Economía Reportaje. La empresa, dedicada a la fabricación de maquinaria de envasado, pasa de una situación concursal a automatizar en el Círculo polar ártico ruso un proyecto de manipulación de níquel

Teymasa se apunta a la revolución 4.0 y es referencia internacional

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Planta de Teymasa, en el polígono industrial Nirsa, en Reus

Planta de Teymasa, en el polígono industrial Nirsa, en Reus

Conocemos a los clientes y sus necesidades. Sabemos de sus problemas. Y hemos ido dirigiendo los esfuerzos hacia una maquinaria para dar un servicio a la carta, trajes a medida, para lo que utilizamos ingeniería avanzada». Son palabras de Javier P. Baquer, director técnico de Teymasa, en la que lleva 34 años y en la que ha sido testigo y artífice de la transformación de una firma tradicional o analógica a otra puntera y altamente competitiva. Teymasa es una empresa de las de toda la vida que, sin alardes, ha sumado en el sector industrial del territorio. Con más de 40 años en su haber, ubicada en el Polígono Nirsa, siempre ha estado ligada a la química y a la petroquímica, a quienes suministra maquinaria de envasado. Sin embargo, ha sido en los últimos tiempos cuando se ha reinventado y ha apostado por el cambio tecnológico de forma meteórica, de tal manera que actualmente es una empresa líder en su sector a nivel internacional, con presencia en una treintena de países.

«Cuando yo llegué, en 2018, el objetivo era hacer crecer la empresa, que en aquel momento estaba saliendo de una situación concursal», explica Daniel Fàbregas, director general, contratado por la actual propietaria. «Me encontré con una firma con mucha experiencia, pero con escasez de recursos a nivel comercial, por lo que fue lo primero que reforzamos, lo que generó nuevas oportunidades de negocio». Tradicionalmente, Teymasa se ha dedicado a la fabricación de maquinaria de envasado de productos líquidos y manipulación de envases, especialmente para entornos de atmósferas potencialmente explosivas. Sin embargo, el cambio sustancial ha llegado de la mano de la modernización y entre esta, de la utilización de la robótica. En este sentido, los números son claros. Se ha pasado de una facturación de 1,2 millones de euros en 2018, a 2,7 millones en 2019 hasta los 7 millones de euros de este 2021. «Estamos en un proceso de cambio de cuarta generación y lo estamos aplicando a las máquinas. Es la revolución 4.0. Consiste en tener una serie de información que permita que la máquina trabaje de una forma determinada y conseguir mayores beneficios con una calidad superior, mayor productividad y también predicción de posibles fallos que, resueltos a tiempo, evitan una parada», apunta Javier P. Baquer.

El servicio a la carta a los clientes "trajes a medida", es una de las claves de la expansión

En esta revolución 4.0 ha sido clave el último de sus proyectos, ubicado en el Círculo polar ruso y relacionado con la minería. «Una ingeniería alemana estaba interesada en adquirir un par de envasadoras para un producto sólido, unas piezas metálicas de níquel, que debían ser instaladas en Rusia. Inicialmente descartamos ofertar, pero tuvimos acceso a los planos del resto del proyecto y con ell pudimos ofertar gran parte del mismo», cuenta Daniel Fàbregas.

«Estamos hablando de un lugar en el que actualmente se hace todo en manual con un riesgo de seguridad y de salud elevadísimo. Y es la primera instalación que se hace en el mundo para automatizar un proceso de este tipo», señala Javier P. Baquer. Asimismo, el técnico resalta la flexibilidad y la adaptabilidad en los proyectos. «Es decir, cuando tenemos clara la problemática del cliente pensamos una solución de una forma conceptual, la diseñamos en tres dimensiones y la animamos. De esta forma detectamos los problemas que se puedan generar».

De izquierda a derecha, el director técnico Javier P. Baquer y el director general, Daniel Fàbregas, con uno de los robots que trabajan en Rusia. Foto: Alfredo González

A partir de este salto tecnológico, la firma, ubicada en Reus, ha pasado de los 20 empleados de 2019 a los 31 actuales. «El crecimiento no es proporcional a la facturación», reconoce el director general y el motivo es el cambio en el sistema de trabajo. «Ahora -continúa- compramos montajes ya hechos y nos dedicamos al ensamblaje final y a las pruebas». En cuanto a la inversión, Daniel Fàbregas resalta que es un proyecto que ha sido «todo un reto técnico, de gestión y financiero. Se trata de un proyecto en el que se manipula un producto que no habíamos tocado nunca antes, ni tampoco por lo que se refiere a la extensión, de 1.700 metros cuadrados. Hemos tenido que adaptar la parte técnica, se ha reforzado la gestión de proyectos y buscado ‘partners’ externos». Por lo que se refiere al personal, «se han buscado especialistas, con experiencia, responsables de automatización, técnica y mecánica. Y los hemos integrado dentro de una determinada manera de trabajar», revela Javier P. Baquer. Teymasa es sinónimo de éxito. Ha salido con solvencia del concurso de acreedores y ha recuperado la confianza de sus clientes, los antiguos y los que están por llegar. Y todo con una pandemia mundial de por medio.

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