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Queso de cabra para EEUU

Sant Gil d’Albió, en la Conca de Barberà, exporta a América, Europa y Asia el 40% de su producción

Joan Boronat

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Josep Martí, segunda generación de la quesería familiar Sant Gil d’Albió.

Josep Martí, segunda generación de la quesería familiar Sant Gil d’Albió.

Albió es un pequeño pueblo asentado en lo alto de una colina, en la cabecera del río Corb, que se integra en el municipio de Llorach, en la Conca de Barberà. Allí está Sant Gil d’Albió, una empresa familiar que elabora quesos artesanos desde hace más de 30 años, fundada por Nati Ninot, al frente de la cual se halla ahora su hijo, Josep Martí. Cuenta que la empresa se registró oficialmente en 1986, «puesto que anteriormente la normativa no permitía a pequeños artesanos del queso darse de alta».

La empresa familiar se ha especializado en la elaboración de quesos madurados de cabra, de raza murciana, que produce una leche densa, grasa, aromática y de ricos y variados matices, gracias a su alimentación basada en forrajes y cereales. Martí explica que recoger la leche directamente de diversas ganaderías  del entorno «nos permite trabajar con una materia prima muy fresca y de máxima calidad, a la vez que fomentamos la supervivencia de la vida rural en el territorio»; la altitud, a 710 metros y el clima de Albió, permiten «una maduración ideal de nuestros quesos».

En la actualidad del obrador artesano de Sant Gil d’Albió, donde trabajan una decena de personas, salen anualmente unos 90.000 kg de quesos, de las distintas variedades y el volumen de negocio, en el pasado ejercício de 2016, alcanzó el millón de euros. Unos resultados que desde la empresa se consideran «sostenibles y sin visos de mucho más crecimiento».

Esta empresa familiar se ha especializado en la elaboración de quesos madurados de cabra, de raza murciana

Martí subraya que, sin olvidar los orígenes, «somos una empresa dinámica que sigue ampliando la gama de productos y modernizando las instalaciones. Siempre hemos tratado artesanalmente desde la cuajada y el amoldado manual, hasta el prensado, el salado y la maduración de los quesos».

Según Josep Martí, el producto cuenta con importante penetración en el mercado de Catalunya, con presencia también en la Comunitat Valenciana e Illes Balears. Asimismo se comercializa en el mercado exterior, donde se exporta el 40% de la producción, especialmente en Estados Unidos, y en países del continente europeo como Suecia, Alemania, Inglaterra, Francia... y el asiático Japón.

El Sant Gil d’Albió destaca por la elaboración del queso tipo Garrotxa, que significa el 80% de la producción. Recibe este nombre porque su origen se asienta en aquella comarca (paradójicamente ahora no se elabora allí) que se recuperó en los años ochenta. Este queso se caracteriza por la apariencia rústica, piel enmohecida, textura suave y cata aromática y elegante.

Sant Gil d’Albió destaca por la elaboración de queso tipo Garrotxa, que supone  el 80% de su producción

La última novedad de la casa es la creación del queso El Gran Pep, nacido de la inquietud  personal de Josep Martí por elaborar un queso de cabra de larga maduración, diferente en sabor y textura de los quesos viejos de cabra que hay en el mercado. Tras varios años de pruebas, la primavera de 2016 se logró el objetivo y se inició la producción regular, que se puede ya saborear. El Gran Pep, que se presenta en piezas de 8 kg aproximadamente, ha obtenido Medalla de Oro en la última edición de la feria Lactium, dedicada a los quesos artesanos y derivados lácteos de Catalunya.

De la marca hay diversas variedades: el Sant Gil d’Albió-Boles, que se presenta en forma de bolitas de 9 gramos conservadas en aceite de girasol; el Sant Gil en Oli, envasado en aceite de oliva; Tupí, crema elaborada a partir de queso Sant Gil seco y triturado, idóneo para degustar acompañado de tostadas; Cal Fort, de textura muy cremosa y de sabor intenso y ácido; D’Atura, de cabra y de vaca, y el Suau de la Segarra, perfecto para fundirlo y degustarlo caliente.

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