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Trabajadores satisfechos

Las empresas que implantan programas para el bienestar de sus empleados ganan compromiso y mejoran la productividad

RAFAEL SERVENT

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La satisfacción en los trabajadores

La satisfacción en los trabajadores

Hace pocas semanas, Tarragona acogió una jornada organizada por la Asociación Española de Directivos (AED) titulada Wellbeing y su impacto en la empresa, en la que se analizó la relación entre bienestar, compromiso y productividad en las organizaciones. Nunca como ahora el concepto de wellbeing (bienestar), acuñado en 2002 por Martin Seligman, padre de la psicología positiva, en su libro Auténtica Felicidad, había entrado con tanta fuerza en la estrategia de las empresas.

La salud es hoy central, y los estragos de la Gran Reclusión son notables entre no pocos trabajadores. Una encuesta realizada el pasado mes de junio por la multinacional de búsqueda y selección de talento HAYS destaca que un 64% de los trabajadores españoles dice haber sufrido en los últimos doce meses algún episodio de ansiedad, fatiga, cansancio o agotamiento a causa de su situación laboral. Poner el bienestar de los trabajadores en el centro de la estrategia empresarial es hoy prioritario.

Solo un 6% de los trabajadores españoles muestran un alto nivel de compromiso, frente al 11% de la UE y el 15% a nivel mundial, según Gallup.

Lo explica Juan Carlos Cubeiro, socio director de IDEO Advisor en Desarrollo Directivo, experto en talento, liderazgo y coaching y presidente para Europa del Instituto About my Brain, además de ponente en la jornada organizada en Tarragona por la AED: «Cuando se toma en serio, el bienestar de los trabajadores es un tema estratégico, no es un ‘extra’ para cuando las cosas van bien».

«Cuando se toma en serio, el bienestar de los trabajadores es un tema estratégico para la empresa: quien lo entienda como un lujo, está muerto» - Juan Carlos Cubeiro, IDEO

«En Tarragona, en Catalunya y en el conjunto de España tenemos un problema de productividad -prosigue Cubeiro-, y la única manera que hemos tenido hasta ahora de aumentar la productividad ha sido contar con menos gente en la organización para hacer lo mismo. Pero, de esta manera, la gente se ‘quema’. Es decir, baja su compromiso. Y si el compromiso es la energía que le ponemos a lo que hacemos, cuanto mayor sea ese compromiso, menor será el absentismo».

«Cuando tú das la oportunidad a la gente -añade Juan Carlos Cubeiro- de mejorar, de ser más feliz, de tener bienestar, eso se traduce en atracción y fidelización de talento. El bienestar de los trabajadores es hoy algo de primera magnitud para el CEO o los dueños de una empresa».
Lo contrario es el drenaje de talento: «Perdemos talento si estamos agotados, desanimados, descentrados o anómicos [incoherencia entre nuestros valores y los de la organización]», alerta Cubeiro.

El concepto de ‘wellbeing’ o bienestar fue acuñado en 2002 por Martin Seligman

Carles Cortés, director ejecutivo de la Unidad de Crisis de Barcelona-UTCCB, adscrita a la Facultat de Psicologia de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), además de colaborador de la Fundació Factor Humà, remite a «un punto de partida, que es la definición de salud que hace la OMS como ‘el equilibrio entre la salud física, mental y social’. Cualquier aspecto que altere este equilibrio de factores nos pone en una posición de malestar. Lo que hace el wellbeing es buscar ese bienestar, porque si alguna de estas tres cosas está alterada, no llevaremos una vida plena».

«El ejemplo más claro -prosigue Cortés- es la salud física: cuando te lesionas, no puedes rendir al nivel que esperas. Esto, que te deja incapacitado hasta que te recuperes y es tan evidente cuando te rompes un hueso, no lo es tanto cuando mentalmente o relacionalmente tienes un problema».

La OMS define la salud como el equilibrioentre salud física, mental y social

«En las organizaciones -relata Carles Cortés- se empezó primero por los aspectos físicos, con evaluaciones de riesgos para evitar accidentes físicos. Luego se empezó con los riesgos psicosociales. Una vez centrado esto, el siguiente apartado son los factores relacionados: hábitos de vida saludable, relaciones personales... Se indaga en aspectos más sutiles, como la dieta, los hábitos de ejercicio físico, de descanso... todo aquello que a los seres humanos nos genera satisfacción».

El coste de la falta de productividad derivada de trastornos entre los trabajadores supera cada año en la Unión Europea los 450.000 millones de euros.

