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Smart homes, smart humans

Los avances tecnológicos en el ámbito del hogar nos permiten tener un control del consumo energético que se ve reflejado en la factura y el planeta, y que sin duda son tendencias de futuro

Iñaki Delaurens

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Foto: Freepik

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El consumo energético en el hogar es una de las principales cuestiones que hay que encarar a la hora de hablar de medio ambiente. Se trata de una de las principales razones del calentamiento global por el efecto invernadero, pero desde ya hace unos años ha desarrollado una serie de hábitos y avances tecnológicos para que la vivienda sea más sostenible con el entorno, las smart homes.

La smart home trabaja para incrementar la eficiencia energética y el ahorro. Todas las funciones que desempeña la casa, integradas entre ellas, tienen en cuenta la eficiencia a la hora de funcionar. Una solución integral a través del uso de las nuevas tecnologías para
proporcionar a los consumidores una herramienta que les permita gestionar, controlar y planificar su factura.

Anton Escarré, decano del Col·legi d’Enginyers Tècnics Industrials de Tarragona (CETIT), explica que la reducción del consumo energético en el hogar es una cuestión de “buenos hábitos”. Respecto a esto, Escarré añade: “El futuro está en el ahorro, y hasta hace poco no dábamos valor a ciertos gestos o malos hábitos porque no suponían un coste importante, pero que con la crisis se han pasado a tener un valor elevado que hay que combatir. Entonces se trata de mantener el mismo grado de estabilidad pero sabiendo ahorrar”.

En esta línea, Escarré explica que “uno de los aspectos vitales es saber si la potencia contratada es la adecuada. En muchas viviendas, sobre todo pisos, vemos que tienen contratada una potencia mayor de la que necesitan”.

Se trata de pequeños gestos como instalar detectores de movimientos en las luces de los pasillos, mantener las ventanas cerradas con buen aislamiento, instalar bombillas de LED o fluorescentes, abrir las cortinas de día para que dejen pasar el calor, desenchufar equipamientos como la televisión, el DVD, la cafetera, tener electrodomésticos de tipo A y no poner en marcha al mismo tiempo equipos como la lavadora, el lavaplatos o la secadora, entre otras medidas.

“Las smart homes lo que hacen es aplicar todas estas buenas prácticas que no realizamos. Nos ayuda a ser más organizados en nuestra vida y en nuestro consumo energético”, desvela Escarré, quien añade: “Es tan sencillo como que un ordenador haga lo que nosotros nos hacemos”.

“Existen aplicaciones que mediante wifi se conecta a la red y reconocen el consumo e incluso salta una alarma si es excesivo. Son apps que permiten aplicar criterios de funcionamientos a los equipos del hogar. De esta manera se puede conectar la calefacción después de pasar unos días fuera antes de llegar para tener la vivienda caliente o programar la lavadora regulada a un consumo bajo, por ejemplo”, expone el decano del CETIT.

Finalmente, Anton Escarré concluye que “si aplicamos estas pequeñas mejoras y somos responsables con buenas prácticas en el consumo energético en el hogar, podemos ahorrar hasta un 30% en nuestra factura. Pero si además revisamos la potencia y contratamos la adecuada, puede llegar al 40%”.

Consumo responsable y personalizado

Josep Anguera, miembro del gabinete técnico del Col·legi d'Aparelladors, Arquitectes Tècnics i Enginyers d'Edificació (COAATT) explica que “cada edificio requiere medidas personalizadas ya que depende mucho el tipo de vivienda, años, instalación eléctrica o de gas, orientación al sol (para las placas fotovoltaicas), etc. La rehabilitación aunque este centrada en el ahorro energético tiene que ser muy personalizada por eso es vital la intervención de un técnico”.

“Las mejoras se centran sobre todo en tema de aislamientos térmicos y calefacción. Pero depende mucho de tipo de vivienda porque no es lo mismo que aislar un piso que una vivienda unifamiliar. En un piso con las ventanas y la parte de la fachada es suficiente, pero en una casa tienes más ventanas, más fachada y también el techo que es por dónde se escapa más calor”, añade Anguera.

Un factor que echar para atrás ante una obra en el hogar es el coste. “No vale la pena instalar una bomba de calefacción si la vivienda está pensada para gas, ya que la obra va a salir muy cara y no vale la pena”, valora Anguera y apunta que “aunque hay subvenciones para instalar placas fotovoltaicas del 20% o 30% es complicado conseguirlas. Entonces en un bloque de pisos suele ser bastante caro”.

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