La industria química como solución

La industria química se enfrenta a diferentes retos que pueden poner en peligro su viabilidad

| Actualizado a 18 marzo 2022 11:46
Se lee en minutos
Participa:
Para guardar el artículo tienes que navegar logueado/a. Puedes iniciar sesión en este enlace.
Comparte en:

La industria química, pieza fundamental del PIB de Cataluña y motor de innovación industrial a diferentes niveles, se enfrenta tras la anomalía de la COVID-19 a diferentes retos que pueden poner en peligro su viabilidad. En primer lugar, aunque el sector químico se ha caracterizado normalmente por su diversificación, con buenos márgenes y trabajadores cualificados, en los dos últimos años antes de la pandemia (2017-2019) ha visto reducido su crecimiento, con márgenes mucho más estrechos y con un retorno de la inversión inferior al de la media de las industrias. 

En segundo lugar, la voluntad de realizar políticas medioambientales mucho más restrictivas para luchar contra el cambio climático y un enfoque hacia la sostenibilidad en todos los ámbitos, han hecho de la industria química un blanco fácil de la opinión pública. En una extraña paradoja, a pesar que este sector ha abrazado entusiásticamente el compromiso por los 17 objetivos del desarrollo sostenible (ODS) de la Naciones Unidas, en muchos casos parece que sea la única industria responsable del aumento de la huella de carbono en el planeta. En este sentido, no se tiene en cuenta que el conocimiento desarrollado en este ámbito es clave para luchar por un mundo sostenible y frenar el cambio climático. En nuestra Universidad hemos desarrollado soluciones innovadoras en el campo del desarrollo de nuevos materiales biodegradables, pilas de combustible, purificación de agua, o identificación de microplásticos, todas basadas en el uso inteligente de la química. La industria química es parte de la solución, no la causa del problema, y es un mensaje que deberíamos transmitir de forma clara. Dicho de otro modo, los problemas medioambientales no se solucionarán sin el empuje necesario de nuestra industria.

En tercer lugar, el aumento del coste de la energía debido a coyunturas internacionales desfavorables, pero también a una legislación española que no tiene en mente la sostenibilidad económica de sus industrias más relevantes, puede poner en peligro inversiones claves en la industria química de nuestro país. En este sentido, actuaciones recientes, como la promovida por el Gobierno francés de reducir el coste de la energía en sectores claves del país, sería un ejemplo interesante a seguir. Solo un compromiso entre todos los actores implicados minimizará los daños que puede provocar un descontrol en los precios de la energía en nuestra industria.

Finalmente, un último reto para la industria química es acelerar la digitalización a todos los niveles. A veces se ha acusado a la industria química de ir un paso por detrás en la adopción de tecnologías de data analytics e inteligencia artificial. Conozco de primera mano los esfuerzos que en los últimos tres años se han realizado en este campo en las industrias petroquímicas en el Camp de Tarragona y los fondos Next Generation deberían ser el impulso definitivo para ser un referente también en este campo.

Confiemos pues en la resiliencia de nuestra industria, en su compromiso con la sostenibilidad de nuestro planeta y en el extraordinario talento que trabaja en ella, para que en los próximos años siga siendo el motor de nuestra economía. Pero también, exijamos que la administración haga su trabajo, invirtiendo en las infraestructuras necesarias y escuchando a todas las partes implicadas en el desarrollo de las nuevas normativas.

Salvador Borrós, director general de IQS.

Comentarios
Multimedia Diari