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Trabajos de fin de grado aplicados

Desde Reus, Fèlix Gol impulsa una plataforma que conecta estudiantes, empresas e instituciones educativas a partir de retos reales

Rafael Servent

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Fèlix Gol, fundador de Thy-Lab, en las instalaciones de Redessa, donde Startsud tiene su sede. FOTOs: Alba Mariné

Fèlix Gol, fundador de Thy-Lab, en las instalaciones de Redessa, donde Startsud tiene su sede. FOTOs: Alba Mariné

Fèlix Gol (Vilafranca del Penedès, 27 años) lo resume así: «Una plataforma que conecta empresas, estudiantes e instituciones educativas a través de trabajos de final de grado y máster, a partir de retos reales». Thy-Lab es el proyecto con el que este emprendedor ubicado en Reus acaba de acceder al primer Growth Bootcamp de Startsud, un venture builder que opera en las comarcas del sur de Catalunya y que estrena ahora este programa de aceleración para startups, en el que participa también la startup Need Car Help.

La idea surgió de la experiencia de Fèlix Gol, cuando tenía 24 años, en el evento para emprendedores Imagine Express, una hackaton en la que equipos de tres personas desarrollaban una propuesta durante un trayecto en tren entre Barcelona y París, que luego defendían ante un jurado. Aunque su equipo no logró la distinción de ganador, ese proceso creativo sentó las bases de lo que, ya en solitario, siguió desarrollando este joven.

«Allí, con 24 años -recuerda Fèlix Gol-, oí hablar de emprendimiento por primera vez en mi vida. Hasta entonces, pensaba que la vida se limitaba simplemente a aprender un oficio y buscar un trabajo. Pero después de haberlo conocido y haber visto que la vida es mucho más amplia, pensé que sería bueno que los jóvenes lo conociesen mucho antes».

Thy-Lab es la primera aportación de este emprendedor para contribuir «a que, de la misma manera que se enseña a los jóvenes a buscar trabajo, se les enseñe a emprender». Con su proyecto más maduro, acudió a la convocatoria de Startsud, con sede en Reus, para acogerse al Growth Bootcamp en el que ha sido seleccionado, y donde recibirá apoyo durante cuatro meses (arrancó a principios de junio) para tener a punto un Mínimo Producto Viable (MPV) que demuestre que su proyecto es capaz de generar ingresos, accediendo a una ronda de financiación al finalizar este programa.

Con ese trasfondo de emprendimiento, la propuesta de Thy-Lab es que, más allá del carácter teórico que suele centrar los trabajos de final de grado y máster, esos estudiantes entren en temáticas aplicadas, fruto de los retos que plantean empresas en esta plataforma donde ejercerán a la vez de tutores de los trabajos. «Normalmente -explica Fèlix Gol-, los estudiantes hacen trabajos teóricos que quedan olvidados en un cajón». Su idea es que los retos propuestos por las empresas lleguen a materializarse con aplicaciones reales.

«No solo el estudiante potencia sus habilidades afrontando los retos que plantean esas empresas -prosigue-, sino que les conectamos con ellas y pueden acabar trabajando en esas empresas. Para las empresas, es una forma de detectar talento, aunque la parte de innovación también está ahí».

«Normalmente, los estudiantes hacen trabajos teóricos que olvidan en un cajón»

Es un proceso similar al que siguen muchas organizaciones con sus programas de prácticas, aunque con un consumo de recursos mucho menor para ellas: «Cuando tú coges a una persona en prácticas -explica Fèlix Gol-, le dedicas mucho tiempo a explicar cómo funciona su puesto de trabajo. Aquí, en cambio, no inviertes esa cantidad de horas, y al final te entrega un resultado».

En esta primera fase temprana, Thy-Lab cuenta actualmente con cinco estudiantes trabajando en proyectos junto a dos empresas, con un balance de 11 empresas, 15 retos publicados y 11 estudiantes conectados desde sus inicios.

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