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El polo petroquímico, ante el momento de la verdad

En plena transición energética y con la amenaza de una crisis industrial en la Unión Europea, el primer polo petroquímico del sur de Europa afronta un reto sin precedentes. ¿En qué condiciones lo hace?

| Actualizado a 28 octubre 2022 13:03
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El polo petroquímico de Tarragona encara el momento de la verdad. En plena transición energética para alcanzar los objetivos marcados por la Comisión Europea (CE) para lograr hacer de Europa el primer continente climáticamente neutro en el año 2050 (pero con horizontes temporales mucho más cercanos, que fijan en 2030 transformaciones sustanciales en el sector industrial), el primer polo petroquímico del sur de Europa afronta un reto sin precedentes: descarbonizarse sin poner en peligro su futuro, y hacerlo al ritmo que marcan el resto de competidores del sector en Europa.

1r polo químico del sur de Europa

Un continente que, a día de hoy, cuenta con 45 crackers activos en complejos con refinerías de petróleo, de los cuales dos (uno perteneciente a Repsol y otro a Dow) se encuentran en el Polígono Norte del polo petroquímico de Tarragona. En esos crackers es donde se convierten las naftas en las olefinas (en esencia, etileno y propileno) con las que luego se fabrican, en el Polígono Sur, polímeros como el polietileno y el polipropileno, con producciones totales que en 2021 superaron los 18 millones de toneladas de productos petroquímicos.

33 grandes compañias multinacionales del sector

Esta dimensión es la que hace posible, entre otras cosas, que este cluster industrial sea responsable hoy del 25% de la producción química de España y del 50% de la de Catalunya, con más de un centenar de productos químicos y más de 12.000 empleos directos e indirectos, además de otros 35.000 inducidos.

Un 50% de las exportaciones de la demarcación de Tarragona y el 68,7% de los movimientos del Port de Tarragona, con un grado de internacionalización notable, hacen de este polo petroquímico una pieza central no solo en la economía del sur de Catalunya, sino también en el conjunto de la industria española y del sur de Europa.

Transitar hacia la descarbonización y la circularidad de esta actividad industrial es un reto sin precedentes, donde el tiempo apremia y la competencia es dura. Porque el sector es perfectamente consciente de que no todos los crackers activos hoy en Europa van a llegar al final del camino en este proceso de descarbonización. Teniendo esto presente, ¿en qué condiciones afronta este reto el polo petroquímico de Tarragona?

1.200ha dedicadas a la producción petroquímica

Condiciones para competir

Por parte de la industria, la voluntad de liderar esa transición es clara, con un buen número de proyectos ambiciosos en fase de planificación y ejecución. Su alto grado de integración y la facilidad para multiplicar sinergias le dan, además, una ventaja competitiva única respecto a otros complejos industriales en Europa. Pero no siempre el entorno, ni las complicidades necesarias, acompañan.

Descarbonizar un cracker, igual que descarbonizar un polo petroquímico o un sector industrial entero, es algo que requiere de inversiones importantes. Con los recursos siempre limitados y los centros de decisión de la mayoría de estas empresas químicas situados a muchos kilómetros, fuentes del sector reconocen que cualquier indicio de obstáculo añadido a los que tienen otros centros de producción europeos en competencia, constituye una seria amenaza para la captación de esas inversiones vitales para el futuro.

+100 productos químicos

La moratoria sobre la ampliación de incineradoras de residuos en Catalunya (como paso previo a la aprobación, en dos años, de un plan para su cierre y desmantelamiento), junto a la tramitación de un impuesto (exclusivamente en Catalunya) sobre las emisiones de CO2 de la industria, son dos de los obstáculos que impiden hoy competir en igualdad de condiciones con otros clusters industriales europeos inmersos ya en pleno proceso de transformación.

Desde el sector se señalan los próximos dos años como determinantes

Los déficits crónicos en infraestructuras (autovía A27, ancho ferroviario europeo para el transporte de mercancías, redes eléctricas cerradas), las trabas para implantar en Catalunya instalaciones de generación de energía renovable (eólica y fotovoltaica), pero también para desplegar redes eléctricas de alta capacidad con otras comunidades autónomas mucho más avanzadas en la transición energética (como es el caso de Aragón), con el fin de abastecer a la industria de la electricidad necesaria tras el cierre anunciado de las centrales nucleares, son otros lastres añadidos.

Completa la imagen una mirada restringida a unas pocas tecnologías en el proceso de descarbonización, donde vectores energéticos como el hidrógeno azul o el hidrógeno turquesa, que pueden ser un camino intermedio hasta la implantación masiva del hidrógeno verde, son frecuentemente ignorados por las administraciones públicas.

25% de la producción química de España

Desde el sector se señalan los próximos dos años como determinantes. Toda decisión de inversión estratégica enfocada a este proceso de descarbonización y transición hacia la economía circular que no se tome como mucho en 2023 o 2024, llegará tarde. Una visión que comparten analistas de prestigio en el sector, que vaticinan cierres para aquellos complejos petroquímicos menos eficientes y capaces de adaptarse a las nuevas demandas. El tiempo apremia, y las decisiones hay que tomarlas hoy.

Pero no solo se trata de tomar decisiones, sino de tomar decisiones informadas. Un buen mapa de la situación, que sea honesto y no esconda las debilidades ni las amenazas, pero tampoco las fortalezas y las oportunidades, se hace más necesario que nunca para afrontar este reto.

Porque, sin una mirada estratégica y la suma de complicidades, es difícil acometer una transformación que requeriría, para llevar a cabo la transición energética de toda la industria catalana en el año 2050, inversiones por valor de 225.000 millones de euros y la creación de 150.000 puestos de trabajo especializados, según cálculos de Enginyers Industrials de Catalunya, cumpliendo así con los objetivos de descarbonización fijados por la Comisión Europea.

50% de la producción química de Cataluña

Un análisis colectivo

En este monográfico sobre la industria química de Tarragona, Diari de Tarragona ha buscado un análisis colectivo, desde dentro del propio sector y de sus stakeholders, que ayude a elaborar ese mapa estratégico a partir del cual poder tomar decisiones informadas.

Para ello, se ha propuesto el formato de análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), un instrumento clásico de estrategia sectorial y empresarial, en el que las partes implicadas aportan su visión sobre el presente y el futuro del polo petroquímico de Tarragona.

Empresas individuales, organizaciones empresariales y sindicales, colegios profesionales e instituciones académicas y del ámbito de la investigación son algunas de las voces que se recogen en este análisis conjunto, que se pretende honesto y de utilidad no solo para la toma de decisiones estratégicas con un margen de tiempo muy corto (como ya se han tomado y se están tomando), sino para sumar las complicidades que todavía faltan para ayudar en esta necesaria transformación del sector.

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