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A la intemperie en la TAP por Pablo Alborán

Un grupo de jóvenes se turna desde el pasado viernes para hacer cola y ser los primeros en acceder al concierto del sábado en Tarragona
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Carmen Vázquez, número uno de la cola para ver a Pablo Alborán, y otro joven, Álvaro. Foto: Lluís Milián

Carmen Vázquez, número uno de la cola para ver a Pablo Alborán, y otro joven, Álvaro. Foto: Lluís Milián

Están dispuestos a soportar calor, frío, lluvia, truenos y lo que les echen con tal de estar cerca de su ídolo, Pablo Alborán. Una veintena de jóvenes, de entre diecisiete y treinta años, hacen guardia desde el pasado viernes cerca de la puerta de la Tarraco Arena Plaça de Tarragona para ser los primeros en entrar al concierto que el músico malagueño ofrecerá allí el sábado. Quieren verle en primera fila. Se turnan en grupos de dos a cuatro personas. Mañana, tarde y noche. Siempre hay alguien guardando el sitio. Se han montado un discreto ‘campamento’ con unas cuantas sillas de playa. Llaman la atención de todos los que pasan por su lado.

«Nuestra idea era pasar sólo esta semana, pero nos dijeron que había otro grupo de chicas que quería hacer lo mismo, así que vinimos el viernes para adelantarnos. Al final, ellas no han venido», explica Sheila Hidalgo, de 17 años y vecina de Salou. La primera noche tuvieron que aguantar la importante tromba de agua que cayó. No se amedrentaron y se resguardaron como pudieron. Son chicas en su mayoría –sólo hay un chico– y proceden de Tarragona, Salou y hasta de Barcelona.

Ellos son los primeros de la cola para acceder a la actuación. Para sumarse tienen que apuntarse en una lista. La número uno es Carmen Vázquez, de un pueblo de Barcelona. «La mayoría nos conocíamos solo de hablar por las redes sociales. Hemos creado uno grupo de WhatsApp para estar en contacto. Nuestras familias nos dicen que estamos locas, pero por Alborán, lo que sea», afirma la salouense Tania Melero, de diecisiete años.

Pasan el rato charlando, con el teléfono móvil o echando una partida a algún juego de mesa. «Nos traemos la comida de casa. Básicamente, bocadillos y algo para picar. En un bar de aquí nos han dicho que nos van a hacer descuento por ser las primeras», comentan. Los más mayores son los que pasan las noches a la intemperie en esas incómodas sillas para dormir. «A nosotras no nos dejan nuestros padres», dicen Sheila y Tania.

 

‘Es inexplicable’

Todos son fans incondicionales de Alborán. La mayoría ya le ha visto en directo en otras ciudades, incluso hay quien la ha podido conocer en persona. «Nos gusta todo de él, cómo canta, lo que transmite con sus canciones... Ver un concierto suyo es inexplicable», reconocen. Compraron las entradas para verle en Tarragona el mismo día que salieron a la venta, en diciembre. Es la primera vez que actúa aquí.

«Queremos conocerle en persona, pero con solo estar en primera fila habrá merecido la pena haber pasado tantas horas en la calle», aseguran.

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