Los bolardos en la calle Pare Manyanet de Reus «generan más problemas de circulación»

Mientras que el Ayuntamiento aplica soluciones viarias para regular el tráfico en las zonas escolares, hay familias que apuestan por la bici. Aun así, los coches siguen colapsando

| Actualizado a 07 septiembre 2022 07:00
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Empieza un nuevo curso escolar y también los atascos en las horas de entrada y salida de los alumnos. El consistorio hace años que implementa acciones con el fin de apaciguar los problemas circulatorios y, este año, hay novedades en la zona del Col·legi Pare Manyanet: el Servei de Mobilitat i Circulació de la Guàrdia Urbana de Reus ha reordenado el tráfico con bolardos para impedir paradas en doble fila e invasión del carril contrario. Por otro lado, familias de un par de escuelas están trabajando para impulsar el uso de la bici para ir a clase y, así, contribuir a reducir los atascos. Una iniciativa que intentan tirar adelante en La Vitxeta y en Alberich i Casas. Aun así, el vehículo motorizado sigue siendo mayoritario.

Sobre la reordenación en Pare Manyanet, «a nivel de seguridad, está perfecto. Pero en cuanto a movilidad es un desastre. Estábamos mejor antes que ahora», exclama Maria Rosa, mientras espera que salgan los niños de clase. Una opinión muy extendida y que sale, de forma espontánea, entre las conversaciones de padres, madres, abuelos y también vecinos.

Como relatan esta madre y otro usuario, Josep, «antes aparcábamos los coches en batería en la zona reservada para las familias, lo que permitía dar cabida a más vehículos. Ahora, con los bolardos entre carriles, nos obligan a parar en línea, por lo que esta área rápidamente se llena». Y es que creen que, por la cantidad de alumnos que hay en la escuela (desde infantil a Bachillerato), la zona reservada de ‘carga y descarga’ para familias es insuficiente. «Ahora, tengo que venir media hora o 40 minutos antes para poder aparcar... Para muchas familias es imposible venir con antelación», recuerda.

«Y espérate a partir de este miércoles (hoy) cuando empiecen los estudiantes de la ESO y el centro esté a pleno rendimiento. Si estos dos primeros días han sido un caos, a partir de entonces será una locura», advierte otro padre. En su caso va en moto y está parado delante de la puerta de un vecino de la zona mientras espera a su hijo. «Él me deja aparcar aquí y así no hay problemas», dice señalando al vecino. Antes de interrumpir la conversación, precisamente estaban hablando del tema.

«La solución es tan simple como que en las entradas y salidas de los alumnos, vengan un par de agentes de la Guàrdia Urbana y regulen el tráfico. Así, habría orden y se evitarían todas estas problemáticas, sin necesidad de tener que marcar líneas rojas ni instalar bolardos», opina el vecino, que vive justamente delante del centro educativo. De hecho, estos días sí que hay policías regulando el tráfico en los dos pasos de peatones de este tramo. «Pero veremos en unos días», se pregunta otro padre. Otra propuesta que hace este vecino para intentar apaciguar la zona «podría ser que la escuela habilitara alguna salida por la calle de detrás, como hacen algunos colegios».

Los bolardos ubicados entre los dos carriles de la calle de Pare Manyanet también tienen el objetivo de actuar como elemento visual que haga reducir la velocidad. Evitan, además, los giros a la izquierda para los vecinos que viven en esta zona y, así, reducir la peligrosidad. También se ha ubicado una rotonda al principio de la calle del Pare Manyanet, con calle de Antoni Rius i Miró, para facilitar el cambio de sentido y, de esta forma, evitar maniobras peligrosas. «Esto también está generando quejas entre los vecinos, por el hecho de que, ahora, no pueden girar a la izquierda y se ven obligados a ir a la derecha y en la rotonda dar la vuelta», dice Míriam. Explica que éste es su primer año como madre de este colegio, «pero con este primer día y medio ya he visto los problemas que se generan. Y entre las familias que llevan años aquí, hay muchas quejas», relata.

