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Las nuevas generaciones de mujeres se descuelgan de las ingenierías

El proceso de feminización creciente de este ámbito profesional retrocede con rotundidad entre las personas de 35 años o menos

| Actualizado a 29 noviembre 2022 19:03
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En los próximos diez años, el mercado laboral español necesitará incorporar al menos 200.000 nuevos ingenieros, que se sumarán a los aproximadamente 750.000 titulados ya existentes. Es una de las conclusiones del primer estudio sectorial sobre la ingeniería que elabora el Observatorio de la Ingeniería de España, donde se analiza la realidad de un colectivo estratégico para el futuro.

Entre los resultados de este informe destacan cifras de ocupación que se sitúan en el pleno empleo, con un 98% de los titulados activos trabajando, o retribuciones un 30% por encima de la media española.

De esos 750.000 ingenieros que hay en España, un 87% están activos en el ejercicio de su profesión, y un 14% de ellos ocupa cargos directivos. Además, el 15% de ellos son empresarios o ejercen libremente su profesión y un 59% de los asalariados trabaja en empresas de más de 250 trabajadores.

Apenas un 15% de los titulados en ingenierías con 35 años o menos son mujeres, por debajo de la media de cualquier otra franja de edad

Por nivel de estudios, un 65% de ellos ha cursado formación como ingenieros técnicos o graduados en ingeniería, mientras que el restante 35% son ingenieros o máster en ingeniería. Por titulaciones, encabeza este sector la ingeniería industrial (43%), seguido por la ingeniería informática (21%), ingeniería de telecomunicación (9%), ingeniería agrícola/agrónomos (8%) e ingeniería de Caminos/Civil (8%), mientras que otras ingenierías suman el restante 11%.

Por último, el 40% de los ingenieros de España tiene 35 años o menos y el 31% de ellos mantiene relaciones profesionales internacionales en su día a día.

Puestos los datos en un contexto europeo, el sector de la ingeniería no cuenta con una mala posición. Hay más ingenieros en España por cada mil habitantes (15,7‰) que en otros estados miembros de la Unión Europea como Francia (14,4‰) o Italia (11‰), aunque esa cifra se encuentra todavía 4,2 puntos por debajo de la de Alemania (20,4‰) y la retribución media es también inferior.

‘Elefante en la habitación’

Y llegamos al ‘elefante en la habitación’. Que, en este caso, es elefanta. Con la realidad evidente (e ignorada durante décadas) de una clara brecha de género en las ingenierías, donde las mujeres representan hoy apenas un 20% de esos 750.000 titulados. Un colectivo en el que se reproducen las brechas salariales que se observan en otras profesiones (con una diferencia de un 10% a favor de los hombres, aunque por debajo de la media española, del 24%) y en el que el acercamiento a este mundo es muy diferente al de los hombres.

Mientras la ingeniería industrial triunfa entre los hombres, la agrícola lo hace entre mujeres

Porque la imagen que surge cuando se observan las preferencias de las mujeres por ramas de ingeniería es claramente distinta a la de la media del sector, marcada por ese sesgo de género motivado por la sobrerepresentación masculina. Así, la presencia de mujeres en el sector de la ingeniería está liderada por la ingeniería agrícola/agronómica (34%), seguida por la ingeniería de caminos (24%), ingeniería industrial (19%), ingeniería informática (16%) e ingeniería en telecomunicación (12%). Un significativo 24%, en su caso, está conformado por ‘otras ingenierías’.

Si se compara de nuevo la tasa de presencia de mujeres en las ingenierías en España (20%) con la de otros estados de la Unión Europea, ésta se mueve en niveles similares a los de Francia (22%), Italia (18%) o Alemania (17%). Aunque, no por situarse en esos parámetros, significa que deba darse por satisfactorio. Así lo manifiesta el Observatorio de la Ingeniería en España, que asegura que «es una situación a revertir, debiendo motivar más talento femenino hacia la profesión».

