Roger Torrent «Nuestro propósito es reindustrializar Catalunya»

Entrevista al conseller de Empresa i Treball de la Generalitat, Roger Torrent, y sus planes para combatir el paro y revitalizar la industria del territorio

Rafael Servent

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oger Torrent, Conseller de Empresa i Treball de la Generalitat de Catalunya. Foto: Fabián Acidres

oger Torrent, Conseller de Empresa i Treball de la Generalitat de Catalunya. Foto: Fabián Acidres

Roger Torrent (Sarrià de Ter, 1979) es licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universitat Autònoma de Barcelona y máster en Estudios Territoriales y Urbanísticos por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y la Universitat Pompeu Fabra (UPF), además de tener un postgrado en  Derecho en Ordenación Territorial y Urbanística por la UPF.

En 1999 se convirtió en concejal en el Ayuntamiento de Sarrià de Ter y en 2007 fue elegido alcalde. Reelegido por mayoría absoluta en 2011 y 2015, ejerció el cargo hasta 2018, cuando asumió la presidencia del Parlament de Catalunya. En 2021 asumió el cargo de conseller de Empresa i Treball en el nuevo Govern de la Generalitat de Catalunya

Roger Torrent, en su presentación en el Mas Carandell de Reus,

Empresa i Treball presenta un plan de choque con políticas de ocupación para jóvenes. ¿Es el desempleo juvenil el primer problema laboral en Catalunya?
Es uno de los primeros. Desde el punto de vista del paro, tenemos diversos problemas, y el desempleo juvenil es uno de ellos, con datos muy superiores la media europea y de carácter estructural. Es una situación que antes de la pandemia presentaba ya unas cifras similares, que duplican la tasa de paro que tienen los mayores de 30 años, y que en el caso de los menores de 25 años la triplica.

Un 24% de paro entre los menores de 30 años, frente a un 12,3% en la población general...
Es un problema que debemos atacar, y por eso hemos impulsado estas políticas activas de ocupación, con las que queremos llegar a 25.000 jóvenes del país con la idea de ayudar a la orientación, la formación y la inserción laboral.

«Queremos combatir el edadismo y el patriarcado en el mercado laboral»

Junto a los jóvenes, tenemos colectivos como los mayores de 45 años en situación de desempleo de larga duración. ¿Piensan también en ellos?
Hay dos otros colectivos a los cuales también nos dirigimos con este plan de choque. Por un lado, los parados de más de 45 años, y más específicamente los mayores de 52 años: queremos combatir el edadismo en el mercado laboral. El otro es el de las mujeres trabajadoras. Hay un sesgo también de género, con un 57% de las personas desempleadas que son mujeres. Y si sumamos ambas circunstancias, mujeres y mayores de 45 años, la situación es ciertamente complicada para este colectivo. De hecho, la semana pasada presentábamos un programa de inserción laboral para mujeres de más de 45 años, que demuestra esta voluntad de luchar contra el edadismo y el patriarcado en el mercado laboral.

Este año han quedado personas sin plaza en Formación Profesional. ¿Ha faltado previsión? ¿Qué solución tiene esto?
La solución nos hemos planteado trabajarla conjuntamente con el Departament d’Educació, de donde cuelga Formación Profesional. De hecho, nuestra concepción de la educación no es segmentada, sino que la entendemos como un todo. Obviamente hay la formación profesional reglada, pero también la ocupacional y la continua. Esta tiene que ser la legislatura de la Formación Profesional.

¿Por qué?
Lo tenemos clarísimo, tanto el conseller Josep Gonzàlez-Cambray como yo mismo, precisamente porque tenemos un gap muy importante respecto a la media europea. En Europa, alrededor del 50% de la población activa tiene el equivalente a un ciclo formativo de grado medio o superior, mientras que en Catalunya ese porcentaje representa un 20%.

