Cabeza y corazón extraordinarios

La Guàrdia Urbana de Reus reconoce los servicios distinguidos, los méritos profesionales y la colaboración policial y ciudadana. Los premios destacan actuaciones de gran precisión y otras humanitarias en las que el cuerpo sacó su mejor versión

| Actualizado a 30 septiembre 2022 07:00
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La Guàrdia Urbana de Reus celebró ayer en el Teatre Bartrina el acto de entrega de las distinciones a los miembros del cuerpo de seguridad municipal en reconocimiento a los servicios prestados, a los servicios distinguidos y al mérito profesional, así como al mérito ciudadano. La cita, coincidiendo con la celebración de la fiesta patronal de la policía local, San Miguel, puso en valor intervenciones que exigieron largas investigaciones y también otras en que la empatía fue la clave.

Yolanda Saball: «Acudes a un intento de suicidio y sabes que la persona depende de ti»

Cuando uno le pregunta a Yolanda Saball, agente de la Guàrdia Urbana de Reus, por qué el cuerpo le ha concedido una Medalla al Servicio Distinguido, ella responde sin darse mucha importancia: «Es por haberle salvado la vida a un hombre que intentaba suicidarse en la vía del tren». Pero el de la noche del 6 de enero fue para esta policía, seguramente, un servicio que no olvidará.

Subido a una estructura, el día de Reyes, un chico trataba de quitarse la vida. «Si te avisan por un tema así, sabes que la persona depende de ti y de los recursos que tú puedas darle», explica.

Rememorando el caso, Saball, valenciana, que está cerca de cumplir 48 años y acumula 30 como policía –casi 20 de ellos en Reus–, tiene que hacer un esfuerzo para no emocionarse. No es para menos. «Hay temas que te marcan», admite. Aunque en su extensa carrera ha realizado diversas asistencias de este tipo «y, gracias a Dios, han salido bien», algunos instantes se quedan grabados.

Esa noche, la agente leyó el entorno y recurrió a la empatía. Vio que el joven «era muy esquivo, pero con los hombres», constató que «ninguna compañera había hablado con él» y se lanzó a intentarlo. Se acomodó a nivel del suelo y «le llamé, le pedí que me mirase, probé a conectar». Logró captar su atención. Saball se quitó los guantes, olvidó la Covid, metió sus manos por la valla que daba a la catenaria y se las ofreció al chico «para que notase el calor, porque hacía frío».

«Yo estaba allí por él y para él, y quería que lo supiera; me tenía para ayudarle», dice. Y apunta que «solo pensaba en que no se marchase, que su destino fuera la vida» y «creo que, cuando llegó a donde yo estaba, se dio cuenta de que no quería morir». Una frase fue importante. «Le dije ‘estaré contigo todo el tiempo, Bombers te pondrán el arnés, iremos juntos, no tengas miedo’». Lo sacaron. El SEM pudo atenderlo. La mujer lo tiene claro: «Hay que escuchar y dar alternativas».

Joaquim Cano: «La investigación requiere un nivel elevado de tolerancia al fracaso»

«Tal vez, el concepto que se tiene del guardia urbano es que se dedica a poner multas y a dar vueltas pero, además de eso, contamos con bastantes unidades especializadas», apunta Joaquim Cano, caporal de investigación de la Guàrdia Urbana de Reus. Sabe bien de lo que habla. Esta primavera, Cano tuvo un papel relevante en una operación conjunta entre Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y la Unidad de Investigación de la policía local en el ámbito de la salud pública y el crimen organizado.

La actuación culminó con 12 entradas en domicilios, 16 personas detenidas y la intervención de varios kilos de cocaína y marihuana, armas y dinero en efectivo. Y le ha valido una Medalla al Servicio Distinguido.

De aquello, Cano destaca que «fue estratégico porque se trataba de una banda que abastecía a puntos de menudeo, que es lo que al final genera problemas a los vecinos y trae delitos aparejados al consumo». Con 39 años y 13 de ejercicio, ocho de ellos en Reus, este tarraconense y vecino de Cambrils está convencido de que, en labores como la suya, «la colaboración ciudadana es clave y una de las fuentes más fiables».

La unidad de la que forma parte gestiona recursos a nivel municipal, de conocimiento específico de casuísticas y de gente de la zona, «y eso genera lo que se llama inteligencia policial, que sirve luego para aportar a investigaciones», indica.

Pero si hay algo que la experiencia le ha enseñado es que «la investigación requiere también un alto nivel de tolerancia al fracaso». «A veces, se destinan muchísimas horas, días y meses y no se puede culminar una operación», destaca. Su tarea en la Guàrdia Urbana, que «ahora es vocación pura» y una manera de canalizar inquietudes, empezó casi por casualidad, porque «quería probar».

La medalla, Cano la agradece aunque la recibe con los pies en la tierra: «Ha venido y estoy contento, pero esto es mi profesión».

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