Diez años de la Diada con la que empezó todo

Hoy se cumple una década de la primera manifestación masiva del Procés. Tarraconenses que estuvieron en 2012 en Barcelona relatan un decenio de ilusión, decepción y enfado

| Actualizado a 11 septiembre 2022 07:00
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El tortosino Manel Casadó, utópico e ilusionado, diseñó para la manifestación de 2012 en Barcelona, la primera masiva, una camiseta con la expresión ‘E pluribus, unum’, el mítico lema nacional norteamericano que significa ‘De muchos, uno’. «Quería aludir a la unión, a que la única manera de ganar era tener una estrategia unitaria. Yo repudio a todos los partidos políticos, porque se mueven por sus intereses, pero aquella causa era distinta», explica.

Casadó rememora aquella concentración de hace diez años como «algo muy especial, un antes y un después». «Recuerdo que la riada de gente no avanzaba. Yo llevaba palos con banderas de Sant Jordi, una estelada y una europea que nos servían como referencia para no perdernos entre la multitud», cuenta.

Todo aquel que asistió guarda un recuerdo singular. «Me marcó mucho, empezó la época de la ilusión, que llegó hasta 2017». Hoy se cumple una década de aquel evento multitudinario, punto de partida de la escalada del Procés, y semilla de una buena parte del movimiento independentista. Prueba de ello es el caso del mismo Manel. «Un año después me afilié a la ANC, cuando se constituyó en Tortosa, y fui el primer coordinador. Tenía ese punto transversal y le tengo mucha simpatía».

Hoy sigue afiliado en la base y acudirá a la manifestación, pese a las últimas decepciones: «Es patético, es tristísima la división de la clase política, que queda muy lejos de cuando un hubo un único partido, que fue Junts pel sí. Incluso con la gente en el exilio o en la cárcel y con toda la represión, sigue la división».

«Aquel día me sentí sobrepasado por tanta ilusión», relata Carles Xavier Gómez, coordinador de la ANC en Tarragona

El tarraconense Albert Cortés también estuvo allí y lo recuerda con emoción. «Aquella manifestación fue la constatación de que algo grande estaba creciendo, como una bola de nieve que se iba haciendo más grande. Recuerdo haber ido antes a manifestaciones por la Diada. Si te juntabas 10.000 ya era un éxito, pero éramos siempre los mismos, una cosa marginal», explica Cortés, que fue coordinador de la ANC en Tarragona. «Entonces no había subterfugios y el objetivo claro era la independencia, no había otras palabras». Cortés vibraba, consciente de que se estaba haciendo historia: «Sirvió mucho para que de cara a fuera los otros estados vieran que alguna cosa estaba pasando allí».

A partir de ahí vino una concentración masiva tras otra, una serie de récords de asistencia pulverizados casi como rutina y desafíos logísticos y de organización que siempre eran un éxito. Cada nueva convocatoria superaba a la anterior, no solo en asistentes sino también en complejidad, cuando la cita se deslocalizaba y llegaba a otros puntos del territorio .

Una prueba objetiva es el número de autocares que partían desde Tarragona hacia la ciudad condal cuando el evento era allí. «Podían salir desde Tarragona unos 25 o 30 autocares», recuerda Cortés. Hoy saldrán cinco.

Eran tiempos de unión entre ANC y Òmnium y también entre la clase política independentista. Por encima de todo, había la conciencia de que era el pueblo –o, al menos, una parte muy importante de él– el que empujaba y el que iba primero con su espectacular poder de convocatoria.

«Es tristísima y patética la división de la clase política», lamenta Manel Casadó, excoordinador de la ANC en Tortosa

«Ibas juntos y por un objetivo, pero eso duró poco y cuando te divides lo único que haces es debilitar el movimiento. Recuerdo que en La Via Catalana cogías al otro de la mano y nadie le preguntaba a quién votaba», narra Cortés. Quizás ese fue el reto de mayor magnitud y dificultad, una cadena humana de 400 kilómetros de Alcanar, en el sur, hasta Francia.

