Un aliado con gran potencial

El sector petroquímico ofrece múltiples soluciones disruptivas que pueden marcar la diferencia en circularidad y sostenibilidad

| Actualizado a 21 marzo 2022 11:17
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El camino hacia la neutralidad climática en Europa en el año 2050 tiene en el sector petroquímico a un aliado con un gran potencial, con soluciones disruptivas que pueden marcar la diferencia en numerosas áreas. Retos como la necesidad de agua potable, la generación y almacenaje de energía renovable, los nuevos materiales compostables, reciclables o biodegradables, las nuevas técnicas de reciclaje químico o molecular, la movilidad eléctrica o las smart cities son las áreas de actuación.

En el ámbito de la economía circular, que avanza en paralelo a la descarbonización, la industria química está desarrollando tecnologías capaces de convertir residuos en sustancias de alto valor añadido. Es el caso de las tecnologías del reciclaje químico de los residuos plásticos, que permite evitar que una gran parte de los mismos terminen incinerados o en el vertedero. También se avanza en la captura y uso el CO2 como materia prima para numerosas aplicaciones y en tecnologías para la bioeconomía y los bioproductos.

Captura de CO2

Mediante tecnologías de Captura, Almacenaminerto y Uso del Carbono (CCUS, por sus siglas en inglés), se captura y separa el CO2 del resto de los gases de combustión producidos en centrales térmicas y procesos industriales. Se trata de tecnologías y materiales químicos basados en la absorción del CO2 de la mezcla, su adsorción (cuando el CO2 se queda en la superficie del material) o con membranas de separación de gases.

Una vez separado, se comprime en estado líquido para transportarlo por tubería o con camiones cisterna hasta su destino. A partir de ahí, el CO2 puede almacenarse de manera segura inyectándolo en enclaves geológicos profundos (acuíferos salinos, yacimientos de gas y petróleo agotados o capas de carbón profundas), o bien convertirse en materia prima para la fabricación de productos de uso industrial o de consumo final.

La captura de CO2 y el reciclaje químico son dos de las tecnologías más disruptivas hoy

Reciclaje químico

Junto con la captura de CO2, el reciclaje químico de plásticos ocupa también un lugar central entre las nuevas tecnologías que ofrece la industria química para afrontar los retos de nuestra sociedad.

Hoy, el método más habitual de reciclaje de plásticos es el mecánico, y es efectivo: consigue clasificar, lavar, trocear y volver a fundir el material plástico para transformarlo en nuevos productos. Este proceso es muy eficaz en el caso de productos hechos con un único polímero o en aquellos cuyos múltiples componentes pueden separarse adecuadamente. Sin embargo, resulta mucho más complicado cuando se trata de productos con varios polímeros o materiales íntimamente relacionados, como es el caso de algunos envases alimentarios multicapa, o de residuos que están contaminados con otras sustancias.

Aquí, la tecnología del reciclaje químico abre una gran ventana de oportunidad. Se trata de una tecnología por la que se descompone químicamente el plástico en sus moléculas de origen, conservando sus propiedades intactas.

La ventaja es generar materiales de muy alta calidad, muy semejantes en cualidades y características a los que se usaron en origen, por lo que se pueden volver a utilizar una y otra vez, incorporándolo de nuevo al proceso de producción como si fuera una materia prima virgen.

Son solo un par de ejemplos entre los muchos que están surgiendo en el sector, con la vista puesta en unos objetivos comunes de circularidad y sostenibilidad.

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