El peligro de las hemerotecas

Rubén Viñuales (PSC) choca contra el que puede ser su principal hándicap de cara a las elecciones municipales de mayo de 2023: el retrovisor. El traspiés con Ricomà por el bando de Santa Tecla es un primer aviso

| Actualizado a 11 agosto 2022 10:00
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El nuevo alcaldable del PSC, Rubén Viñuales, sufrió este pasado martes un primer traspiés con el que puede ser su principal hándicap de cara a las elecciones municipales de mayo de 2023: la hemeroteca. A su ya larga, extensa y conocida trayectoria declarativa contra el que fuera su antecesor como líder del PSC, Josep Fèlix Ballesteros, ahora debe sumársele, además, el equilibrio con la gestión y el legado del que fuera alcalde de Tarragona entre 2007 y 2019.

Pese a que el optimismo es la tónica predominante entre los socialistas, no es menos cierto que el recientemente proclamado número ‘1’ deberá transitar por un campo de minas hasta la cita con las urnas de dentro de nueve meses y medio, mirando hacia adelante pero con continuas notificaciones al retrovisor. Y esta semana, por sorpresa, ha sufrido un primer e inesperado accidente por culpa del pasado a raíz de su denuncia pública contra el bando de Santa Tecla del alcalde Pau Ricomà (ERC).

Lo mismo que en 2018

El gol que pretendía marcar el ahora alcaldable socialista ha resultado ser en fuera de juego. ¿Por qué? A escasos días de Sant Magí, y a pocas semanas de Santa Tecla, el principal partido de la oposición olía a sangre después de que la polémica con los hosteleros copara los titulares de las Festa Major de 2021. Hace un año, los bares y restaurantes de la Plaça de la Font se «plantaron» por las restricciones municipales para montar sus terrazas y servir en el interior de los locales, en un caso que llegó a los juzgados.

Por ello, once meses después de encender la mecha, el martes Viñuales enviaba una nota de prensa en la que calificaba como de «absurdas y precipitadas» las condiciones que exige el Ayuntamiento al sector de la hostelería para montar barras por Sant Magí. «Es especialmente ridículo exigir como condición que los trabajadores deban de hacer un curso específico para servir bebidas», se indicaba en un comunicado en el que el propio candidato detallaba que «este es un síntoma más de la poca empatía y del asedio al que el equipo de gobierno ha sometido a los restauradores de la ciudad», culpando al ejecutivo local de exigir «requisitos no contemplados en la ley».

En concreto, el punto de la discordia del edicto municipal firmado el pasado 5 de agosto reza el siguiente redactado: «las personas que realicen la actividad de servir bebidas deben recibir una formación para la dispensación responsable desde el equipo de Prevenció del Servei de Prevenció de les Addiccions del Ayuntamiento de Tarragona, o bien acreditar haberla superado».

La sorpresa, sin embargo, llegó poco después, cuando el propio Pau Ricomà mencionaba a Viñuales en un mensaje de Twitter en el que le indicaba que «li pot semblar ridícul, però és el ban que fa almenys 7 anys es publica per Festes. El punt citat pel senyor @rvinualespsc el va posar l’anterior alcalde del @PSCTarragona, @pfballesteros, com una mesura per prevenir les addicions. Ens va semblar una bona mesura».

Este periódico ha tenido acceso a un edicto firmado por Josep Fèlix Ballesteros el 26 de julio de 2018 en el que, entre otros puntos, se indica que «las personas que realicen la actividad de servir bebidas deben recibir una formación para la dispensación responsable desde el equipo de Prevenció del Servei de Prevenció de les Addiccions del Ayuntamiento de Tarragona, o bien acreditar haberla superado». Es decir, se trata exactamente –y palabra por palabra– del texto que ahora ha firmado Ricomà y que ha sido criticado por un Viñuales que lo califica como de «confuso» y pide «ayudar y no poner más problemas al sector de la restauración tras dos años durísimos por la pandemia». Las últimas fiestas antes de los comicios de 2023 empiezan con una traca inicial que hace prever meses de alto voltaje electoral en la Plaça de la Font.

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