Abono de transporte gratuito. Lo que hemos aprendido de otros experimentos en Europa

La mirada

02 septiembre 2022 19:38 | Actualizado a 03 septiembre 2022 07:00
Jordi Julià
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Es parte de mi rutina diaria. Levantarme, ducharme, desayunar e ir a la Puerta del Sol a coger el Cercanías. Después de 30 minutos me deja cerca de mi trabajo. Cada día veo la misma estampa: caras de sueño en los vagones, los primeros rayos de sol por la ventana, las vistas a las cuatro torres que despuntan en el skyline de Madrid. Y obviamente cada día el sonido de esos tornos que se abren después de validar el billete. Es una curiosa coreografía automática que forma parte del día a día en nuestro país. Y así lo viven casi 160 millones de personas que utilizaron los trenes de Renfe Cercanías Madrid en 2021, un 16,8% más que en 2020. En este sentido, Rodalies en Catalunya rozó los 83 millones de pasajeros en 2021 con un incremento del 24% de viajeros respecto al año anterior.

Son cifras que demuestran que el transporte público, especialmente el tren, está en auge, y más después de la pandemia. Pues bien, desde el jueves 1 de septiembre está en marcha una de las medidas estrella del Gobierno: el abono gratuito de Renfe.

Una medida que nace con puntos fuertes como el ahorro económico y la supuesta reducción de emisiones. Pero se abren interrogantes sobre si realmente esto supondrá problemas en la capacidad de los trenes o su puntualidad.

Este experimento se basa en lo que ya han hecho algunos países como Alemania. Allí se paga, desde el pasado 1 de junio, una tarifa plana de nueve euros mensuales por un abono que ha permitido a los pasajeros viajar de forma ilimitada en las redes regionales de trenes, tranvías y autobuses de Alemania. Ha tenido un gran impacto en el medioambiente con un ahorro de las emisiones de 1,8 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) en tres meses, según la Asociación de Empresas Alemanas de Transporte. Esas emisiones ahorradas equivalen a la energía necesaria para 350.000 hogares. En total se vendieron 52 millones de abonos en los tres meses que ha durado esta experiencia, que acabó esta misma semana.

Muchos se han felicitado en el país germano por este «éxito», aunque no todo ha sido de color de rosa. Algunos piden no repetir con este «experimento», ya que se han visto trenes abarrotados y de pasajeros que en muchas ocasiones se quedaban sin subir sus bicicletas a bordo. Esto para un alemán es algo casi delictivo e ilegal porque choca contra sus derechos. Y en Alemania las reclamaciones de los usuarios tienen un gran impacto social.

Algunos medios alemanes también critican que los datos del transporte por carretera se mantuvieron siempre ligeramente por encima de los del mismo período de 2019. Así se desprende que no se consiguió uno de los objetivos fundamentales: reducir el consumo de gasolina al no descender los desplazamientos por carretera.

Pero hay más países que están en la senda del abono gratuito. Desde el 1 de marzo de 2020, Luxemburgo se autoproclamó el primer país del mundo donde la movilidad es gratuita. Para el gobierno de Luxemburgo el «transporte público gratuito es una importante medida social». De hecho, se financia a través del dinero recaudado de los contribuyentes. Y es que, con 696 coches por cada 1.000 habitantes en 2020, Luxemburgo era el país con mayor tráfico en carretera de la Unión Europea. De hecho, casi nueve de cada diez hogares luxemburgueses tienen un coche y una de cada diez familias tiene tres o más. Por ese motivo, el abono era más que necesario.

Hay sus detractores obviamente ya que sigue el caos, pero ostensiblemente menor. Y algunos luxemburgueses han aprovechado para recorrer su país y «descubrirlo en formas que antes no habrían sido posibles», según una encuesta publicada.

Malta también quiere introducir el transporte público gratuito para todos los ciudadanos a partir del 1 de octubre, y en Tallin, Estonia, todos los residentes registrados en la ciudad pueden utilizar autobuses y trenes de forma gratuita desde 2013. También en Dinamarca se pudo viajar a las «islas danesas» gratuitamente en 2020 y 2021 con el objetivo de impulsar el turismo después de los confinamientos por coronavirus. Ya lo ven. Esto no es cosa de un país, esto ya es un movimiento. Ahora España prueba la primera fase de ese experimento, veremos si esta medida funciona o bien provoca más colapso y caos a unas líneas altamente tensionadas. Estaremos muy atentos a lo que ocurra.

Empecé a ser periodista en ‘La Veu de Flix’ y el ‘Diari de Tarragona’. He pasado por Canal Reus, Antena 3, IB3 TV, 8TV, ‘Informativos Telecinco’ y ‘Cuatro al día’. Ahora soy reportero del programa de actualidad ‘En boca de todos’, en Cuatro.

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