La mirada de 360º

| Actualizado a 18 noviembre 2022 11:20
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Todos habrán visto a caballos de tiro con anteojeras que hacen que no vean lo que ocurre a su alrededor y algunos sabrán que la visión de estos animales es de 320º. ¿Por qué les ponen esos adminículos que les limitan su visión periférica? Simplemente para evitar el miedo que puede provocarles lo que les rodea y que sigan tirando del carro sin preocuparse más que de mirar al frente.

¿Se han preguntado alguna vez cómo les gustaría ver? Los humanos tenemos una visión horizontal de 150º solamente. ¿Qué pasaría si pudiésemos ver los 360º? Casi lo logramos con la realidad virtual y las fotos panorámicas... pero no, somos de mirar al frente olvidando muchas veces lo que nos rodea. Quizás haya momentos en la vida en que concentrar la mirada en un punto puede ayudarnos a crear, reflexionar y actuar. Pero seguro que hay otras ocasiones en que es necesario tener una visión holística de 360º, como por ejemplo en la visión de la realidad.

La realidad hoy puede interpretarse desde muchos ángulos y muchas posturas distintas. Yo me encuentro continuamente con quienes ven que vamos peor que nunca y con quienes defienden que nunca habíamos estado mejor. Y esas dos visiones absolutamente antagónicas no son compatibles en términos generales porque dependerán de lo que estemos analizando, pero lo que sí hay es una actitud de fondo que define a unos y a otros: unos tienen miedo al futuro y los otros no.

Quien mira con ojos llenos de esperanza es mucho más creativo, innovador y colaborativo que quien se esconde por miedo detrás de una mirada esquiva

Me encanta el libro Factfulness: Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo. Y por qué las cosas están mejor de lo que piensas. Ya lo recomendé en estas páginas hace tiempo, pero ahora si cabe, con más ahínco porque la sociedad está cayendo en un pesimismo provocado por las noticias que venden y que se prodigan como la pólvora, sean o no verdad. Leer esas diez razones no solamente sorprende, sino que ayuda a reconciliarse con la especie humana que, en su mayoría, trabajamos para crear una sociedad mejor para quienes nos sigan en este planeta.

Hagan el favor de mirarse a ustedes mismos y pregúntense si están rodeados de una mayoría de gente buena o mala. Alguno malo siempre saldrá, pero la mayoría son del bando de los buenos. Y si eso es así ¿por qué en nuestro subconsciente tenemos una visión catastrofista de la humanidad en general? Quizás una visión más amplia nos permitiría constatar que hemos sido manipulados constantemente por quienes detentan los poderes fácticos de la política, la economía y la información.

Mirar el lado bueno de las cosas no simplemente es más cierto que lo contrario, sino que sana el alma y un alma sana es capaz de mucho más que una contrita. Quien mira con ojos llenos de esperanza es mucho más creativo, innovador y colaborativo que quien se esconde por miedo detrás de una mirada esquiva y desesperada.

Salir de ese laberinto es una cuestión personal e intransferible: cada uno tiene que hacer un trabajo interior rechazando la manipulación y viviendo en el conocimiento cercano de los humanos que siguen cambiando el mundo en la dirección acertada. Pero además de ese esfuerzo a nivel individual, necesitamos a líderes que nos hagan soñar en que eso es posible. Y no hablo de líderes políticos sino de cualquiera de las personas que hoy tienen que liderar equipos, empresas o grandes corporaciones.

Lamentablemente, muchas empresas están basadas únicamente en la consecución de beneficios y no en mejorar el mundo

Se habla de la responsabilidad social corporativa como un instrumento de humanización de las organizaciones y una forma de establecer metas que vayan más allá de las económicas. Y para hacerlo podemos inventarnos un departamento que se dedique a pensar en ello o podemos elegir a líderes que nos hagan soñar en que un mundo mejor es posible si nos ponemos a ello. Pero, lamentablemente, muchas empresas están basadas únicamente en la consecución de beneficios y no en la mejora del mundo y los líderes son generalmente juzgados en función del dinero que ganan o hacen ganar a sus empresas.

Cuando pregunto en clase a quién admiran mis alumnos, siempre salen nombres mágicos como Nelson Mandela, Gandhi, la madre Teresa, Martin Luther King, Barak Obama y algunos otros. Siempre personas que han liderado a muchos para convertirlos en mejores personas y predicar su mensaje por el mundo entero.

Creo firmemente que debemos empezar a soñar como ellos y conseguir que ese miedo que nos atenaza sea cambiado por la esperanza de que podemos crear las circunstancias que nos llevarán a una mejora aún más notable de este mundo en el que vivimos.

Y a eso me dedico, y doy las gracias a quienes me han permitido hacerlo durante tantos años en tantos sitios diferentes.

Xavier Oliver, Profesor del IESE Business School

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