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¿Qué fue de los coach?

Organizaciones profesionales como el Col·legi de Psicòlegs de Catalunya han impulsado acreditaciones y regulaciones para poner orden en un sector enredado

Jordi Santigosa

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¿Qué fue de los coach? Tras el ‘boom’ sin precedentes registrado hace no tantos años, el coaching parece que va a la baja. La proliferación de estos profesionales está muy lejos de lo que fue y, en el camino, el intrusismo hizo también fortuna.

Tras la incursión de este perfil en el mercado laboral, y viendo la demanda al alza de sus servicios, para evitar que cualquier persona se pudiera presentar como tal sin ningún tipo de acreditación oficial, en un intento por profesionalizar este trabajo, el Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya incorporó algunas regulaciones para que quien necesite o quiera requerir de sus servicios pueda tener una serie de garantías. Se trata de una regulación que es una vertiente de especialización en el mundo del coaching destinada a los psicólogos.

Pero, después de tantos años, ¿sabemos qué es el coaching o sólo lo conocemos por su nombre? Mireia Cavero, profesora de la UOC de los estudios de Psicología, además de psicóloga y coach, explica que «el coaching es un proceso de trabajo personal que comparten el coach y su cliente, donde el objetivo de trabajo es que la persona consiga aquello que es importante para ella por sí misma».

Desde 2008 la proliferación de estos profesionales va a la baja, con el intrusismo como uno de sus grandes enemigos

«El cliente –prosigue Mireia Cavero– se plantea un reto que por sí mismo no es capaz de alcanzar, que puede ser laboral, personal o de cualquier ámbito, y el coach ayuda a que esta persona tome por ella misma las decisiones correctas para llegar a esos objetivos». Cabe remarcar que es una ayuda no terapéutica, porque un coach no es un psicoterapeuta, no hace un diagnóstico, sino que ayuda a que se tomen las decisiones que se desean a través de la conversación.
Previamente existía la orientación o el liderazgo, pero el coaching se basa en la conversación transformadora, es decir, a través de las palabras generar nuevas cosas en el cliente. Otra particularidad es que el coach no es un directivo, no toma decisiones por su cliente, simplemente lo acompaña en su viaje y le aporta ayuda y apoyo. El coach es buscado para observar lo que le llega de la otra persona y analizar toda esta información para buscar la mejor forma de llegar al objetivo final.

Una de las semillas del coaching la podemos situar con las conversaciones socráticas, muy basadas en la mayéutica, es decir lograr ‘lo que salga de dentro’. Sus discípulos llegaban a las respuestas por sí mismos, manteniendo conversaciones y respondiendo preguntas que Sócrates les planteaba. Por medio del diálogo, se iniciaba un camino de búsqueda para alcanzar nuevas posibilidades, como ocurre con el coaching. 

De esta forma, el coach se posiciona como un profesional más al que recurrir cuando hay una situación en la cual el cliente quiere a alguien que le acompañe y le ayude para que tome la decisión correcta. Ha sido una profesión de fácil acceso, en la que los cursos no suelen durar más de un año aunque, eso sí, el coste económico es elevado. Las expectativas de crecimiento en el mercado para el futuro son de continuidad respecto a su posición actual.
Cambios rápidos

Cambios rápidos

Ahora, desde el Col·legi de Psicòlegs de Catalunya se busca dar visibilidad al coach. Los cambios en las personas cuando se contrata un coach suelen ser muy rápidos y significativos, con procesos cortos. Llega a la vida del cliente porque éste necesita un cambio y ve que rápidamente lo consigue. Aunque más allá de este proceso de poca duración, después se pueden mantener sesiones periódicas para seguir con la ayuda. 

Por último, Mireia Cavero, de la UOC, remarca que «cuando una persona pasa por el proceso de coaching ve lo que realmente es vivir la vida como uno mismo quiere vivirla, ya que al fin y al cabo la vida es una y hay que aprovecharla y sentirse satisfecho en algún sentido, ya sea personalmente, sentimentalmente o laboralmente».

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