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Tratar los vinos como piezas únicas en Montblanc

Desde su pequeña bodega, en la Conca de Barberà, Marta Pedra exporta al detalle su producción limitada hacia Europa, EEUU y Japón

Joan Boronat

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Marta Pedra, en su bodega de Montblanc. FOTOs: Cedidas

Marta Pedra, en su bodega de Montblanc. FOTOs: Cedidas

Todo empezó entre las murallas de Montblanc. En una de las torres, en un silencioso sótano, una pila de piedra acoge a temperatura ideal las levaduras madre que dan vida a estos vinos.

Vins de Pedra es un proyecto personal de Marta Pedra y, a la vez, un reencuentro con sus orígenes. En su bodega, Marta trata sus vinos como si fueran piezas únicas. Y no nos referimos sólo al contenido; la etiqueta refleja, año tras año, la obra artística, ilustradas por el pintor y escultor Víctor Pedra, padrino y tío de Marta. Siempre es la misma iconografía, pero representada con un estilo plástico diferente.

En 2010, con la ayuda de su pareja, Josep Serra i Pla, que Marta conoció en la Facultat d’Enologia, iniciaron juntos el proyecto vitivinícola en la capital de la Conca de Barberà. Desde entonces elaboran vinos en pequeñas producciones  con la uva de las viñas de la propiedad, situadas mayoritariamente en la partida Coll de la Noguera, en el término de Montblanc, camino de Prenafeta.

Marta afirma que «queremos hacer vinos auténticos, del terruño, redondos y de relieves suaves como el territorio que lo rodea y así dar a conocer la identidad de la DO  Conca». Considera que el trepat y la parellada son las variedades que mejor reflejan este carácter, por lo que cada vez adquieren mayor presencia entre sus vinos.

Pedra afirma que «la  Conca de Barberà tiene singularidades que la distinguen de otras Denominaciones catalanas y hay que aprovechar el empuje de una nueva generación de enólogos y viticultores para darse a conocer», argumento por el que ella apuesta firmemente.

Vins de Pedra embotella y comercializa hasta cinco variedades de vino. Negre de Folls, cupaje de garnacha tinta, tempranillo y trepat, ideal para acompañar platos ligeros; Blanc de Folls, con macabeu y parellada, un acompañante perfecto para toda clase de aperitivos; Orni, con chardonnay y parellada, que combina con arroces caldosos y carnes blancas; Trempat, con trepat, color cereza, para tomar copas y acompañar comidas ligeras; La Musa, cupaje de cabernet sauvignon y merlot, con envejecimiento  de 10-12 meses en barricas de roble francés, de color cereza intenso, marida con tablas de embutidos y carnes rojas elaboradas.

Marta Pedra comenta que la producción es más bien reducida «unas 2.000 botellas de vino tinto y el resto blanco, que se venden en un 65% en Catalunya, para exportar el resto a países como Bélgica, Holanda, Inglaterra, Suiza, Suecia, EEUU y Japón».

Hay que retroceder muchos años para dar con las raíces de Marta y su familia en Montblanc: a Joan Sugranyes, su tatarabuelo, un reputado enólogo de finales del siglo XIX que en 1885 construyó la casa familiar unida a la destilería de aguardiente.

Los padres de Marta recuperaron la viña a mediados de los 80, y hace pocos meses ella adquirió la antigua casa familiar Casa Sugranyes, auténtico patrimonio por su arquitectura. La enóloga quiere mantener intacto el edificio y recuperar allí el envejecimiento en barricas de madera como se hacía antaño.

En esta línea, hace algún tiempo que Vins de Pedra está experimentando con vinos de oxidación y con destilados envejecidos en barricas de brandy, elaboraciones típicas de los tiempos de la filoxera.

Esta bodega organiza visitas y catas de vinos los sábados, con reserva previa.

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