Siete de cada diez empresas de Tarragona sufren falta de suministros

El 74% de firmas padecen desabastecimiento de materias primas, lo que eleva los precios un 144%. Un 91% de las pymes han visto subir sus costes de producción

Raúl Cosano

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Concesionario de BMW en Tarragona. La automoción es uno de los sectores que padece escasez de suministros básicos como los microchips.foto: alfredo gonzález

Concesionario de BMW en Tarragona. La automoción es uno de los sectores que padece escasez de suministros básicos como los microchips.foto: alfredo gonzález

Un informe de Pimec pone cifras a nivel provincial a la tormenta perfecta de la escalada de precios que vienen padeciendo las empresas durante todo el año. Un 74,3% de compañías de Tarragona han sufrido problemas de entrega en el suministro de materias primas y componentes, lo que atañe, por ejemplo, a la escasez de microchips.

La cifra en la provincia es algo menor que la media en Catalunya, situada en el 83,3%, pero la afectación es global. Una de las consecuencias directa es el encarecimiento de los productos y los servicios. Un 91,4% de las pequeñas y medianas empresas consultadas en la encuesta sostienen que han experimentado aumentos de precios significativos de los aprovisionamientos de materias primas, componentes y servicios de transportes desde principios de año.

El director de economía y empresa de Pimec, Àngel Hermosilla, señaló ayer que este problema «se viene sufriendo desde hace un año aproximadamente» a causa de tensiones entre la oferta y la demanda de los componentes a nivel mundial y de forma generalizada entre todos los países y sectores de actividad. Las causas asociadas a la demanda se originan en la recuperación después del primer impacto de la pandemia, que ha creado una «reactivación del consumo desordenada y más elevada de la prevista», además de una mayor inversión financiera y la transición energética a las energías limpias.

Sobre los semiconductores, Hermosilla dijo que el tiempo de espera de las empresas demandantes de chips «ha pasado de 13 a 26 semanas». Ese retraso se ve especialmente en sectores como la automoción, cuya demora de entrega de vehículos se llega a prolongar durante meses.

Tarragona está entre las provincias que más han aumentado los precios. En concreto, se han incrementado durante este 2021 casi un 144%, solo por detrás de Lleida (183,6%). En Tarragona, un 28% de empresas calcula que el porcentaje medio de subida de costes ha crecido entre un 10 y un 25%. Pero aún es más llamativo el siguiente dato, ilustrador de cómo se han disparado esas tarifas de materias primas: un 25% de las empresas dicen que los incrementos oscilan entre el 100 y el 500%. El suministro de metales ferrosos es especialmente problemático en Tarragona.

Estos incrementos también han llevado a que las empresas prueben de negociar una modificación de precios con los clientes, aunque con unos resultados desiguales. Un 78,1%, prácticamente ocho de cada diez, han intentado llegar a acuerdos, un 37,5% con un desenlace positivo y un 40,6% sin resultados. Eso ha provocado que hayan repercutido los precios en los clientes. Un 75% de las pymes de Tarragona así lo han hecho, aunque un 40,6% «en buena parte» y un 34,4% solo «poco».

Ante esta situación negativa, las pymes han pedido, por lo tanto, políticas como descentralizar la dependencia del exterior en estas materias promoviendo los mercados locales a nivel europeo.

Las causas del aumento de precios se explican por factores como la disrupción en las cadenas de suministro. «Hay que apuntar a la rápida e intensa recuperación de la demanda de la economía tras el primer impacto de la pandemia a nivel mundial, recuperación que en algunos casos está siendo mayor de la que se esperaba», apunta el informe de Pimec. Se ha dado un «impulso a la reconstrucción por la vía del gasto público y de política monetaria», con una «desordenada reactivación del consumo». Otros factores son la digitalización y la transición energética, como impulso de ciertos «tipos de materias primas escasas e imprescindibles para fabricar baterías, coches eléctricos o placas fotovoltaicas». A ello se suman «circunstancias extraordinarias» como incendios, inundaciones, malas cosechas, huracanes o colapsos de rutas marítimas, que también han influido. 

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