«Las mujeres buscan la aplicación social y perciben como más duras las ingenierías» (Mireia Usart, URV)

Y así llegamos hasta una ‘segunda elefanta’ en esa habitación: lejos de revertirse, y pese a los importantes esfuerzos dedicados a fomentar entre las jóvenes las vocaciones STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, en sus siglas en inglés), las generaciones más recientes de mujeres se han descolgado de las ingenierías.

Apenas un 15% de los titulados en ingenierías con 35 años o menos son mujeres, cinco puntos por debajo de la media y, lo más desconcertante, por debajo de cualquier otra franja de edad, en una ruptura clara de la tendencia histórica hacia una corrección de la brecha de género en este sector.

Así, mientras que en el colectivo de mayores de 55 años, las mujeres representan un 18% y esa tasa mejora generación tras generación, al pasar a un 22% en la franja de 46 a 55 años y a un 24% de los 36 a los 45 años, cuando llega al grupo de edad de 35 años o menos, cae hasta ese 15%, haciendo que, proporcionalmente, el número de mujeres ingenieras sea más alto entre las personas mayores de 55 años que entre las de 35 años o menos.

Josep Oriol Sala, presidente del Observatorio de la Ingeniería en España (OIE), reconoce una preocupación: «Un 55% de los universitarios son mujeres, y si bien es cierto que las mujeres siempre han tenido tendencia hacia otras formaciones, el problema es que no conocen bien qué es la ingeniería». En este punto, asume un mea culpa colectivo: «No hacemos una difusión adecuada».

«Sería bueno -prosigue Josep Oriol Sala- decidir el futuro profesional teniendo consciencia de que ser ingeniero tiene una dimensión social, y que no se trata de una carrera puramente técnica, no es solo estar en una fábrica controlando procesos o haciendo carreteras. Hemos de divulgar los aspectos sociales, dar referentes».

Del mismo parecer es Mireia Usart, integrante del equipo de investigadoras (junto a Sònia Sánchez-Canut y Beatriz Lores) de la Universitat Rovira i Virgili (URV) que ha publicado el estudio titulado El ámbito de las STEM no atrae el talento femenino, enmarcado en el Observatori Social de la Fundació ‘la Caixa’: «Los datos que refleja el OIE coinciden con los de nuestro estudio, donde se constata que no hay una mejora en los últimos años, y somos un poco críticas con todos estos programas de STEM y chicas, porque realmente no están funcionando».

Los programas de fomento de las STEM entre mujeres parecen no estar funcionando

«Son programas que, para intentar atraer -prosigue Usart-, se centran en convencer a las convencidas, pero estas chicas terminan yendo más a una biotecnología que a una tecnología pura. No rompen las barreras de género y no están atacando el problema, que es que las mujeres buscan más la aplicación social, y por eso, ahora que también hay mucha más oferta de carreras, las mujeres atraídas por las STEM tienden a elegir más las ciencias aplicadas que la E y la T (Ingeniería y Tecnología) de las STEM».

«Buscan -insiste Usart- más la aplicación social, y en este sentido las ingenierías se perciben como más duras, presentadas desde un punto de vista muy masculino. Porque no es lo mismo presentar a esas personas jóvenes la ingeniería desde una batalla de robots, como se está haciendo y que atrae mayoritariamente a chicos, que si por ejemplo presentas una casa domótica, donde hemos constatado que sí que atrae a las chicas».

También desde la URV, Montse Ferrando, directora de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Química (ETSEQ), de la que depende Ingeniería Química, pero también Mecánica y Bioprocesos Alimentarios, además de diversos programas de máster, constata que «resulta muy difícil conseguir un incremento en el porcentaje de mujeres en las ingenierías en general, y en algunas en particular».

