Propósito evolutivo

No soy partidario de distinguir entre propósito personal y profesional

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Propósito evolutivo

Propósito evolutivo

Está de moda tener un propósito. Ya era hora, porque las modas a veces llegan con retraso. Poseer un propósito evolutivo personal o profesional es algo importante. De hecho, hay estudios que afirman que tenerlo puede incidir de manera poderosa en nuestra felicidad, incluso en nuestra longevidad.

Un propósito es una declaración de intenciones clara y concisa sobre nuestro papel en el mundo. ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué estoy llamado a hacer? En el fondo conecta con una de las preguntas filosóficas más conocidas, a saber: ¿qué sentido tiene la vida?

Personalmente no soy partidario de distinguir entre propósito personal y profesional. Si preguntáramos a Picasso por esa diferencia seguro que nos mandaría a freír espárragos. Cuando uno tiene una pasión, ésta inunda de manera irreversible toda nuestra actividad vital. Respeto a las personas que luchan por separar su vida profesional de la estrictamente personal, pero creo que cuando tenemos un propósito evolutivo (es decir, cambiante, flexible y no dogmático), su energía lo invade casi todo.

Mi propósito personal, como profesor en EADA, es «transformar información compleja en conocimiento simple (que no simplista) de manera útil y divertida, provocando eventualmente cambios duraderos en mis alumnos».

Hay tres grandes claves para definir nuestro propósito evolutivo. En primer lugar, hay que descubrir nuestra pasión o nuestras pasiones. Aquello que hace que el tiempo fluya mucho más rápidamente. Lo que realmente nos gusta y motiva. Lo que haríamos aunque no nos pagaran. A continuación, es esencial conocer nuestros talentos (lingüísticos, lógico-matemáticos, espaciales, cinestésico-corporales, relacionales, musicales, etc.) y ver si se adaptan a nuestra pasión. Si hay una relación directa, magnífico. Si no, habrá que construirla.

Finalmente, es clave saber si hay demanda relacionada con nuestras pasiones y su combinación con nuestros talentos. Si hay gente dispuesta a pagar. Si es así, todo es más fácil. Si no, hay más trabajo por hacer.

Una vez examinamos con esmero los tres factores, estamos en disposición de redactar nuestro propósito. Algunas personas necesitan hacerlo de forma racional y metódica. Otras se inspiran paseando por el bosque. Lo importante, al final, es encontrar una frase no muy larga que conecte con nuestra esencia y nos permita responder de forma clara a las preguntas filosóficas previamente apuntadas.

Hay propósitos transitorios importantes (dejar de fumar, adelgazar, ser menos reactivo) pero aquí hablamos de algo superior. El propósito evolutivo es algo holístico, integral, que da sentido a nuestras vidas y que nos permite tener la sensación de estar conectados con el mundo, con los demás, con el todo.

Franc Ponti es profesor de innovación en EADA Business School

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