Economía GUÍA DE EXCELENCIA EMPRESARIAL TARRAGONA 2020

Un seguro para la época de la reconstrucción

«Este mayúsculo test de estrés nos ha enseñado que nos protegíamos menos de lo que hubiésemos debido»

PILAR GONZÁLEZ DE FRUTOS

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PILAR GONZÁLEZ DE FRUTOS (Presidenta de UNESPA)

PILAR GONZÁLEZ DE FRUTOS (Presidenta de UNESPA)

El seguro es una actividad que, por decirlo de alguna manera, desde luego exagerada, no tiene existencia por sí mismo. Nosotros servimos a nuestros clientes, porque son nuestros clientes los que están expuestos a riesgos de los que quieren verse protegidos, y por eso nos buscan para que los proveamos de esa protección. Por lo tanto, la pregunta sobre las claves para la reactivación de la actividad aseguradora es bastante compleja de contestar porque, en realidad, la reactivación aseguradora depende de la reactivación de los actores económicos a los que sirve. Nosotros, por así decirlo, no podemos reactivarnos solos. La recuperación de la actividad aseguradora, desconectada de una recuperación general de las rentas y la actividad de empresas y familias, es una idea imposible.

«La recuperación de la actividad aseguradora, desconectada de una recuperación general de las rentas y la actividad de empresas y familias, es una idea imposible»

Dicho esto, creo que la reactivación del seguro, o si se quiere el retrato de la actividad aseguradora en la era post-Covid-19, debería pasar por un incremento de nuestra importancia social y económica. Antes de producirse la crisis pandémica, la industria aseguradora tomaba de la economía española poco más de un 5% del valor añadido generado anualmente, a cambio de lo cual protegía valores equivalentes a unas 15 veces ese mismo valor añadido. Eran, y son, cifras importantes; pero creo que la experiencia de esta inesperada crisis nos ha enseñado a todos que deberían haber sido más importantes. 

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Importantes porciones de los riesgos asegurables existentes en nuestra economía y nuestra sociedad se han mostrado inermes ante las consecuencias del ataque pandémico. Tanto para personas como para las empresas, este mayúsculo test de estrés nos ha enseñado que nos protegíamos menos de lo que hubiésemos debido. Esto ha provocado que muchos de estos actores hayan carecido de elementos de estabilización que, vía seguro, han sido más comunes en otros países. En el ámbito de las personas, esta realidad se ha demostrado especialmente angustiosa en el campo del ahorro. En muchos hogares, las indudables dificultades creadas por el confinamiento y el frenazo de la actividad han acontecido en ausencia de herramientas de resistencia derivadas del diferimiento de rentas. Esto no sólo ha afectado a escala particular; ha afectado a escala global. Como país, como es bien sabido, hemos experimentado una gravísima carencia de medios propios para afrontar las necesidades de la crisis y de la reconstrucción, lo que nos ha obligado a depender de la solidaridad del proyecto europeo. 

El seguro en la época de la reconstrucción, por lo tanto, debería ser más seguro. Y esto pasa por renovar, incrementar y perfeccionar las líneas de apoyo al aseguramiento que puedan existir en nuestro acervo normativo; y por mejorar la actitud hacia los usos preventivos y previsionales.

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