«La caída de mujeres en las ingenierías nos preocupa muchísimo» (Montse Ferrando, ETSEQ URV)

Respecto a la caída en las vocaciones entre las generaciones más jóvenes de mujeres, es algo que «no me sorprende, porque es algo que habíamos ido constatando, pero nos resulta muy difícil de explicar y nos preocupa muchísimo», explica Ferrando. «El ámbito científico-tecnológico -prosigue Ferrando- crecerá mucho en los próximos años, y se espera que se pueda tener una capacidad de influencia sobre la sociedad desde estas disciplinas, con lo cual el hecho de que tengamos pocas ingenieras nos hace perder capacidad para revertir la brecha».

Àngel Cid, director de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria (ETSE) de la URV, corrobora esas diferencias: «El sector ‘bio’ de las ingenierías -explica- parece que sea un punto que ayuda a la incorporación de las mujeres, y el reto hoy es que puedan asumir también la palabra ‘ingeniería’».

«Hay muchísima demanda de ingenieros e ingenieras -añade Àngel Cid-, y hay que ver cómo le damos respuesta, porque todas las empresas piden cómo se puede hacer para tener más titulados y menos abandono de los estudios».

Xavier Segura, miembro de la junta directiva de Pimec, constata que, desde el mundo de la pyme, «requerimos seguir potenciando muchas carreras STEM, y concretamente ingenierías, y debemos hacerlo en las franjas de edad muy jóvenes, para que vean el mundo industrial y de la ingeniería como un mundo de mucho futuro, y uno de los principales retos es conseguir más talento femenino».

«Hemos de proteger nuestra ingeniería para que no se vaya al extranjero» (Josep Oriol Sala, OIE)

Sobre el retroceso en esas vocaciones que han tenido las últimas generaciones de mujeres, Xavier Segura sugiere algunas pistas: «No tiene una explicación racional, pero puede haber factores. El primero de ellos, que la ingeniería y la industria, en estas franjas de edad, no se han visto como sostenibles, y las chicas son muy sensibles a esto».

En este sentido, coincide en señalar que «ha faltado mucha comunicación de que la industria es sostenible y aporta a la sociedad». Y añade: «Tengo 48 años, y era más fácil encontrar ingenieras de mi promoción que hoy, porque entre las chicas, parece que cuando hablas de industria y automatización sea una cosa del pasado. Y sí que es cierto que en la parte ‘bio’ hay una gran aceptación, pero en general las chicas no están yendo hacia áreas de futuro. Hay que hacer mucha pedagogía».

Fernando Torres, presidente del Col·legi Oficial d’Enginyers Industrials de Catalunya (COEIC) en Tarragona, coincide en que «en España, y también en Catalunya, en un momento se decidió, erróneamente, desindustrializar. Y es positivo que se necesiten más ingenieros, porque tenemos que reindustrializar. Es algo que se ha visto con la Covid-19, donde la industria ha sido fundamental».

«Otra cosa -añade Fernando Torres- es qué está haciendo hoy el ingeniero en la empresa: ahora lleva a cabo trabajos de supervisión, en tareas que no están al nivel que les correspondería, cuando hace años, por ejemplo, los ingenieros eran mucho más emprendedores, en lugar de estar empleados en empresas».

Retención de talento

Pero hay otro factor: «Ahora -destaca Fernando Torres- hay mucha rotación laboral, y la internacionalización es fundamental, porque la gente joven ha evolucionado mucho, y ahora es global. Y si tú aprecias tu profesión, has de aspirar al máximo tecnológico y de retribución».

«Ha faltado mucha comunicación de que la industria es sostenible y aporta a la sociedad» (Xavier Segura, Pimec)

«En el caso de las multinacionales -prosigue-, ofrecen planes de carrera internacionales que permiten que después puedan volver. Pero también hay ingenieros que aquí no encuentran el espacio adecuado, se van, y difícilmente volverán». En este punto, advierte que «las empresas nacionales han de mejorar mucho en planes de carrera».

