El abeto del Papa

| Actualizado a 03 diciembre 2022 07:00
Álex Saldaña
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El Vaticano iluminará hoy el tradicional árbol de Navidad, aunque este año el Papa casi se queda sin él. El alcalde de Rosello, un pueblecito en la región de Los Abruzzos de sólo un centenar de habitantes, anunció jubiloso que el Vaticano había aceptado su propuesta de donación para la Navidad de 2022 de uno de los abetos blancos de la zona.

El anuncio sorprendió a un juez y ambientalista, que esgrimió que «en la zona no hay abetos blancos y estos árboles ultracentenarios solo se encuentran en la reserva, están protegidos y no se pueden cortar». Además, se hallan en Molise, una región limítrofe. Y empezó su lucha. Escribió al Papa pidiéndole que detuviera la tala, advirtió a los Carabineros de Molise de los hechos y se plantó ante el abeto, que estaba ya preparado para ser cortado y transportado. Había perdido toda esperanza cuando se produjo el milagro: los Carabineros impidieron in extremis cortar el árbol.

Al final, el alcalde de Rosello regaló al Papa un abeto de los que se crían en el vivero. Y el juez ambientalista publicó en Facebook la que sería la carta de agradecimiento del árbol salvado: «No sé si tuviste algo que ver, pero después de ti llegaron otros humanos con uniformes y toda esa basura que me habían colocado desapareció. Mi corazón volvió a latir y durante toda la noche el bosque lo celebró. No sé cuántos años más estaré vivo. Lo que sí sé es que mi vida está aquí». Pues sí, mejor en el bosque dando vida que cortado en una plaza. Aunque sea la de San Pedro.

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