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Xavier Ferràs: 'Podemos ir hacia un tecnofeudalismo con más excluidos'

Xavier Ferràs es decano de la Facultat d’Empresa i Comunicació de la Universitat de Vic y profesor del departamento de Dirección de Operaciones, Innovación y Data Science de ESADE

Rafael Servent

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Xavier Ferràs, en la Cambra de Comerç de Tarragona

Xavier Ferràs, en la Cambra de Comerç de Tarragona

Xavier Ferràs,Decano de la Facultat d’Empresa i Ocupació de la Universitat de Vic y profesor del departamento de Dirección de Operaciones, Innovación y Data Science de ESADE. Ingeniero Superior de Telecomunicaciones por la Universitat Politècnica de Catalunya, Doctor en Administración de Empresas por la UB y MBA por ESADE .Para Xavier Ferràs «no es China la que está irrumpiendo en la economía, sino el sistema chino». Es un modelo a largo plazo extendido en toda Asia que, «partiendo de la manufactura básica, crea capas: primero copian, luego desarrollan tecnología propia y después ciencia propia».En paralelo, el modelo americano, «muy inducido por los mercados financieros, es capaz de ponerte Facebook en la estratosfera en tres meses, pero genera poca ocupación». En Europa, nuestro modelo es alemán, «de capitalismo social muy avanzado», que crea ocupación. Hasta que llegan los robots y todo cambia.

Los robots y la Inteligencia Artificial destruyen empleos, pero a la vez crean nuevos. ¿Los suficientes?
No creo en estas visiones de la Economía como si fuese una ciencia pura. «Siempre ha pasado que, ante un cambio tecnológico, la gente que ha perdido su empleo se ha reabsorbido con nuevos empleos». Siempre ha pasado... hasta que no pasa.

¿Es por eso que se habla con insistencia de una Renta Básica Universal para todos, independientemente de si tenemos o no empleo?
No hay que caer en populismos, pero el horizonte a medio plazo es el de empresas grandes que compran, distribuyen y toman decisiones prácticamente sin personas. O ponemos en marcha medidas distributivas, como la Renta Básica Universal, o el sistema colapsará.

Con un número menguante de personas asalariadas, ¿quién paga esa renta?
Es una pregunta recurrente. El punto de partida es que haremos esto porque se habrán creado mecanismos de creación de riqueza. La propia tecnología es la que tendrá que pagar. Es decir, las grandes empresas [tecnológicas y sin casi empleados] tendrán una fiscalidad que permita sostener a las personas como si fuesen trabajadores. Esa Renta Básica Universal, que la pague la fiscalidad de esas empresas. 

Con sedes en lugares donde practicar la elusión fiscal. ¿Y son ellas las que pagarán más impuestos que nadie?
Sí, porque la reforma fiscal ha de ser a nivel global. Vamos hacia un estándar global, con un futuro como países equivalentes sobre la fiscalidad de la tecnología global. Aquí, las leyes pueden evitar cometer ilegalidades.

Con que una isla-estado en medio del Pacífico diga que no se suma, basta.
Claro. ¿Pero la alternativa cuál es? ¿Que haya revoluciones en todas partes? Es injusto que la gente que quiera trabajar no pueda hacerlo. Si no hay medidas distributivas, es lo que sucederá.

Revoluciones... ¿o revueltas? Las revueltas, el sistema suele sofocarlas.
Podemos hablar de involución. Toda esa gente que ha votado a Donald Trump en los EEUU lo ha hecho porque han visto empobrecer la clase media a la que pertenecían.

Votos de protesta, de reacción. Pero en estas sociedades nadie muere literalmente de hambre, como en los siglos XIX ó XX. ¿Amenazarán realmente esas revueltas el ‘statu quo’?
Antes, las crisis eran productivas. Las que vienen ahora son de distribución, no productivas. El problema es cómo este bienestar lo hacemos extensivo a toda la sociedad. Quizás no te mueres de hambre, pero si no tienes acceso a recursos, estás excluido. Y el número de excluidos ha subido en las economías avanzadas. Ahora estamos viendo una precarización en la que podemos ser pobres trabajando. Ser mileurista hoy es un lujo. Y eso es inadmisible. ¿Hacia dónde iremos? Hacia un estándar equilibrado, donde todo depende  del talento de las personas, con economías basadas en el conocimiento. El problema es cómo distribuimos este valor.

Y surgen medidas como esa Renta Básica Universal.
Si mañana uno ve publicado en el diario que Finlandia implanta una Renta Básica Universal, dice: «Qué país más avanzado». Hemos de ser optimistas, no le veo alternativa. Si, al final, el modelo actual es sólo crear valor para los accionistas, podemos ir hacia un tecnofeudalismo con más excluidos. Así que vamos a distribuir este valor de forma universal. Pero es algo que hay que imaginar a 30 ó 40 años vista.

¿Y cómo nos ve entonces?
Si tú ofreces una Renta Básica Universal, habrá una parte de la población, quizás un 20%, que deje de trabajar. Y que harán otras funciones importantes, como cuidar ancianos o niños. Obviamente, una parte se quedará en casa jugando a la PlayStation. Pero ahora ya es la parte de la población menos competitiva. Después, habrá otro 20% de personas que, si les das unos mínimos, se convertirán en emprendedores. Lo que está claro es que un paradigma de tecnificación masiva crea una desocupación masiva. Tendremos los mínimos cubiertos, y luego proyectos.

¿Qué podemos hacer de forma individual para quedarnos entre esa población con empleo?
Eso de verlo de forma individual es un error. Una persona sola se puede adaptar, pero ha de tener un entorno que ayude a ello, con apoyo público. Y eso es algo que decides tú con tu voto. Como ciudadano, puedes hacer dos cosas. La primera es predisposición al cambio. Nos guste o no, nos tendremos que reinventar. Nadie te puede asegurar la seguridad laboral a futuro. Por eso hay que tener espíritu emprendedor. La segunda es una visión colectiva a futuro.

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