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Una cerveza artesana para cada época del año

Cerveses la Gardènia, en Alcover, entra en el mundo de las cervezas de temporada: calabaza y castaña son algunas de ellas

Alba Tudó

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Uno de los administradores, Ramon Ollé, en el obrador ubicado en el polígono de Alcover. FOTO: Alba Tudó

Uno de los administradores, Ramon Ollé, en el obrador ubicado en el polígono de Alcover. FOTO: Alba Tudó

Cerveza de castaña para Tots Sants, cerveza de calabaza para Navidad... todas bajo el nombre de La Rosita. «Queremos sacar variedades dependiendo de la época del año», asegura Ramon Ollé, coadministrador de Cerveses la Gardènia, en Alcover. Precisamente éste es el nuevo proyecto de esta empresa, que pronto saldrá a la luz.
La empresa nació en 2007 gracias a dos socios: Pep Pérez y Ramon Ollé. «En aquel momento nadie hacía cervezas artesanas y por este motivo nos aventuramos a empezar a elaborar esta bebida», dice. Aunque confiesa que «al principio no teníamos demasiado claro qué hacer, ya que estamos en un país de cava y vino».
Por ello decidieron visitar la cervecería francesa Brasserie des Alberes para conocer y aprender más sobre este mundo. Con la ayuda de un maestro cervecero salió esta bebida que ha conquistado a paladares de todo el mundo. 


«En aquel momento había crisis y también nos dimos cuenta de que teníamos que buscar nuevos clientes», asegura Ollé, quien añade que «ahora exportamos a doce países de todo el mundo y esto supone un 20% de la producción». 


También han presentado la cerveza en distintos concursos y han ganado ocho premios internacionales. «Esto nos ha abierto las puertas y competimos con gente de todo el mundo», manifiesta. Cuenta que hace un año crearon una cerveza artesana sin gluten al estilo Irish Red ale y ganaron el bronce de este estilo en Dubín. 


Cerveza artesana sin gluten
«Ahora está teniendo un boom esta cerveza: se está vendiendo mucho, ya que cada vez hay más gente celíaca». Hablando de variedades, empezaron haciendo la Rosita original –hecha con miel- y poco a poco han aumentado la familia de productos Rosita.
Hacen una con piel de Ibori, la negra elaborada con avellanas de Alcover, la red ale (sin gluten), White Tipa que lleva enebro y una picante que lleva jengibre, piel de limón y flor de hibiscos, además de La Rosita Woll. 


«Las variedades dependen del país y también de la climatología. Por ejemplo La Rosita Woll gusta más cuando hace más frío», puntualiza Ramon Ollé. 
Cada una de ellas marida mejor con diferentes tipos de platos: carne, pescado, quesos, tapas… Todo en función del tipo de malta, lúpulos o levadura empleados en su producción y que dan lugar a matices, aromas y sabores diferentes. 


«Siempre intentamos abrir nuevos mercados». Este año prevén producir 600.000 botellas de 33 centilitros, con un precio a partir de 2’60 euros. «El 90% es la botella clásica de 33 centilitros, pero también tenemos otras medidas. «Por ejemplo, al restaurador Chicote le gusta mucho nuestra cerveza y trabajamos para él». Los clientes que tienen son de gama media-alta y están presentes en distintos restaurantes y en grandes superficies.


Más países
Cerveses la Gardènia cuenta con seis trabajadores y facturan anualmente unos 600.000 euros. «La cerveza artesana ha tenido un boom muy fuerte y nos han salido competidores; tenemos que mantener la calidad, seguir creciendo y distribuir en otros países», explica Ollé, que añade que «también nos gustaría ganar más premios internacionalmente».
Y es que precisamente esta cerveza artesana gastronómica ha conquistado los exigentes paladares de los mejores sommeliers y chefs del mundo, estando presentes en algunos de los mejores restaurantes estrella Michelin, como el de Ferran Adrià, Juan Mari Arzak o Carme Ruscalleda. ¿Cuál será la próxima cerveza? Tendremos que esperar.

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