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Vivir el enoturismo con imaginación

Tres viticultores ofrecen distintas actividades para todos los públicos y edades en el Pla de Manlleu (Alt Camp), y además elaboran vino ecológico

Alba Tudó

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Mireia Henao y Kiko  Figueras en  los viñedos del Pla de Manlleu, FOTO: ALBA TUDÓ

Mireia Henao y Kiko Figueras en los viñedos del Pla de Manlleu, FOTO: ALBA TUDÓ

Pasear a caballo, ver la puesta de sol en Selma, visitar la bodega del abuelo, degustar vinos en un entorno idílico, teatralizar y representar una historia, o actividades específicas dependiendo de la época del año. Estas son algunas de las propuestas que ofrecen en Penedès 500, ubicada en el Pla de Manlleu (Alt Camp). La empresa la llevan Kiko, Mireia y Manu.


«Hace unos cuatro años empezamos a hacer pequeños tours y vimos que esto gustaba: en aquel momento nació Penedès 500», explica Mireia Henao, quien cuenta que ella llegó la última. Pero antes, hace ocho años, crearon la Agrupación de Agricultores del Pla de Manlleu, de la que son co-fundadores, además de practicar la viticultura ecosostenible.
Esta entidad jurídica reúne a una treintena de viticultores de la DO Penedès, con la peculiaridad de tener todos los viñedos por encima de los 500 metros de altura sobre el nivel del mar. Uno de sus objetivos era reivindicar la figura del viticultor. 


«Queremos crear experiencias enmedio de los viñedos», asegura Mireia Henao.  Penedès 500 tiene sus propios vinos:  L’Avi de +500 (se vendimió de forma manual el día 20 de octubre para así conseguir una maduración completa de la Montonega del Pla de Manlleu, a 600 metros de altura)y El nou +500 (vino blanco). «Decidimos elaborar este vino solo con parellada hace unos tres años y fue seleccionado como uno de los mejores vinos por el sommelier Josep Roca, del Celler de Can Roca», añade Kiko.


También elaboran el Bermell: un vino elaborado con Garnatxa Negra y Merlot cultivados a una altura de entre 500 y 700 metros sobre el nivel del mar. ¿Por qué se escribe con b? «Es en honor de la finca de la Garnatxa Negra que es de donde proviene, sabemos que se escrive con v», dice Figueras.


También hacen cava. Todos de forma ecológica y sostenible. «Estamos impulsando también la venta a pie de viñedo, también se puede comprar por internet. Hacemos producciones muy cortas», detalla Figueras.
Otra singularidad, a parte del paisaje y del entorno que tienen, es que ofrecen actividades a la carta. «Si alguien quiere pasear a caballo y hacer una degustación de vinos, puede», relata Mireia. Y es que se adaptan a cualquier actividad. «A veces los clientes nos dejan elegir y en aquel momento creamos experiencias». Y es que la imaginación y la creatividad no les falta a estos viticultores. En Aiguamúrcia alquilan una casa rural, ‘Los Cubs’, que tiene un aformo máximo de trece personas y es ideal para ir a desconectar con la familia o amigos.


Ahora han restaurado la bodega. «Queremos que sea una tienda de vinos de la zona. De hecho ya tenemos vinos de compañeros», puntualiza. 
¿Y la ubicación donde se encuentran? «Nunca pensé que me quedaría aquí: yo venía aquí cuando era pequeño», recuerda Kiko, quien añade que «la casa pairal está documentada desde hace 700 años y siempre han vivido aquí, mi padre y mi abuelo y yo somos de Barcelona pero tengo una estrecha vinculación», relata.Autenticidad, territorio y originalidad son las características de Penedès 500. «Muchos clientes repiten y esto nos gusta», explica Henao. 


Uno de sus objetivos es ir creciendo e ir innovando, adaptándose a la época del año. «Vamos inventando cosas y aprovechamos todo lo que la naturaleza nos da», concluyen los viticultores.

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