Cabe recordar que en el Col·legi Pare Manyanet hace ya unos años que implementaron entradas y salidas escalonadas entre los alumnos para intentar evitar colapsos. «Pero si tienes hijos en distintas etapas educativas, te tienes que esperar igual», señalan padres.

La alternativa de la bici

Ir a pie o en bici al colegio es otra alternativa que puede plantearse. Es más saludable, respetuosa con el medio ambiente y disminuye el volumen de coches, aunque su viabilidad puede depender de varios factores: dónde vive la familia (distancia con el centro educativo), la edad del escolar, si después va a extraescolares y éstas dónde se realizan. Toda una operativa que, a veces, puede dificultar las intenciones iniciales.

A pesar de todo, en dos escuelas de la ciudad hay familias que intentan incentivar el uso de la bici entre alumnos a través del denominado ‘Bicibús’. Es decir, padres y madres organizan rutas y paradas para que los alumnos interesados se vayan sumando al grupo, custodiado por adultos. En La Vitxeta, en junio de 2021 realizaron una prueba piloto y el curso pasado ya lo pusieron definitivamente en marcha, con una media de siete u ocho participantes, según cuenta Toni Cañadas, impulsor.

Este curso, familias de la escuela Alberich i Casas se suman a la iniciativa. En mayo hicieron una prueba piloto con alta participación y, ahora, están intentando arrancar con las tres rutas que crearon, después de llevar a cabo un proceso participativo con las familias para conocer el interés y de qué zonas provenían. El resultado fue el trazo de tres líneas, con adultos de referencia en cada una de ellas, encargados de guiar el grupo.

«Ahora, estamos intentando poner en marcha el proyecto. De momento, la gente no está muy animada, pero justo ahora ha empezado el curso, así que lo estamos trabajando», relata Susana. Ella y su pareja van con sus dos hijos al colegio en bici. «Nuestra ruta la hacemos a diario y puede sumarse quién quiera», recuerda. La comunicación con las familias la hacen a través de WhatsApp «y tenemos también un grupo específico para cada una de las rutas».

$!Susana y su familia llegando a las puertas de la escuela Doctor Alberich i Casas. FOTO: Alba Mariné

En el caso de La Vitxeta, Cañadas explica que este curso pondrán oficialmente en marcha el Bicibús en octubre y, de mientras, estudiarán si crean una segunda ruta o no. Lo que tiene claro es que lo seguirán haciendo dos días a la semana. «Cuesta mucho que la gente cambie el chip. Pero tenemos muchas ganas y seguiremos trabajando para que las familias se animen», comenta.

La visibilidad es también primordial y, de hecho, el grupo de Bicibús de La Vitxeta, el de Alberich i Casas y Bicicamp están preparando una propuesta para el 22 de septiembre, Día Sin Coche, para explicar los beneficios del Bicibús. También en esta línea de incentivo, Susana cuenta que en Alberich i Casas se ofrecerá, este curso, una extraescolar sobre bicicleta, para que los más pequeños entren en contacto, sepan cómo circular e incluso realizar pequeñas reparaciones.

Más allá de ganar visibilidad, Toni Cañadas también destaca la necesidad de ganar kilómetros de carriles bicis, lo que, cree, incentivaría más a la ciudadanía. «Sabemos que en breve habrá un importante despliegue», destaca. En esta línea, Susana recuerda que desde el grupo de Bicibús de Alberich i Casas hicieron llegar, el curso pasado, un listado con necesidades viarias al Ayuntamiento para que las rutas sean más seguras. «De momento, sólo sabemos que se están estudiando. No obstante, creo que lo que sí se podría hacer ya es marcar justo delante de la escuela una zona para que las bicis puedan parar cuando lleguen», señala.

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