En esta fase se encuentran hoy organizaciones como PortAventura, que desde el año 2016 tiene en marcha un programa entre sus trabajadores (Programa PortAventura e-Saludable) que busca mejoras en hábitos saludables, salud emocional, salud cardiovascular y salud músculo-esquelética.

Choni Fernandez, directora de Servicios Centrales de PortAventura, participante también en la jornada organizada por la AED en Tarragona, resume en una frase el principal beneficio de este programa: «Hay más ‘buen rollo’».

«Todo empezó -relata Choni Fernandez- por un tema de salud de los trabajadores, recogiendo una demanda mayoritaria en una de las encuestas que hacemos entre nuestros grupos de interés. Se empezó por implantar hábitos saludables entre los trabajadores con riesgo cardiovascular, y comenzamos a ver los beneficios para la salud de los trabajadores que siguieron el programa. Pero nos encontramos con algo que no habíamos esperado».

«Vimos -explica Fernandez- que esos trabajadores empezaban a quedar para caminar por la playa, que se sentaban juntos en el comedor para motivarse... que empezaba a crearse un sentimiento de pertenencia a la empresa». Siguieron otras iniciativas (reparto de fruta entre los trabajadores, sala de training, talleres de gestión del estrés, charlas con expertos...), a las que empezaron a sumarse proveedores y familias de los empleados. Y aumentó el ‘buen rollo’ al que alude Fernandez.

«A raíz de estas actividades -explica esta directiva de PortAventura- hay mayor conexión entre las personas. Cuando tienes un trabajador sano puede hacer mejor su trabajo y hay una reducción del absentismo, pero hemos visto que también aumenta el sentimiento de pertenencia a PortAventura y sirve para fidelizar a aquel trabajador que ha de volver cada verano, porque ha mejorado el clima laboral».

«Y todo esto -razona Choni Fernandez-, traducido en euros que ingresa la empresa es difícil de decir, pero sí que sabemos que aumentando el compromiso se traduce en un mejor servicio al cliente, que se ha incrementado en los últimos tres años. Es un programa que para nosotros tiene un coste muy bajo, y pienso que las empresas que no implementen este tipo de programas lo harán por otras razones, pero no por dinero».

«Implementar este tipo de programas tiene un coste muy bajo y muchos beneficios» - Choni Fernandez, PortAventura

«El problema -añade Fernandez- es no ver el beneficio que te puede proporcionar un programa de este estilo cuando la sociedad está cambiando y te encuentras con jóvenes que en la entrevista de trabajo te preguntan ‘quién será mi jefe’ o ‘qué medidas de conciliación tenéis’».

«Quien entienda el bienestar como un lujo -coincide Juan Carlos Cubeiro, de IDEO- está muerto. Si tú vas a hacer lo mismo con menos, a despreciar al cliente... estás muerto. La gente feliz es el triple de creativa, e invertir en bienestar es también invertir en innovación. Va a haber un proceso de selección natural entre las empresas que lo entiendan y las que no, y tendremos un cambio de empresas a mejor».

«Hay una correlación muy clara -añade Carles Cortés, de la UTCCB- entre el malestar y el coste que representa para las empresas. En Europa, el coste de la falta de productividad derivada de trastornos, de ansiedad... supera cada año los 450.000 millones de euros. El malestar, que causa absentismo o baja productividad, se da cuando no tengo todas las capacidades a un nivel normal, lo cual me llevará también a cometer errores y, detrás de los errores, habrá accidentes».

«Hay una correlación muy clara entre el malestar y el coste que representa para las empresas» - Carles Cortés, UTCCB

«Por eso -prosigue Cortés- es tan necesario hacer un abordaje preventivo de todo esto. Las organizaciones están empezando a ir más allá de la prevención de riesgos, y algunas han empezado con programas de nutrición y ejercicio físico, pero también de mindfulness o atención telefónica 24 horas para cosas del trabajo o que me han sucedido en casa».

«Solo falta -concluye Cortés- estar un poco convencido. Mejorando el bienestar, el retorno te viene multiplicado por tres, porque las capacidades de las personas no solo estarán intactas, sino que cometerán menos errores y abrirán un círculo virtuoso».

Empresas que marcan tendencia

«Siempre hay organizaciones más avanzadas -explica Carles Cortés, de la UTCCB-, que marcan el camino. Pero ahora que hay datos más que suficientes que nos dicen que actuar en el bienestar de los trabajadores es una inversión rendible y que, más que nunca, queremos estar bien en nuestros trabajos, encontramos a muchísimas personas con esta sensibilidad en las organizaciones. Cada vez más compañías exigen a sus proveedores que cumplan con determinados estándares, y esto llegará: el prestigio hará que, les guste o no, tengan que demostrar que tienen programas para cuidar del bienestar».

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