El cese del número dos

| Actualizado a 30 septiembre 2022 07:00
Antoni Coll i Gilabert
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Entre Puigneró y Puigdemont no solo hay una coincidencia de siete letras en los apellidos, sino de actitudes con respecto a Pere Aragonès. El President, al día siguiente de proponer un Acuerdo de Claridad, clarificó las cosas cesando a su número dos.

No es la primera vez que ocurre. Pasqual Maragall en 2004 cesó, muy a su pesar, a Josep-Lluís Carod-Rovira a raíz de su entrevista con dirigentes etarras que no le consultó para no comprometerlo, como ha explicado Toni Batista en su libro ETA i nosaltres.

Y Artur Mas en 2015 invitó a tomar la puerta a su vicepresidenta Joana Ortega por la falta de entusiasmo de Unió con el Procès.

En el caso actual lo fuerte es la «falta de lealtad» que Aragonès ha argumentado para justificar el cese.

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