El principal nexo entre el poder civil y el culto religioso

Calle Major. La vía más importante de una ciudad siempre es la que une la iglesia con el ayuntamiento y suele ser de las primeras que se constituyeron en época medieval

| Actualizado a 04 diciembre 2022 11:46
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Cuando se construyó la primitiva iglesia de Santa Maria en el siglo XII, simultáneamente se creó la calle Major de Reus, sin duda, una de las más antiguas de la ciudad al retroceder hasta la época medieval. Más adelante, la Prioral de Sant Pere la sustituiría y la calle la conectaría con la plaza del Mercadal.

También, siglos atrás, fue la calle más comercial de la ciudad y, todavía hoy, cuenta con gran variedad de comercios (estética, ropa y complementos, alimentación, óptica, farmacia...), pero a excepción de algunos casi históricos como la Llibreria Domingo o el centro fotográfico Lizan, muchos tienen poco renombre.

Entre tantos locales de actividad comercial, destaca por excelencia el Centre de Lectura, punto referente cultural y social de la ciudad. Otros edificios relevantes de la calle –caracterizada por fachadas austeras y colores neutros de las viviendas– son los situados en el número 5 y 11, ambos incluidos en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya como Bien Cultural de Interés Local.

Siglos y décadas de cambio

La calle Major es una de las que más ha cambiado. Como principal nexo entre el ayuntamiento y el culto religioso, ha evolucionado de la mano del municipio. De hecho, fue de las primeras en ser peatonales y aunque «la mancha comercial vaya hacia arriba, todavía hay cierta actividad, la calle sigue teniendo mucha vida», afirma Lluís Miquel Pérez, presidente del Centre de Lectura.

Gran parte de las actividades económicas se han trasladado a otras zonas más allá de los arrabales, pues el entorno se ha expandido y diversificado, pero la calle debe a la entidad cultural la continuidad de su movimiento y dinamismo como foco social.

Además, pese a tratarse más bien de un lugar de paso, toda la actividad festiva reusense –los pasacalles del Seguici Festiu– pasan por allí, por su vínculo con las festividades eclesiásticas.

Sin embargo, tanto Pérez como Josep Maria Casanoves, presidente de la Associació d’Estudis Reusencs, creen que podrían impulsarse iniciativas para mejorar el atractivo de la calle Major. De hecho, Casanoves evidencia que «continúa estando viva porque culturalmente es innegable», y critica que el interés comercial se haya desplazado del centro porque solo quedan comercios pequeños.

A su vez, recuerda un proyecto que se intentó implantar en los años 50 que suponía una renovación arquitectónica –obra de Antoni Sardà– para el Castell del Cambrer. «Se trataba de derribar las casas que hay al lado y hacer un pasaje que comunicase la calle Major con lo que hoy es la plaza del Castell», explica. «Supongo que no hubiese cambiado nada y seguirían allí las terrazas, pero habría sido una manera interesante de esponjar el centro», añade el reusense.

Una labor centenaria

Con todo, hace más de 100 años que el Centre de Lectura, su extenso programa de actividades y las numerosas agrupaciones que engloba, sigue en pie día a día. La entidad pasó por otras ubicaciones, como la plaza de Prim o la calle de Vallroquetes, en diferentes periodos históricos tuvo que cesar su actividad, pero desde 1921, su sede ha sido la misma.

Su labor incluye exposiciones, presentaciones y el desarrollo de las escuelas de danza, música, teatro e idiomas. Junto al apoyo a otras asociaciones, como los Estudis Reusencs –fundada en 1952–, y el esfuerzo invertido en el Teatre Bartrina, el vínculo que el centro mantiene con el público reusense es indiscutible. «No es solo una entidad cultural, es una institución ciudadana», concluye su presidente.

Un punto clave en la ruta modernista y otros itinerarios culturales, que brilla especialmente porque siempre hay alguien en su interior, apostando por el arte y el conocimiento, en cualquiera de sus salas o en la Biblioteca. Tras el paso de reusenses ilustres y socios de honor como Joaquim Mallafrè, Pere Anguera, Josep Morgades o Ramon Gomis, el Centre de Lectura ha posicionado a su ciudadanía en el mapa intelectual y cultural de Catalunya.

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