Vitamina C desde Mont-ral

Eider Zubizarreta ha puesto en marcha un proyecto para comercializar por Internet suplementos alimenticios en formato liposomal

Rafael Servent

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Eider Zubizarreta en su casa de Mont-ral, donde tiene su sede la startup Oppliva. Foto: Pere Ferré

Eider Zubizarreta en su casa de Mont-ral, donde tiene su sede la startup Oppliva. Foto: Pere Ferré

Como tantos otros proyectos emprendedores, todo partió de una vivencia personal. Eider Zubizarreta (Mondragón, 40 años) pasaba por un momento de su vida en el que se sentía «cansada, sin mucha energía». Cuenta que «escuchando una entrevista en la radio, oí hablar de la importancia de la vitamina C en formato liposomal».

La vitamina C es conocida como un «potente fortalecedor del sistema inmune contra infecciones, que aporta energía física y enfoque mental, combate la inflamación articular, mejora mucho la salud dérmica, regula el metabolismo... pero que, tomada como el clásico suplemento efervescente, el organismo absorbe poco más del 10%», explica Zubizarreta.

Esta bióloga afincada desde el año 2015 en Mont-ral (Alt Camp) empezó «a estudiar los liposomas, que podrían describirse como unas bolitas cubiertas de membrana celular que albergan los agentes activos [en este caso, la vitamina C] y los protegen del aparato digestivo», multiplicando su absorción por parte del organismo.

«Pero en España -explica- no existía este tipo de producto, que sí había en los EEUU. Era el año 2017. Me funcionó tan bien que, viendo el potencial que tenía, decidí emprender un proyecto propio». De ahí nació Oppliva, una palabra noruega que, según relata Zubizarreta, «significa ‘elevado de energía, de gozo, de bienestar’».

«La Vitamina C es solo un producto: quiero sacar más, en formato liposomal» (Eider Zubizarreta)

La elección del nombre para su marca tiene una historia detrás. Antes de Mont-ral y su reciente maternidad (junto a su marido tienen una niña de 8 meses), Eider Zubizarreta pasó por Canadá y México (donde conoció a su esposo), trabajando en el mundo de la meditación.

Previamente, como bióloga, había estado ejerciendo profesionalmente en la Universidad de Oslo. De todas esas experiencias surge Oppliva.
«Siempre había tenido inquietud por emprender. Tenía algo de dinero para invertir y, cuando vi el potencial de los liposomas, me decidí», explica. Hasta finales de 2019 no tuvo listo el producto para vender. «Tardé mucho tiempo en encontrar a alguien que me lo pudiese fabricar -relata- pero, finalmente, a principios del año pasado encontré un laboratorio europeo que lo podía producir».

Algunos de los productos de Oppliva. Foto: Pere Ferré

Venta online
A partir de ahí «desarrollé la imagen de marca, la web, la plataforma para hacer los pedidos... y también fui madre». La maternidad ha alargado algo los tiempos, pero el proyecto avanza a buen ritmo. En principio, de manera 100% online, con la sede y la logística en Mont-ral (una logística que se externalizará cuando aumente el volumen de ventas), aunque abierto a nuevos canales de distribución.

Oppliva está en el sector de los complementos alimenticios, con su correspondiente registro por parte de Sanidad. Internet es la vía de comercialización de unos productos que tienen un precio de venta al público de 41,90 euros, gastos de envío al margen, con unas 50 dosis por envase. No descarta, en un futuro, solicitar el código para su comercialización en farmacias, aunque cuenta que el coste de tener ese certificado es elevado y prefiere esperar.

Ahora «estoy buscando alianzas con terapeutas, porque es un producto que necesita ser acompañado con educación». En concreto, educación sobre los liposomas. «La vitamina C es el producto que vendemos, pero es solo un producto, porque Oppliva es una marca sobre la que se pretende sacar otros productos en formato liposomal», adelanta Eider Zubizarreta. 

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