La preocupación por esa potencial fuga de talento es compartida por Josep Oriol Sala, del Observatorio de la Ingeniería de España: «Tener unas perspectivas de crecimiento de 200.000 nuevos ingenieros en España a diez años es una cifra muy importante, pero que va alineada con las estimaciones a nivel mundial, donde no debemos olvidar que China, con el 20% de la población mundial, está formando hoy el 50% del STEM del mundo».

«En España somos capaces -prosigue Sala- de generar esa cantidad de ingenieros, con un ritmo de generación importante, aunque la clave no solo es la cantidad, sino también la calidad. El prestigio de los ingenieros españoles es bueno en formación de base, pero hay que completarla».

Las ‘startup’ están ganando atractivo para estos perfiles profesionales

«La Universidad -explica el presidente del OIE- da la formación de base, pero es la empresa y la autoformación lo que debe hacer el resto, y por eso las habilidades (soft skills) serán cada vez más valoradas».

Dicho lo cual, Sala llega al punto central en la preocupación por retener ese talento: «Para el año 2050, el Foro Económico Mundial calcula que se habrán añadido 60 millones de empleos netos como consecuencia de la tecnología. Es una problemática mundial, y el talento se puede deslocalizar, podemos tener una disputa por él».

«Aunque seamos capaces -prosigue- de crear un crecimiento, hemos de proteger nuestra ingeniería para que no se vaya al extranjero, y eso se consigue desarrollando el PIB industrial, que en los últimos veinte años ha pasado en España del 19% al 14,7%, aunque en Catalunya se sitúa en el 20%. Necesitamos I+D para desarrollar producto propio diferenciado y autonomía industrial».

Con un 87% de las empresas encuestadas en este informe manifestando que en los próximos años van a necesitar más ingenieros, la respuesta está en la empresa. Y, en un país de pymes, especialmente en Catalunya, en qué sean capaces de hacer estas pequeñas y medianas empresas.

«Todas las empresas piden cómo tener más titulados» (Àngel Cid, ETSE URV)

En este punto, Josep Oriol Sala vaticina que, en un contexto de reindustrialización y relocalización, «terminar los productos de forma local» va a ser una tendencia en la que «cada vez más, las compañías pequeñas trabajarán más en grupo, coordinadas entre ellas, y pienso que el desarrollo de la pyme será muy fuerte».

Pero esa pyme debe reunir las condiciones para competir en la atracción y retención de talento en un contexto de competencia global. «Hoy -apunta Sala-, a un ingeniero seguramente le hace más gracia entrar en una startup que en una multinacional. ¿Qué debemos hacer para retener el talento? Generar industria propia, desde luego, y también otros aspectos que no son solo económicos, como la conciliación, el reconocimiento de la creatividad o un buen equipo de trabajo».

«Hay ingenieros que aquí no encuentran el espacio adecuado, se van, y difícilmente volverán» (Fernando Torres, COEIC Tarragona)

Desde Pimec, Xavier Segura reconoce que «necesitamos que haya más oferta de ingeniería, porque una gran mayoría de las empresas necesitan o necesitarán más ingenieros, y está claro que las multinacionales siempre tienen más capacidad de atracción, pero la pyme puede ser tan o más atractiva que una multinacional».

«A nivel salarial –explica Segura- no hay tanta diferencia, y las startups digitales, por ejemplo, no tienen ningún problema en coger a gente, porque aportan» en esos intangibles que ayudan a atraer y retener el talento. En este punto, señala la clave para asegurar ese futuro: «Que la pyme se haga atractiva para el ingeniero, igual que las startups, generando entornos con flexibilidad y equipos de trabajo, porque el salario no lo es todo».

«El reto de la pyme -concluye- es cómo trabajar mi empresa para ser atractiva, y quitarse el complejo de que no es posible. No se trata tanto del tamaño, sino de qué modelo de liderazgo asumo, y hay un camino por delante importante». Un camino que, para que esa propuesta sea atractiva, no debería ignorar a la mitad de la población que conforman las mujeres.

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