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Preparen la cartera... otra vez

La previsión es que en 2018 el precio de la luz vuelva a subir por varias razones, como la sequía, lo que hace que se dependa de energías más caras como el carbón o el gas. España paga una de las facturas más altas de Europa
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Foto: Freepik

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Después de haber empezado el 2017 con un máximo histórico en el precio de la luz y de haber superado todos los registros mensuales en las comparativas interanuales, el 2018 no se prevé mejor para los consumidores de electricidad. Eso sí, parece que los incrementos desmesurados y repentinos como los de enero de este año no volverán a suceder, según se apunta des del ejecutivo central. En un producto de cálculo de coste complejo, las razones son múltiples.

Por un lado está el cielo. Y no es una metáfora. La climatología juega un papel importante en la generación de energías renovables, por lo que la sequía y la falta de vientos está siendo un problema. Actualmente la producción de hidroeléctrica apenas representa un 7,6% del total, la mitad de lo que suponía hace ahora un año. La eólica, aunque su aportación cerca del 19% se mantiene, no es suficiente para hacer frente a las necesidades. 

Eso obliga a recurrir al carbón y al gas, más caros de producir. Y por la forma en la que se calcula el precio de la energía, todo el mix se encarece. La razón es que en el mercado mayorista –demoninado pool– primero se venden las baratas –renovables y nuclear–. Pero como no son suficientes para cubrir la demanda entran en la proporción que se requiera las demás, lo que acaba encareciendo el producto.

El tiempo pues, hace que por una reducción en la producción se incremente el precio. En concreto, hasta octubre el coste de la generación se ha incrementado más de un 30% frente al mínimo de 2017 de marzo. La baja producción de las renovables podría ser compensada en un país como el nuestro por la energía solar, pero la política del gobierno central en este sentido ya es harina de otro costal.

Ruben Folgado, presidente de la comisión de Energía de la AEQT advierte que «el cambio climático tendrá consecuencias para la economía». También en el precio de la electricidad. «En España se está creando un grupo de expertos que tiene que llevarnos a una descarbonización energética. Las renovables tendrán un gran peso en el futuro y nos tendremos que adaptar», vaticina Folgado. Aún así, se muestra convencido de que «a corto plazo cualquier cambio que se haga hará subir el precio, ya sea por subvencionar mucho las renovables o por cerrar plantas nucleares o de carbón».

Regulación
A pesar de los condicionantes del mercado, un 60% del precio de la electricidad viene marcado por el gobierno central. Pero ahí el panorama tampoco es muy esperanzador. «Hay conceptos que van incluídos en la factura de la luz que no deberían estar allí, sino que se pueden poner en otras partidas de los Presupuestos Generales del Estado», explica Folgado. En su opinión serían las primas al carbón, la insularidad –bonificaciones para compensar el coste de llevar la electricidad hasta Canarias y Baleares– o la interrumpibilidad. «Tenemos unos de los precios más altos de Europa. La diferencia con Alemania es de un 50%». Aún así, el ejecutivo no prevé cambios por ahora.

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