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El trabajo

No hace falta que les enumere la lista de ventajas de hacer vacaciones. Pero me gustaría pensar que la lista de ventajas de trabajar es tan larga o más que la otra

| Actualizado a 11 septiembre 2022 11:09
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La frase que más he escuchado este mes de septiembre es: «De las vacaciones ya ni me acuerdo...» Un mensaje que por un lado está muy bien: significa que nos estamos concentrando en lo que estamos haciendo ahora y el pasado, pasado está. Pero otros nos restriegan continuamente que la vacaciones son la parte más feliz de nuestra vida. Mucho más que el trabajo. Hoy se me ocurre preguntarme el porqué.

No hace falta que les enumere la larga lista de las ventajas de hacer vacaciones, sería casi interminable. Pero en cambio, me gustaría pensar que la lista de ventajas de trabajar es tan larga o más que la otra. Si no somos capaces de encontrar el equilibrio entre ambos estados, desearíamos estar siempre de vacaciones y no trabajar nunca, ¿no es cierto?

Para quienes piensen que les gustaría eternizar sus vacaciones, tengo una pregunta: ¿no lo pasan bien trabajando? ¿No lo pasan bien compartiendo ideas, aprendiendo continuamente y ayudando a sus compañeros, proveedores y clientes? ¿Han perdido la ilusión de entregar lo que saben a otros que lo necesitan?

Mis alumnos de la universidad pasan los dos últimos años de su carrera preocupados en cómo y dónde pueden encontrar trabajo, y son capaces de grandes sacrificios y renuncias para conseguir su objetivo. Están ilusionados y expectantes con su nueva vida y dispuestos a entregarse para encajar en el puesto que les ofrezcan.

Siendo eso así, parece que la rutina, la falta de estímulos o de integración en la empresa podrían causar esa pereza de algunos para retornar a la actividad laboral y empezar a pensar que faltan 11 meses para el próximo bienestar vacacional. ¿Podría cambiarse ese pesimismo? ¿Quiénes deberían conseguirlo o facilitarlo?

Para mí no hay duda: son los líderes de las empresas quienes tienen la responsabilidad de estructurar el trabajo de manera tal, que los humanos que lo ejecutamos tengamos ganas de despertarnos cada día para seguir donde lo que dejamos ayer. Son los líderes los que tienen que provocar que deseemos volver porque las satisfacciones compensan ampliamente los esfuerzos.

Sé que algunos pensarán que estoy soñando y que eso es imposible, pero puedo asegurarles que yo lo viví durante mi época de publicitario y conseguí que quienes me rodeaban tuviesen la misma sensación de que el trabajo era algo maravilloso.

¿No han oído decir que el trabajo santifica? ¿O que el trabajo dignifica? Pues vale la pena que los líderes de cualquier empresa, grande, mediana o pequeña asuman la responsabilidad de hacer florecer la felicidad en las personas a quienes sirven, que cumplan su deber de desarrollar los talentos de cada uno de sus colaboradores al máximo con todo la ayuda posible y sin escatimar esfuerzos, que ejerzan toda su influencia para dignificar el trabajo de todos y el bienestar de quienes de ello dependen.

Mis clases tanto en el IESE Business School como en la Universidad de Navarra se centran en construir marcas que sobresalgan, marcas respetadas y queridas que produzcan beneficios extraordinarios para todos quienes viven de ellas y, estoy convencido, que todo empieza por las personas que trabajan por y para esa marca.

¿Qué es lo más importante en un nuevo proyecto o en una nueva empresa? Siempre son las personas las que consiguen hacer un producto o un servicio excelentes gracias a las capacidades de todos. Si se lidera con ese pensamiento, los resultados son magníficos.

Básicamente porque permitirá -tanto en tiempos buenos como malos- contar con todos para salir adelante, aunque cueste enormes sacrificios. Las personas que conviven con esos líderes y esos valores son capaces de hacer y dar muchísimo más que si trabajan simplemente con la ambición de ganarse la vida.

Y veo como, poco a poco, vamos encontrando más y más empresas admirables cuya reputación es reconocida. Quizás sea porque en muchas aulas intentamos transmitir que solo con el concurso de todos se pueden hacer grandes empresas.

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