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¿Qué efectos tendrá el Brexit sobre las pymes?

De no alcanzar ningún acuerdo en las semanas que quedan, el próximo 30 de marzo se producirá la salida abrupta de Reino Unido de la Unión Europea, dejando sus relaciones comerciales como las que tiene hoy la UE con Turkmenistán

Rafael Servent

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Nada va a ser igual con el Reino Unido después del Brexit. ¿Cómo deberían prepararse las pymes que trabajan o planean trabajar con este mercado cuando el próximo 30 de marzo a las 00.00 horas se consume su salida de la Unión Europea? ¿Qué alternativas se abren ahora? De todas estas cuestiones se habló recientemente en la Cambra de Comerç de Tarragona, en una jornada titulada La empresa española ante el Brexit. Éstos son algunos de los escenarios que se plantean.

  • Modelo canadiense: Es el primero de los escenarios que llegaría en caso de alcanzar un muy improbable acuerdo antes de la fecha límite para la salida del Reino Unido. Siguiendo un estatus similar al que goza Canadá con la UE, el Reino Unido quedaría fuera de cualquiera de los acuerdos generales que tiene firmados la UE y, a partir de ahí, podría iniciar un proceso para alcanzar con la UE un acuerdo similar al CETA. En ese caso, el futuro acuerdo suprimiría casi todas las tarifas comerciales en comercio, agricultura y pesca. Por su parte, el Reino Unido no estaría obligado a contribuir al presupuesto comunitario.
  • Modelo noruego: Noruega no es miembro oficial de la Unión Europea, pero tiene acceso al mercado común. Pertenece al Espacio Económico Europeo, pero no a la unión política. Con ello, Noruega está obligada a cumplir con buena parte de la legislación europea, especialmente la relativa al mercado interior. Este país cuenta, además, con representantes en las instituciones de la UE, aunque sin derecho a voto en sus organismos y programas. Como consecuencia de todo ello, contribuye también al presupuesto comunitario.
  • Modelo suizo: El más improbable de todos los escenarios de futuro, por la falta de voluntad manifiesta por parte de la UE de repetir con un caso que consideran una ‘piedra en el zapato’ en pleno corazón de Europa. Suiza no pertenece al Espacio Económico Europeo. En su lugar, cuenta de más de 120 tratados bilaterales con la UE que, a la práctica le confieren un acceso al mercado común casi pleno en el comercio de mercancías. Sin embargo, en Suiza la aplicación de la legislación comunitaria no es automática. Como Noruega, contribuye al presupuesto comunitario.
  • Brexit duro: A día de hoy se trata del escenario más probable. Una salida del Reino Unido de la la Unión Europea sin acuerdo entre ambas partes. De la noche a la mañana, el Reino Unido y la UE deberían partir de cero en sus relaciones comerciales. A partir del próximo 30 de marzo, cualquier importación del Reino Unido tendría que pasar los mismos trámites burocráticos y aduaneros que las de una mercancía llegada desde Turkmenistán. Cualquier pequeño envío desde el Reino Unido, aunque sólo sea una muestra con un par de calcetines, tendrá que pagar IVA de importación.

Concretamente, en un escenario de Brexit duro sin acuerdo entre las partes, las pymes de la UE tendrán que prepararse para el abandono inmediato del Reino Unido del mercado único europeo y de su unión aduanera.

Las consecuencias directas de este abandono, a partir del 30 de marzo (un Brexit duro y sin acuerdo no contemplaría ningún período de transición) serían, en primer lugar, que el comercio entre la Unión Europea y el Reino Unido se regularía por la normativa internacional de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Es decir, la misma regulación que con Turkmenistán.

Apenas dos meses es lo que queda hasta el próximo 30 de marzo, fecha en la que, si no hay acuerdo para establecer un período transitorio, se producirá una salida abrupta del Reino Unido en la UE, dejando las relaciones comerciales entre ambos como las que tienen con Turkmenistán.

El siguiente efecto inmediato sobre las pymes de un Brexit duro sería la existencia de una frontera y la aplicación de derechos de importación. Además, los acuerdos de libre comercio suscritos por la UE y terceros territorios quedarían sin efecto en el Reino Unido, que debería renegociarlos de manera bilateral.

Exportación e importación
Aunque el nivel de papeleo va a aumentar de forma muy notable a partir del 30 de marzo (el IVA intracomunitario pasa a ser IVA de importación, vuelven las aduanas y los impuestos especiales), nada queda bloqueado. Si acaso, más lento y tedioso. Todos aquellos fabricantes que exporten mercancías al Reino Unido a partir del 30 de marzo con productos que cumplan con los estándares de la UE podrán seguir siendo comercializados en ese mercado sin necesidad de un nuevo análisis, incluso si la homologación de la UE se certifica después del Brexit.

Esta regla se aplicará de manera transitoria por un período de tiempo todavía por determinar. A la inversa, sin embargo, las mercancías que fueron analizadas y certificadas por un órgano reconocido en el Reino Unido necesitarán volver a ser analizadas por un órgano reconocido en la UE.

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