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Una imprenta cercana que se adapta a los nuevos tiempos

Industrias Gráficas Gabriel Gibert es un negocio familiar de Tarragona que se ha consolidado ofreciendo un servicio con valor añadido gracias al apoyo de BBVA

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Industrias Gráficas Gabriel Gibert de Tarragona es una empresa familiar que se ha curtido con los años y que ha superado la irrupción de las tecnologías en el sector de las artes gráficas. En la actualidad, la empresa está liderada por los socios Jordi Gavaldà y Francesc Méndez, hijos de los anteriores socios. Se incorporaron en 1987. Entrevistamos a Jordi Gavaldà.

¿Cómo fue la llegada de ambos a la empresa familiar?

Al acabar los estudios de artes gráficas en Salesians Sarrià (Barcelona), los dos realizamos las prácticas en empresas. Más tarde, nos incorporamos al negocio familiar y, desde entonces, no nos hemos movido de aquí. Eso se traduce en muchos años de experiencia. Ambos somos gerentes y nos ocupamos tanto de las tareas administrativas como de las productivas. Al ser una empresa formada por siete trabajadores versátiles, tocamos un poco de todo. Destinamos una parte de nuestra jornada laboral a actividades comerciales, de promoción y de producción. Eso también nos da más seguridad en el sentido que la producción tiene un control más directo de la dirección.

¿Cómo vivieron la llegada de las nuevas tecnologías?

Esta empresa inició su actividad en 1902. Obviamente, las generaciones que hemos pasado por aquí hemos visto de todo. Precisamente, pudimos ser testigos de la revolución tecnológica del sector. De hecho, se consolidó en la empresa justo en el momento en que Méndez y yo nos incorporamos a la misma. Nuestros padres ya habían ido sentando las bases del negocio y, a la hora de introducir la informática en todos los campos de las artes gráficas, los hijos estábamos allí para llevar a cabo la renovación. Desde el principio vimos que era nuestro cometido: Venir a dinamizar y actualizar el negocio.

Eso supondría mucha responsabilidad...

Fue una oportunidad. Si queríamos seguir compitiendo con las nuevas imprentas que iban creándose, había que avanzar. No nos planteamos si era la mejor opción o no, porque desde el principio lo tuvimos claro.

¿Cómo recuerdan el cambio?

Fue muy intenso. Estuvimos presentes en la llegada de los primeros ordenadores y de las primeras máquinas que pasaban de sistemas analógicos a digitales. El cambio pasaba por aquí. A pesar de todo, nuestra filosofía de negocio siempre ha sido la misma. Acoger a todo tipo de clientes a través de un servicio cercano. Hemos antepuesto las necesidades del cliente al producto y hemos intentado que éste nos incluyera como parte de su equipo, como sus colaboradores. Nuestro sello se basa en que nuestra intervención tenga un valor añadido. Dar algo más que papel y tinta.

¿Cómo apoya BBVA sus proyectos?

Trabajamos con ellos por su proximidad. Su profesionalidad y trato durante todos estos años nos tiene muy satisfechos. Si ellos ven que hay una oportunidad o que nosotros tenemos una necesidad, intentan hacernos avanzar y nos dan opciones de forma rápida. Se han mostrado siempre muy receptivos a nuestras peticiones.

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