Vermut de la Terra Alta en cócteles de EEUU

Desde Batea, esta empresa liderada por Josep Maria Castillo exporta sus vinos macerados a todo el mundo: de Europa a Asia, pasando por América

Rafael Servent

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Josep Maria Castillo, con sus vermuts y el municipio de Batea al fondo. FOTO: Sergi Castillo/ Cedida

Josep Maria Castillo, con sus vermuts y el municipio de Batea al fondo. FOTO: Sergi Castillo/ Cedida

El nombre salió en una sobremesa informal con su padre. Cuenta Josep Maria Castillo (37 años, Batea, Terra Alta), fundador de La Madre Vermouth, que «estábamos haciendo pruebas con las maceraciones de hierbas y queríamos buscar un sinónimo para describir la esencia de un vermut, que precisamente es su maceración. Y mi padre dijo: ‘Esto de la esencia es como la madre, ¿verdad? La madre del vermut...’». Nacía La Madre Vermouth.

El porqué de ese nombre se debe a la vocación exportadora que tuvo este proyecto desde su nacimiento en el año 2016. Procedente de una tradición familiar dedicada a la ganadería, Josep Maria Castillo ha vinculado su carrera profesional al sector vitivinícola, donde ha trabajado en las áreas de producción y exportación de diversas bodegas, con los últimos siete años «viajando por muchos países y abriendo mercados».

Cuando en 2016 decidió que «empezaba a ser el momento de iniciar mi propio proyecto», la mirada exportadora estaba en la base de todo. Se decidió por el vermut «porque lo veía más creativo, con potencial de diferenciarse», con una marca que fuese «un nombre fácil de pronunciar y reconocible en los mercados internacionales».

Asegura que, igual que eligió el castellano y la forma más reconocida internacionalmente de referirse a esta bebida (vermouth), podía haber sido todo en inglés. Le funcionó: su primera venta ya fue internacional. «El primer embotellado -explica- fue en octubre de 2016, y el primer pedido fue un palet para Bélgica».

«En 2017 ya arrancamos en los EEUU -prosigue-, y hoy nuestros principales mercados son EEUU, Bélgica, Alemania, Dinamarca, Suecia, Paraguay, Chile, Perú y Canadá. El año pasado empezamos con Hong Kong y China, y hace algo más de dos semanas firmamos un contrato con importadores de la India, en Mumbay».

La Madre Vermouth exporta más de un 70% de las 18.000 botellas que produce anualmente, con segmentos de mercado que varían en función de la especialización de sus importadores. En el caso de los EEUU, por ejemplo, su destino principal son los bares de copas, donde sus vermuts triunfan en la elaboración de cócteles.

En Paraguay, por contra, se comercializan principalmente en grandes superficies, mientras que en el mercado español son la restauración y las tiendas especializadas quienes canalizan esas ventas.

Pese a que la sede de La Madre Vermouth se encuentra en Batea, la producción de sus vermuts está a unos pocos kilómetros, en un espacio de coworking ubicado en las Bodegas Pedro Masana de Móra la Nova (Ribera d’Ebre), donde además de los cinco vermuts que elaboran (blancos, negros y rosados) a partir de vinos de la Terra Alta y una base de 34 botánicos para la maceración, producen también una línea de vinos jóvenes (La Bacchanal Wines) con DO Terra Alta, de los que el año pasado embotellaron 13.000 unidades.

Con precios de venta al público de entre 9,5 euros y 14,5 euros por botella, los vermuts de Josep Maria Castillo van desde el clásico vermut rojo hasta creaciones arriesgadas como el vermut blanco con manzana verde o el vermut rosado con fresa, que muchos productores han imitado después.

El año pasado, La Madre Vermouth facturó 120.000 euros. Con la pandemia de Covid-19, las previsiones para este año reducen en un 30% esa cifra, aunque «de cara al año que viene, las perspectivas son buenas», asegura Castillo.

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