El cuidado de parientes dependientes

| Actualizado a 15 noviembre 2022 07:00
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Es muy probable que cuando escuchamos hablar de una persona que cuida a un familiar dependiente nuestra mente dibuje la figura de una mujer casada, ama de casa, con una edad de unos 50 años y que probablemente habrá renunciado a una parte de su vida para entregarse al bienestar de ese pariente enfermo o necesitado de atención. En efecto, es el perfil del cuidador más frecuente, que se repite en el 85% de los casos. Suele ser una hija (en el 50% de las ocasiones), la esposa o compañera (12%) y, en menor medida, la nuera (9%), porcentajes que contrastan con los de cuidadores hijos, esposos o yernos, que son del 8%, 5% y 2%, respectivamente.

Hay que romper esa idea tan arraigada en la sociedad de que es la mujer la que debe dedicarse a cuidar

Es este un asunto que incide también directamente en el desarrollo de la mujer, que por tradición y porque aún está demasiada arraigada en la sociedad la idea de que dentro de la familia es ella la que debe dedicarse a cuidar, se ve obligada a importantes renuncias en el mundo social y laboral. Se trata, además, de un campo en el que, pese a los avances que hemos conseguido en el camino hacia la igualdad entre géneros en otros ámbitos, no se ha logrado cambiar ese rol que otorga a las mujeres el papel de cuidadoras. Y, sin embargo, es esencial para llegar a esos niveles de igualdad deseables que el hombre se incorpore a las tareas de cuidado de familiares.

No solo por lo que implica a nivel laboral y social en pro de esa igualdad, sino porque, independientemente del sexo de quien la ejerza, esta función conlleva una pesada carga y tiene importantes repercusiones tanto físicas como psicológicas como para dejar que recaiga sobre una sola persona. En este sentido, sería deseable que la ley de dependencia observe mayores ayudas para que cuidadores profesionales, con más conocimientos, puedan ocuparse durante más tiempo de las personas dependientes, de forma que los cuidados no recaigan con un peso tan fuerte sobre los familiares. Ni sobre las mujeres.

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