«Esta tiene que ser la legislatura de la Formación Profesional»

Treinta puntos de diferencia...
Hay un recorrido que debemos saber hacer y que queremos hacer. Y eso pasa, efectivamente, por prestigiar la Formación Profesional, darle un contenido dual, hacerla integrada de verdad y, sobre todo, concertar con los agentes económicos y sociales del país cuáles son las necesidades que tenemos hoy y que detectamos que podemos tener en los próximos años. Aquí ha de haber una labor holística y prospectiva, para que englobe todo el conjunto de la formación, que no es específicamente la Formación Profesional y, en el segundo lugar, para intentar identificar qué perfiles profesionales se necesitarán en los próximos años.

En esta identificación, es recurrente la queja de sectores como el industrial, que no encuentran perfiles, y con ese paro juvenil.
Es una evidencia, y hay una contradicción. Por un lado nos encontramos con muchos gremios y empresas que nos dicen «nos cuesta crecer porque no encontramos a gente suficientemente cualificada», y al mismo tiempo tenemos unas cifras de paro juvenil como las que tenemos. Hemos de ser capaces de superar esta diferencia de realidades y por eso es imprescindible trabajar con el tejido empresarial del país y que la oferta formativa se ajuste a esta demanda. Eso pasa por ser ágiles en hacer los programas formativos, porque de nada sirve esperar dos o tres cursos cuando la necesidad es ahora.

También en formación universitaria dual, donde la URV es pionera este curso con un grado en el sector químico, se está muy lejos de las cifras de otros países. ¿Qué recorrido tenemos?
La conexión entre universidad y empresa ha de ser muy intensa, más que ahora. Para generar una formación que se ajuste a las necesidades empresariales y de desarrollo económico de cada territorio, por descontado, pero también por otra razón: la innovación. Esta legislatura ha de ser también la de la innovación y la inversión. Nos falta mejorar en transferencia.

¿Cómo?
Somos muy buenos en investigación básica, publicando y generando papers con impacto mundial, pero nos falta que eso se traduzca en aplicaciones productivas, en patentes y producto. Hemos de ser capaces de incentivar la innovación y que llegue al tejido productivo del país, con la especificidad de cada territorio. En el caso de Tarragona, con aquellos elementos que tienen más recorrido en el futuro: la importancia de la industria química es un hecho evidente en la demarcación, y precisamente por eso hemos de trabajar también con la URV y con los centros de investigación en este ámbito.

«Es imprescindible que los fondos Next Generation lleguen a las pymes» 

¿Cómo encajan aquí los fondos Next Generation EU? Teniendo en cuenta que somos un país de pymes, ¿cómo se logra que accedan a ellos?
Ese es el reto. Lo primero es aprovechar la oportunidad de los Next Generation como palanca de cambio y mecanismo de transformación real del modelo productivo. En segundo lugar, lograr que lleguen al tejido empresarial, que en un 92% está formado por pymes. No puede ser que se quede en las grandes empresas, y esa es una realidad que hemos reclamado al gobierno español, que de momento está teniendo una actitud muy centralizadora respecto a la gestión de los fondos europeos. 

Los gestionan los ministerios.
Nos parece que es un error de base, precisamente porque si alguien conoce la realidad empresarial de cada demarcación y del conjunto del país es la Generalitat de Catalunya y también las instituciones locales. Por lo tanto, sería imprescindible, desde nuestro punto de vista, que la Generalitat coparticipase de estos fondos europeos, precisamente para asegurar que terminan en una distribución capilar que llega a todo el mundo y no solo a las grandes empresas, que efectivamente tienen un peso muy importante y han de ser motor tractor de renovación, pero si no llega a las pymes nos estaremos quedando en la superficialidad. 

Este verano ha habido la cifra de accidentes laborales mortales más alta de los últimos tres años. ¿Podemos tolerar que sea una mera estadística?
No nos conformaremos nunca. Cualquier accidente laboral es un problema de país y cualquier muerte es un fracaso social colectivo. De ninguna manera nos podemos conformar con ningún dato que no sea cero. Nuestro propósito es dotar de más recursos la inspección de trabajo para poder combatir la precariedad y las malas praxis a nivel laboral. En este sentido, hemos de desplegar la Estratègia Catalana de Seguretat i Salut Laboral que hemos pactado con los agentes económicos y sociales. Un país que no hace todo lo posible por mejorar las condiciones laborales y de seguridad es un país al cual se le resta competitividad.

