Que nunca falte un jugador

Desde Reus, la plataforma online Golby pone en contacto a personas que buscan participar en encuentros deportivos amistosos

Rafael Servent

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David Moro Montano, Víctor López Castillero, Carlos Francisco Gómez Conchán y Sergio Rodríguez Domínguez. Foto: Alba Mariné

David Moro Montano, Víctor López Castillero, Carlos Francisco Gómez Conchán y Sergio Rodríguez Domínguez. Foto: Alba Mariné

La historia podría ir así. Miércoles por la tarde. El grupo de siempre tiene reservada una pista para jugar un partidillo de Fútbol Siete. La idea es pasar un rato de ocio deportivo, sin muchas más pretensiones, como cada miércoles. Poco antes de la hora habitual reciben un mensaje en su grupo de WhatsApp.

Es Jordi (o Laia, o Javier...), que dice que no podrá venir. Que se le ha complicado un tema de trabajo y que no sabe cuándo termina. Todos tiran de agenda. Intentan encontrar reemplazo, ya a la desesperada. No lo consiguen. Se quedan sin el partidillo de los miércoles.

Golby, una startup con sede en la Incubadora TIC del Tecnoparc de Reus, quiere ser la solución a estas bajas de última hora, a los jugadores ocasionales sin equipo, a quienes disfrutan de esos ratos de ocio deportivo sin pretensiones.

Esta plataforma online fundada por Víctor López (29 años, Girona, aunque con toda la vida en Vila-seca), Sergio Rodríguez (28 años, Vila-seca), David Moro (28 años, Vila-seca) y Carlos Gómez (33 años, Sabadell) nace de la propia experiencia de sus impulsores. Habituales del Fútbol Sala y el Fútbol Siete, cuentan que esas bajas de última hora son habituales en este mundo.

«Cuando hay una baja de un jugador, la aplicación te deja lanzar un anuncio de última hora» (Víctor López, cofundador de Golby)

«Nosotros íbamos a jugar al campo de Icomar (Tarragona), y siempre faltaba alguien», explica Víctor López. «Yo no podía concebir que eso pasara; siempre al último momento, buscando a gente por WhatsApp». Pensaron en lo útil que sería disponer de una red de jugadores como ellos, con perfiles en los que constaran sus datos de contacto, su disponibilidad, su condición física y técnica, el tipo de partido que querrían jugar (más casual, más competitivo)...

«Cuando hay una baja -explica Víctor López-, la aplicación te deja lanzar un anuncio de última hora. Entonces, si estás en ella, te salta una alerta y te dice: ‘Faltan dos jugadores. ¿Te quieres apuntar?’». En algunos casos, la respuesta será ‘depende’. ¿Con quién vamos a jugar? ¿Contra quién?

Un perfilado de cada usuario de Golfy facilita esas respuestas. «Hay cinco indicadores: técnica, actitud, físico, táctico y MVP, que en este último caso puede ser ‘más goleador’ o ‘mejor jugador’. La media de cada jugador determina la media de cada equipo, y un equipo de mayor media no puede retar al de abajo, aunque sí a la inversa», explica Víctor López.

Un detalle de la aplicación creada por Golby. Foto: Alba Mariné

Por supuesto, cuando hablamos de encuentros amistosos, el componente de ‘actitud’ cobra relevancia. Aquí se viene a pasarlo bien, no a sufrir. Cualquier usuario puede etiquetar de manera negativa a otro tras un encuentro. Para evitar arbitrariedades, transcurridos tres partidos acumulando etiquetas negativas, Golby podrá bloquear a ese jugador para que no coincida con esas personas. Si las valoraciones negativas se reiteran, lo podrá excluir de la aplicación.

Con pocos meses de funcionamiento, Golby tiene ya entre 100 y 150 jugadores activos registrados, y espera terminar el año por encima del millar. Su modelo es freemium. Por una cuota mensual de entre 2,99 euros y 5,99 euros, los usuarios podrán acceder a una red de campos adheridos a la aplicación, reservar, pagar y tener acceso a datos complementarios sobre los jugadores, como su ‘valor de compromiso’. Es decir, cómo de fiable es. O, dicho de otra manera, cuán a menudo deja colgados a sus compañeros de equipo. Porque fallar un gol, aquí tiene un pase. Fallar al partido, no. 

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