L'Avellanera se vuelca en el comercio online

La cooperativa de La Selva del Camp busca en la venta por Internet un impulso a su actividad en frutos secos y aceite de oliva

| Actualizado a 24 febrero 2021 14:09
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Hace escasas semanas que L’Avellanera, cooperativa agrícola con sede en La Selva del Camp, que comercializa la mayoría de sus productos bajo las marcas Infrusec (en el caso de los frutos secos y otros productos elaborados) y Silvaurum (para su aceite de oliva con Denominación de Origen Siurana), abrió al público una remodelada página web con la que pretende ganar mercado en el comercio online.

Como tantos otros, la Gran Reclusión iniciada hace ya casi un año fue el detonante que aceleró un proceso de digitalización que ya era imparable en esta cooperativa fundada en el Baix Camp a mediados de la década de los años ochenta del siglo pasado, y que hoy cuenta con más de 300 socios repartidos por los términos municipales de La Selva del Camp, Alforja, Reus, El Morell o Vilallonga del Camp, entre otros, en las comarcas del Baix Camp, Tarragonès y Alt Camp.

«Hace tiempo que utilizábamos la web -explica Anton Escoda, director general de la cooperativa- principalmente como un escaparate» mediante el que ayudar a la comercialización de sus productos en el canal Horeca y la agrobotiga que tienen en marcha desde la década de los noventa, y que hoy supone una cuarta parte del volumen de negocio de L’Avellanera.

«Con la Covid-19, decidimos mejorar esa web» prosigue Escoda, añadiendo funcionalidades de comercio electrónico a una página en la que solo se aceptaban pedidos de compra a través del formulario de contacto. Operativo desde principios de diciembre del año pasado, este comercio electrónico no se limita a actualizar su catálogo de productos con una asignación de precios y una pasarela de pagos, sino que ha implicado también una reestructuración interna en la organización laboral de esta cooperativa.

Logística propia

La logística es, de lejos, el área que mayores transformaciones afronta con esta apuesta por el comercio electrónico. «Tenemos reparto propio -explica Anton Escoda- en la zona más próxima a nuestra cooperativa, y personal en el almacén para las tareas logísticas» específicas de e-commerce. Para el resto de su mercado, que abarca el conjunto de la Península Ibérica, el transporte se lleva a cabo mediante empresas especializadas de paquetería.

Por el momento, el coste del transporte no está incluido en el precio de compra, ni siquiera a partir de un importe mínimo (tal y como han adoptado otros comercios electrónicos), y los costes mínimos se sitúan en los 8,90 euros. «Cuando tengamos más maduro un convenio con una empresa de transporte -adelanta Escoda-, podremos ajustar esos precios por distancia e importes de pedido».

Cuenta Anton Escoda que podrían haber repercutido directamente esos costes de transporte en los precios de venta al público de sus productos en su tienda online, pero que han preferido «apostar por ajustar el precio de venta y que los clientes paguen los portes».

Apuesta estratégica

Su apuesta es firme, y confían en que se convertirá en un canal de venta tan o más importante que su tienda física, sin olvidar la venta de sus productos en pequeños comercios de proximidad. «La pandemia -añade Anton Escoda- ha sido el catalizador. Desde que abrimos la web hace siete años, nuestra intención siempre había sido vender online, pero no llegaba el momento de dar el paso. Con la Covid-19 es cuando nos dijimos: ‘No podemos esperar más’».

«Lo que queremos ahora -resume el director general de esta cooperativa- es que esto dure, manteniendo señas de identidad como el proceso de tostado tradicional de la avellana, con su propia cáscara, y poder conseguir un precio de la avellana que sea bueno, que permita que los agricultores que se dedican a ello no tengan que abandonar».

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