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Preguntar a los niños para aprender de sus opiniones espontáneas

BASF renueva sus Paneles Públicos Asesores en busca de lo ‘políticamente incorrecto’ y de la sinceridad

Diari de Tarragona

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Algunos de los niños que integran el PPA de BASF, en plena sesión de dibujo. FOTO: Cedida

Algunos de los niños que integran el PPA de BASF, en plena sesión de dibujo. FOTO: Cedida

Hace dos años, BASF decidió renovar por completo el Panel Público Asesor (PPA) que había puesto en marcha dos décadas atrás alrededor de sus centros de producción en el polo petroquímico de Tarragona.

Los paneles públicos asesores, integrados habitualmente por vecinos y miembros de la sociedad civil, son una herramienta que utilizan las empresas de la industria química para conocer de primera mano y mejorar las relaciones con su entorno más inmediato. Pero, después de veinte años, necesitaban una renovación. Lo cuenta Conxita Esteve, responsable de los Paneles Públicos Asesores de BASF: «decidimos hacer un giro para pasar a dialogar con la gente».

«Teníamos muchas ganas de romper con lo políticamente correcto, buscando gente que nos dijese lo que pensaba realmente», prosigue Esteve. ¿Y quién mejor que los niños para ello? «Los niños son muy sinceros -prosigue-, así que decidimos crear un panel con ellos».

Dos escuelas, una en La Canonja, situada delante del centro de producción de BASF en el Polígono Sur del polo petroquímico de Tarragona, y otra en la ciudad de Tarragona, sirvieron para seleccionar los treinta niños y niñas de quinto de Primaria que estrenaron este nuevo panel asesor.

Las edades, entre los 10 y los 12 años (el panel sigue este año con los mismos niños, que cursan ya sexto de Primaria), permitían esas opiniones frescas y sin condicionar que buscaban. Aunque en BASF pronto descubrieron que los niños tampoco son ajenos a los estereotipos.

En camino ya de la cuarta sesión, la primera toma de contacto con ellos, celebrada en sus respectivos centros escolares, chocó con esos clichés. Se les pidió a los niños que dibujasen una fábrica para alguien que no hubiese visto ninguna. Humo, chimeneas, colores grises, tristeza...

En la siguiente sesión, esta vez en BASF, Judith Bonet, la responsable de Medio Ambiente de esta empresa, les hizo una charla con el símil de una cocina. Un centro de producción como el de BASF no dejaba de ser una cocina donde se mezclan ingredientes, con sus olores, su vapor de agua... Les ofrecieron modificar alguna cosa de sus dibujos si querían, después de la visita. Aparecieron los colores, empezaron a cobrar vida. «Cuando les explicas -asegura Conxita Esteve-, la cosa cambia».

Más experiencial, mayor alcance

Entre las primeras conclusiones de los tres encuentros con el Panel Público Asesor infantil de BASF está la certeza de que las experiencias vividas calan mucho más que cualquier charla. Para la cuarta sesión, programada el próximo mes de mayo, quieren vestir a los niños con el equipamiento de un operario de planta, mostrarles directamente el funcionamiento de esta industria y recoger sus impresiones. «La gente recuerda las experiencias», explica Conxita Esteve, responsable de este programa de BASF. 

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