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¿Untar chocolate? ¡Mejor algarrobas!

Clara Martín acaba de arrancar en Vila-rodona un proyecto para producir y envasar crema de algarroba, un producto ecológico y local

Alba Tudó

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Clara Martín con los ingredientes y elaborando la crema de algarroba

Clara Martín con los ingredientes y elaborando la crema de algarroba

Un producto ecológico y local que algunos comparan con el chocolate por su sabor dulce. Estamos hablando de la crema de algarroba, el producto con el que Clara Martín (28 años, Barcelona) quiere darse a conocer.

Bajo la marca Menjamiques, esta joven emprendedora de Barcelona que reside en Vila-rodona (Alt Camp) hace crema de algarrobas -su producto estrella-, aceites aromáticos y otras elaboraciones de KM 0. La idea se gestó hace un año y medio. «Empecé haciendo el producto para mis amigos y familiares», explica Clara Martín. «Todos los productos -añade- son de la finca y los elaboramos aquí en Vila-rodona. En este sentido soy autosuficiente».

¿Por qué la algarroba? Catalunya es el primer productor de algarrobas. Algo que, según Martín, «se desconoce y se tiene que explotar más». El obrador se encuentra en Montblanc, en Concactiva, en un espacio compartido con otros. «En los inicios no he invertido mucho dinero, es una forma para conocer más gente que está en el mismo sitio», relata Martín, que en los últimos dos meses ha vendido unos 250 botes de su crema de algarobas. «Estoy satisfecha de los resultados hasta ahora, porque a la gente le gustan los productos ecológicos», añade.

Aunque es pronto para hacer una valoración, cree que la crema tendrá una buena acogida. «De momento el reto es que se conozca más la marca y el producto», y que «crezcamos más en el territorio, abriendo nuevos mercados», explica Clara Martín, que añade que hoy por hoy su comercialización se ciñe a Barcelona, Vic y algunos enclaves de Tarragona. Por ahora, Menjamiques representa un 15% de los ingresos de Clara Martín, pero espera que se incremente en los próximos meses.

Cuenta esta joven de Barcelona que suele participar en mercados y ferias especializadas para dar pedagogía y para enseñar que la algarroba no sólo es un alimento para los caballos, sino que también tiene muchas propiedades y aporta mucha energía para el cuerpo y para el día a día.

«Quiero que el producto crezca más y algún día llegar a ser una cooperativa»

Destaca que la harina de algarroba tiene entre un 40% y un 50% de azúcares naturales, lo que la convierte en un alimento energético, además de proporcionar tranquilidad y calma. Un producto con distintas propiedades y beneficios para la salud y que, al contrario que el chocolate, no es adictiva. Además, puede usarse tanto para platos dulces como salados (para untar o para elaborar una vinagreta), y gusta a niños y adultos. «La gente experimenta con la crema y salen platos exquisitos», destaca esta joven.

¿Cómo termina una titulada en Filología Catalana, profesora de adultos y becaria en la universidad pasándose a la producción de crema de algarrobas? Es una historia conocida. Con la crisis se quedó sin trabajo y ahí empezó su aventura emprendedora.

Posteriormente ha estudiado Producción agro-ecológica en Reus. «Siempre me había gustado este mundo, mis abuelos se dedicaban al campo, pero nunca pensé que estaría hoy aquí», admite. El objetivo de esta joven es volver a intentar la elaboración de aceite,  ya que el año pasado la producción no fue buena: «Es un proceso lento, pero este año creo que sí que podré vender aceite».

Y es que Clara Martín quiere crecer y diversificar los productos ecológicos y llegar a ser una cooperativa, ya que le gusta la colaboración con otras personas.¿Aumentarán los productos locales y ecológicos? Todo está por ver.

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