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2017, un año en blanco

Tenemos doce meses por delante para mejorar como personas. La felicidad la encontraremos en aquellos propósitos que deseemos de verdad

Silvia Fornós

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FOTO: PIXABAY

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Ya estamos en 2017. Nuestro objetivo es empezar el año con buen pie. Cogemos papel y boli, o nos sentamos delante del ordenador con una hoja en blanco. La lista de buenos propósitos es más larga de lo que esperábamos.

Adelgazar, dejar de fumar, encontrar pareja (o dejar la que ya tenemos), hacer más deporte, conseguir estabilidad laboral... ¿Por qué nos emocionamos en querer cambiar cada año? La psicóloga reusense Olivia Sacristán explica que «siempre hay cosas que queremos cambiar o mejorar. El cambio de año nos supone a nivel psicológico un nuevo comienzo: un año en blanco, sin estrenar, como la nueva agenda que comenzamos y que nos parece, y lo es, una fecha perfecta para afrontar aquellos cambios que queremos en nuestra vida».

Para que todos nuestros deseos y propósitos se hagan realidad durante el 2017 debemos comprometernos, ser realistas y coherentes con nuestras motiviaciones personales y objetivos que nos propongamos.

Comprometerse

Es clave para conseguir todos nuestros propósitos. Nos costarán, según Olivia Sacristán, «los que hacemos motivados por modas, o por agradar a otros, y también conductas que en realidad son síntoma de algo más profundo». La psicóloga reusense cuenta que «una mala alimentación o fumar, pueden ser síntomas de algo que va más allá, y si no se trabaja en ello será difícil que se cambien estos hábitos, o en muchas ocasiones se sustituyen por otros hábitos incluso más nocivos. El cerebro es sabio y a veces elige la menos mala de las alternativas intentando reducir el dolor, cuando no sabe cómo afrontar algún problema».

No perder el norte 

Ante todo hay que ser realistas. Tenemos que conocer nuestros límites y capacidades para que la lista de buenos deseos sea sensata. Olivia Sacristán nos aconseja, en primer lugar, que el decálogo incluya «cambios que deseemos de verdad, que nos vayan a hacer más felices y que mejoren nuestra vida. Llenarnos con una lista de mil propósitos nos hará dispersar y diluir lo verdaderamente importante, lo que hará nuestra vida más completa». Mejor empezar con pocos propósitos y con fechas realistas. «Decidir por ejemplo empezar a salir a correr el 1 de enero cuando sabes que la noche anterior saldrás hasta tarde de fiesta predispone al incumplimiento y por tanto a la frustración», afirma la psicóloga.

El factor tiempo 

¿Después de cuánto tiempo tenemos que olvidarnos de algunos propósitos si todavía no los hemos cumplido? Todo es relativo. Hay que echar un vistazo a las motivaciones. «Si son coherentes y seguimos sintiendo que los deberíamos hacer quizá es que el enfoque que tuvimos al principio no es el adecuado. Quizá nos propusimos ir al gimnasio tres veces por semana cuando lo que nos funcionaría sería apuntarnos a un grupo excursionista que nos motivara a llevar una vida menos sedentaria, pero al aire libre», detalla Olivia Sacristán.

Fracaso versus triunfo

Para la psicóloga la «falta de cumplimiento de algunos propósitos no debe considerarse un fracaso, y tampoco mirarlo en términos absolutos: si nos propusimos dejar de fumar y en lugar de eso hemos conseguido reducir el consumo a la mitad ya debemos ver el triunfo que hay en ello». Muchos de los propósitos se repiten cada año. En cualquier caso, Olivia Sacristán nos anima. «Lo que no debemos dejar de ver es que la felicidad no la encontraremos en nada de eso. Se trata de un estado interno que se logra cuando tenemos más equilibrio y coherencia, cuando estamos más conectados con lo que sentimos, y afortunadamente creo que cada vez más las personas buscamos esa conexión».

Una buena planificación

 

¿Cómo podemos conseguir mantener estas buenas intenciones? Olivia Sacristán nos aconseja en primer lugar escribirlas. «El hecho de ponerlas en un papel les da una fuerza mayor, que el simple planteamiento a nivel mental. También que el planteamiento sea en positivo y concreto: mejor pensar voy a adelgazar 10 kg que simplemente decirse: voy a perder peso. Y las metas, a corto plazo. Siguiendo con el ejemplo de los kilos, es mejor decirse que perderás 2 kg en el próximo mes e ir marcándose objetivos en un plazo breve que ponerse una meta a mayor término», destaca la psicóloga reusense. 
El siguiente paso es definir el plan de acción. ¿Cómo bajaré dos kilos de peso? «Pues quizá obligándote a cenar verdura cada noche, y limitar el consumo de alcohol a los fines de semana. Se trata de no pensar en abstracto, sino de concretar la forma de conseguir lo que se desea», afirma Sacristán. «A todo el mundo le funciona las recompensas, no sólo a los niños: propongámonos por ejemplo comprarnos el bolso que deseamos solamente si conseguimos bajar 4 kg de peso», añade.

¿Cómo podemos conseguir mantener estas buenas intenciones? Olivia Sacristán nos aconseja en primer lugar escribirlas. «El hecho de ponerlas en un papel les da una fuerza mayor, que el simple planteamiento a nivel mental. También que el planteamiento sea en positivo y concreto: mejor pensar voy a adelgazar 10 kg que simplemente decirse: voy a perder peso. Y las metas, a corto plazo. Siguiendo con el ejemplo de los kilos, es mejor decirse que perderás 2 kg en el próximo mes e ir marcándose objetivos en un plazo breve que ponerse una meta a mayor término», destaca la psicóloga reusense.

El siguiente paso es definir el plan de acción. ¿Cómo bajaré dos kilos de peso? «Pues quizá obligándote a cenar verdura cada noche, y limitar el consumo de alcohol a los fines de semana. Se trata de no pensar en abstracto, sino de concretar la forma de conseguir lo que se desea», afirma Sacristán. «A todo el mundo le funciona las recompensas, no sólo a los niños: propongámonos por ejemplo comprarnos el bolso que deseamos solamente si conseguimos bajar 4 kg de peso», añade.

 

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