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Un club de hípica atípico en Salou

Alejandra Seguí y Anna Salas son las impulsoras del primer centro NEC certificado de la provincia cuya filosofía es que el caballo viva en su hábitat natural

Cristina Sierra

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Alejandra Seguí es una de las impulsoras del proyecto que promueve el bienestar del caballo respetando su naturaleza. FOTO: alba mariné

Alejandra Seguí es una de las impulsoras del proyecto que promueve el bienestar del caballo respetando su naturaleza. FOTO: alba mariné

E l pasado mes de febrero Alejandra Seguí cumplió su sueño de abrir Equi Lliure, un club de hípica en Salou que se aleja del concepto que se suele tener sobre estas instalaciones. Se trata del primer centro NEC (Natural Equine Connection) certificado de toda la provincia de Tarragona, una distinción otorgada a aquellos centros cuya filosofía es dejar a los caballos que vivan en su hábitat natural y que no lleven herraduras. 

«Intentamos que el caballo esté lo más natural posible. ¿Cómo lo hacemos? Con una alimentación adecuada de pasto, no toman pienso y no les falta ni sal ni agua. No van herrados, van descalzos a no ser que haya un caballo, como Merlí, que tenga problemas porque se ha desherrado hace poco y no se ha acostumbrado, por lo que lleva zapatos. Tenemos en cuenta que los animales no tengan ningún problema físico ni emocional. Por esto están en manada. Todos estos requisitos han hecho que nos hayan dado el certificado», explica Seguí.

Esta mallorquina llegó a la provincia por amor hace once años. Su pasión por los caballos viene de pequeña pero un accidente hizo que dejara apartada la afición. «En mi casa siempre nos ha gustado montar a caballo pero mi tía se cayó y se rompió la cabeza y me prohibieron montar. Cuando vine aquí mi pareja sabía que me gustaban los caballos y me regaló un pony y posteriormente un caballo. El problema que tenía es que nunca había montado porque lo tenía prohibido pero aprendí, como hace mucha gente, que coge un caballo y aprende», relata la empresaria.

Unos meses más tarde abrió una hípica entre Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant en la que no habían clases de equitación, sino que estaba dedicada al turismo y a hacer terapias. No obstante, un problema familiar hizo que cerrara el negocio y regalara y vendiera los caballos. Solo se quedó con el pony, Lola, que es una más en Equi Lliure. 

Hace un tiempo contactó con Anna Salas, que cuenta con 25 años de experiencia, para iniciar este negocio que se encuentra en una finca en la zona de Emprius. Un espacio con una extensión de cinco hectáreas y media hectárea de bosque en el que viven Dakota, Merlí, Little Princess, Heidi y Lola.

«Esto no es una hípica. Teníamos que poner club hípico porque se enseña equitación centrada desde pie a suelo. Es un club sin ánimo de lucro. Todo lo que se recauda es para el bienestar del caballo. Todo lo necesario para que no sufra y no tenga problemas causados por el ser humano», señala Seguí. 

Su objetivo es educar a las personas para que no dominen el animal y lo respeten. «Les enseñamos a contactar con el caballo, a que sea su amigo. En las hípicas normales tienes tu caballo preparado para montar y te vas pero aquí queremos enseñar el manejo, cómo llevar el caballo y las normas básicas de cómo se debe tratar para sincronizar con el animal. Hacemos que el cuerpo vaya de acuerdo con el movimiento del caballo. No hacemos servir la fuerza ni las manos de la manera que las haría servir una persona que hace equitación básica», argumenta la mallorquina. 

Actualmente cuentan con un grupo de niños, bautizado como unicornios, y también tienen a personas mayores que quieren aprender a montar y relajarse. Asimismo este verano han organizado un casal para que los más pequeños puedan disfrutar del contacto con los animales. 

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