La industria está preocupada por el alza en los costes de las materias primas y de la electricidad. Al margen de lo que puedan hacer otras administraciones, ¿aquí el Govern tiene algo que decir y hacer? ¿Qué proponen?
Estamos inmersos en la elaboración del Pacte Nacional per la Indústria, que es el documento que ha de dibujar cuáles son las acciones concretas que nos permitan reindustrializar el país. Nuestro propósito es incrementar el peso de la industria en el conjunto del PIB, que ahora es del 19,8%, que décadas atrás era de más del 30%, y que nosotros nos fijamos ahora como objetivo alcanzar el 25% que tienen economías como la alemana o la austríaca.

¿Cómo?
Este pacto tendrá diferentes manifestaciones que sean tractoras, con vinculación presupuestaria, y por lo tanto no será un pacto nacional con solo literatura y retórica, sino que tendrá una agenda concreta con medidas específicas e indicadores para evaluar su eficiencia.

¿Por qué piensan que es importante la industria?
Porque genera puestos de trabajo de más calidad, más arraigados y mejor remunerados. De media, el sector industrial genera salarios anuales entre 4.000 y 5.000 euros más altos. Además, es un sector tractor del conjunto de la economía, con todos los servicios asociados a la industria, y un agente imprescindible para luchar contra la emergencia climática. Aquellos países con un mejor nivel de vida y mejores salarios son también los que tienen, en general, un peso más importante de la industria.

«Hemos de saber aprovechar una tendencia que hay en toda Europa por relocalizar centros de producción»

¿Podremos alcanzarles?
Estamos preparados para poder incrementar el peso de este sector. No solo porque históricamente hemos sido un país industrial y tenemos una tradición, sino porque nos encontramos con diversos proyectos con muchas demandas, de multinacionales que tienen ganas de invertir en Catalunya y que le reconocen mucho potencial. Esta coyuntura hemos de saberla aprovechar, en un contexto en el que hay una tendencia generalizada en toda Europa a relocalizar centros de producción. Hoy hay un discurso mainstream en Europa que dice «volvamos a producir en Europa», porque con la Covid hemos visto cómo se han roto todas las cadenas de suministro, de producción y de distribución. Hemos de saber aprovecharlo y lo estamos aprovechando, con ejemplos como la inversión, hace pocos días, de Kronospan en Tortosa. Es un símbolo de esta potencialidad que tenemos y que no queremos dejar escapar.

El polo petroquímico de Tarragona es un actor destacado en el proyecto de la Vall de l’Hidrogen de Catalunya. Pero ni instalamos renovables en Catalunya ni queremos líneas de alta tensión desde Aragón. ¿Son conscientes de que, sin renovables, el futuro industrial peligra?
El futuro es la energía verde, y no porque lo digamos nosotros sino porque lo marca Europa. Hemos de hacer esta transición energética no solo para luchar contra la emergencia climática, sino porque estamos convencidos de que es un nicho de creación de riqueza y de ocupación muy importante para los próximos años. Por lo tanto, hemos de estar preparados.

¿Cómo?
La creación de una conselleria específica de Acció Climàtica ya demuestra cómo son de importantes para este Govern todas las cuestiones relacionadas con esta transición energética. De hecho, ese departamento nos explicará pronto cómo encara la implantación de las renovables, pero es cierto que todavía nos queda mucho recorrido y que no estamos en el punto en el que deberíamos estar en estos momentos y que, por lo tanto, tendremos que hacer un esfuerzo muy importante los próximos años. Y eso hay que hacerlo con equilibrio territorial, respetando evidentemente todas las sensibilidades y planteando una conversión hacia un escenario de energía verde que sea compatible con el resto de usos, actividades y valores territoriales que hay en el país.

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