicio 2016-2017 (hasta los 3,5 millones de euros, pese a facturar un 18,5% menos por el descenso del precio de la almendra) es una tasa de crecimiento más que respetable. Estos fueron los resultados que BAIN presentó a principios de agosto (en concreto, el 3 de agosto), y que muy probablemente ayudaron a empujar la cotización de sus acciones hasta el máximo de 54,50 euros por acción del 4 de agosto.

De momento, el salto al mercado continuo de Borges está siendo de récord.

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