Educación
La repetición escolar cae a mínimos históricos, pero la comunidad educativa pide ir más allá
El 1,1% del alumnado repitió curso en Primaria y el 7% en la ESO, pero expertos y docentes alertan: “No basta con reducir la cifra, hay que reforzar el apoyo real en el aula”

Alumnos en una clase, realizando un examen.
El curso 2022-2023 cerró con la tasa de repetición escolar más baja registrada hasta la fecha en España: 1,1 % en Primaria y 7 % en Secundaria, según los datos del Ministerio de Educación. La tendencia sigue descendiendo año a año, favorecida por los cambios introducidos por la LOMLOE (la conocida “Ley Celaá”), pero la reducción de cifras no basta, advierten expertos y profesores desde las aulas.
“Bajar la repetición está bien, pero no es suficiente si no se acompaña de apoyos reales al alumnado con dificultades”, advierte Álvaro Marchesi, catedrático de Psicología Evolutiva y ex secretario de Estado de Educación. La ley actual limita las repeticiones: una vez en Primaria (solo al final de ciclo) y máximo dos en la ESO, promoviendo la promoción con apoyos. Pero los recursos siguen siendo escasos, especialmente en centros con mayor vulnerabilidad.
Desde las aulas, las cifras se ven con matices. David Fernández, profesor de secundaria en un centro público de Barcelona, explica: “Con una clase de 25 o 30 alumnos, haces lo que puedes. El seguimiento individualizado que necesita un repetidor es difícil de sostener”.
Cuenta que solo tuvo una hora semanal de apoyo de un compañero por un alumno con necesidades educativas especiales. “Pero para los repetidores no hay nada. Ni personal extra, ni tiempo, ni herramientas. Todo depende del profesor y del poco margen que queda”, lamenta.
Elena Martín, catedrática de Psicología Evolutiva de la Universidad Autónoma de Madrid y asesora en varias reformas educativas, añade que la repetición no debe ser el recurso automático, pero que reducirla tampoco debe significar mirar hacia otro lado.
“Si le das más tiempo al alumno, pero no cambias cómo se enseña, va a seguir sin aprender”, apunta. Considera que cuando un alumno fracasa, el sistema también ha fallado en adaptarse a sus necesidades.
Marchesi, Martín y otros expertos coinciden en que la mejora real del sistema pasa por reforzar el acompañamiento individual: más orientadores, profesores de refuerzo, formación docente, incentivos profesionales y sobre todo, bajar las ratios por aula.
“La escuela debe ser una herramienta de compensación social. Si no invertimos ahí, las desigualdades seguirán intactas aunque se maquillen las estadísticas”, resume Martín.