Volver a disfrutar sin pantallas para inaugurar la Navidad

Estudiantes del Institut Cal·lípolis organizaron una Kermesse para 400 alumnos de escuelas e institutos de la ciudad. Manualidades, juegos sencillos, abrazos... Recordaron que nada divierte tanto como jugar cara a cara

| Actualizado a 02 diciembre 2022 14:00
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El pabellón de Campclar y el patio colindante son un bullir de niños saltando a la comba, tratando de hacer canasta en unos vasos con una pelota de ping pong, jugando a la petanca, decorando una postal, asistiendo a un truco de magia con cartas... Y, de tanto en tanto, sin más, se ve a chicos que se abrazan. En medio del jaleo algo llama la atención: no hay ni un solo teléfono móvil.

Objetivo cumplido, esa era una de las ideas del grupo de alumnos del Institit Cal·lípolis cuando crearon la actividad: conseguir que niños y preadolescentes recordaran lo divertido que es jugar con cosas sencillas (la mayoría de las pequeñas atracciones las han creado ellos mismos) pero, sobre todo, estar cara a cara con los amigos.

Se trataba de la primera ‘Kermesse de Nadal’, un proyecto de síntesis de los alumnos de segundo año del Cicle Formatiu de Grau Mitjà de Guia en el medi natural i de temps de lleure. En total, entre la jornada de ayer y la que celebrarán el próximo 15 de diciembre, participarán 400 alumnos de quinto y sexto de primaria y primero y segundo de ESO de La Salle Torreforta, la Escola Campclar, la Escola Els Àngels y los institutos Campclar y Torreforta.

Cristina Grau y Albert Mercadè, dos de los alumnos organizadores, explican que la idea era diseñar actividades para todos los gustos, accesibles, de bajo presupuesto y que dieran ideas a los niños para hacer en casa o con los amigos. En total crearon nueve estaciones y en cada una se podían hacer distintas actividades.

Para comprobar cómo funcionaban las propuestas hicieron una especie de simulacro, aunque reconocen que la auténtica prueba de fuego era ayer con los niños. Les tocó organizar todo tipo de detalles, como por ejemplo una encuesta a las familias para conocer si los participantes tenían alguna alergia o cualquier problema de salud.

Entre las actividades, que tenían más éxito estaba la de globoflexia (crear formas con globos), un puesto donde colocarse tatuajes de Navidad, los pintacaras y, como no, el fútbol. Anoux, y Eric, dos niños de La Salle que corrían tras u balón reconocían que se lo estaban pasando en grande.

Los niños podían elegir libremente la actividad que iban a hacer, aunque los organizadores procuraban que se mezclaran con chicos de otras escuelas e institutos.

Para participar en cualquier actividad era necesario entregar uno de los puntos recibidos a la entrada. Una vez agotados los puntos iniciales había una forma de ganar más: con abrazos. Había monitores con carteles de ‘abrazos gratis’. Abrazarse de uno en uno daba un punto, pero un abrazo colectivo daba dos. «¿Qué mejor para recargarse que un abrazo? Se preguntaba Grau.

Estudios con mucha demanda

Los alumnos que organizaban la actividad serán la primera promoción del ciclo, explica Txema Olave, uno de los jefes de estudios del instituto. Este, igual que el resto de ciclos que tienen que ver con deporte, tienen una demanda creciente. En las últimas preinscripciones se han interesado el triple de los alumnos que finalmente entraron.

El ciclo prepara para trabajar en actividades relacionadas con el medio natural como senderismo, BTT, espeleología, hípica, náutica... Grau y Mercadé, los dos alumnos que nos hacen de guías explican que se lo pasan «muy bien», pero reconocen que se trata de unos estudios exigentes a nivel físico. «Un día puedes hacer bicicleta de montaña y al siguiente barranquismo, hay que probarlo todo porque es lo que ofrecerás a tus futuros clientes», relatan.

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