«Sentía que era algo histórico»

Carles Xavier Gómez, hoy coordinador de ANC en Tarragona, recuerda cuando llegó a casa aquel 11 de septiembre: «La sensación era de verme sobrepasado por la ilusión que vi. Sentía que había participado en algo muy importante, que era el inicio de alguna cosa y de que estábamos asistiendo a algo histórico». Fueron años de «mucha alegría, ilusión y fe». «Yo estaba acostumbrado a manifestaciones de estudiante y cuando vi todo aquello, era otro mundo».

¿Cuál es el balance de esta década prodigiosa? «Es positivo, pese a todo, hemos avanzado mucho en este tiempo, lo que pasa es que estamos en un combate, metafóricamente hablando, en el que avanzamos de manera pacífica pero se producen fricciones y conflictos», dice Casadó.

Albert Cortés también dibuja esa doble vertiente: «Hasta 2017 el balance es muy positivo, en el sentido en que se fue creciendo hasta llegar a sitios donde no se había llegado nunca, hasta el punto de votar. A partir de octubre mostramos debilidad. Nosotros también tenemos algo de responsabilidad, pero los que tenían que culminar el proceso no lo hicieron y nos fallaron».

«Veíamos que algo grande estaba naciendo y crecía a mucha velocidad», rememora Albert Cortés, excoordinador de la ANC en Tarragona

Esa nostalgia de las épocas de más unión es el sentimiento predominante en el acto central de hoy que lleva por lema ‘Tornem-hi per vèncer, Independència’.

La tensión ha llegado a su punto álgido con las críticas de ERC a la manifestación convocada por la ANC. Ni el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ni ningún conseller republicano asistirán porque consideran que el discurso de la Assemblea es crítico con el Govern y, en especial, con su partido. Por parte de Junts, todos los miembros del gabinete ya han confirmado su presencia.

La militancia popular de base se esfuerza en desmarcarse de esos enfrentamientos de alto rango. «A nivel de pueblo estamos muy unidos. ANC y Òmnium nos llevamos muy bien, las relaciones son buenas, porque somos las mismas personas que hemos estado siempre ahí», cuenta Carles Xavier Gómez, muy crítico, eso sí, con los partidos: «Estamos muy enfadados. La división es a nivel político, son ellos los que manipulan a la sociedad y los que nos quieren dividir».

Pero si hay alguien que colecciona eventos es Rosa Maria Codines, que ha sido diez años presidenta de Òmnium Cultural Tarragonès. «Yo estuve también en la manifestación de 2010, tras la sentencia del Estatut. El lema era ‘Som una nació. Nosaltres decidim’. Pero la de 2012 es la primera en la que se pide directamente la independencia de una forma clara», explica.

«Empezamos a hacer un trabajo de base en cada rincón del país», explica Rosa Maria Codines, expresidenta de Òmnium Cultural en el Tarragonès

Fue, según Codines, «el momento en el que empezamos a expandirnos, con gente activista en todos los rincones, desde abajo, haciendo un trabajo de base muy potente, como movilizadores». Para Codines, el balance es «súper positivo» porque «hemos avanzado con conciencia y porque todos los procesos históricos son largos y estamos haciendo tempos».

Sobre la división, sostiene que «cada uno tiene su estrategia para llegar al mismo lugar y a veces cuesta definir los caminos». También cierra filas entre ANC y Òmnium, aunque con un matiz: «La relación es buena, pero ANC solo tiene el objetivo de la independencia. Òmnium es igual pero mientras tanto también debe pensar en la lengua, la cultura y en que no se rompa la cohesión de base del país».

Hoy, a las 19.30 horas, manifestación unitaria en Reus

Barcelona será esta tarde el escenario central de la manifestación de la Diada de Catalunya. En el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, el goteo de actos ha sido constante entre ayer y hoy, tanto por parte de las instituciones como de diferentes organizaciones y entidades. Han sido habituales las ofrendas florales y la lectura de manifiestos. La movilización principal de hoy será en Reus, donde se realizará una manifestación unitaria, a partir de las 19.30 horas, organizada por diferentes plataformas de la izquierda independentista. El punto de partida será el Mercat Central de la capital del Baix Camp, mientras que la convocatoria finalizará en el Fossar Vell, donde se llevarán a cabo los parlamentos.

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