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Aceites minerales, la última polémica de la alimentación

A la espera de estudios sobre sus efectos, la OCU pide la retirada de algunos alimentos por contener hidrocarburos aromáticos

Óscar Tomasi

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La OCU ha pedido retirar del mercado algunos alimentos, entre ellos una pasta para lasaña. FOTO: Pixabay

La OCU ha pedido retirar del mercado algunos alimentos, entre ellos una pasta para lasaña. FOTO: Pixabay

No están prohibidos, aunque sí se encuentran en el punto de mira de las autoridades por sus consecuencias negativas para la salud: los aceites minerales protagonizan la ultima polémica que sacude al sector de la alimentación, a la espera de nuevos estudios sobre sus efectos.

En el disparadero desde hace años, ha sido la organización de consumidores OCU la que ha colocado a estas sustancias en el debate público esta semana al pedir la retirada de tres referencias de la venta en el mercado español: unos cereales de arroz con cacao, unas granolas con avena de Quaker y una pasta para lasaña de la marca Festaiola Agnesi.

¿El motivo? Haber detectado en ellos hidrocarburos aromáticos, un tipo de aceite mineral que puede actuar como «carcinógeno genotóxico», es decir, un agente capaz de producir cáncer a través de una alteración del material genético.
«Que son sustancias contaminantes lo sabemos desde los años 50», explica la catedrática de Nutrición y Bromatología Carmen Vidal, quien, no obstante, aboga por transmitir un mensaje de «tranquilidad» a la población para no crear alarmas innecesarias.

Vicepresidenta de la Sociedad Española de Seguridad Alimentaria, insiste en que aunque se trata de un componente nocivo, falta saber con exactitud qué cantidades son necesarias ingerir para dilucidar si existe un riesgo real para la salud.

«Encontrar este componente en un alimento no lo convierte en cancerígeno. Estas sustancias también nos llegan por vía ambiental -por el humo del tabaco o de los coches, pero también de las brasas de una parrilla- y seguramente por ahí estemos expuestos a cantidades mucho más altas que en los alimentos», argumenta.

La clave es la cantidad

Precisamente la falta de resultados fidedignos de los estudios existentes llevó a las autoridades europeas a instar a los Estados miembros a «vigilar» en 2017 y 2018 la presencia de «hidrocarburos de aceites minerales» -entre ellos, los aromáticos- en pan, cereales, carne, pescado, helados, pasta, legumbres, embutidos y aceites vegetales, entre otros.

«Si se puede evitar su presencia, es mejor evitarlo, pero la clave es la cantidad, y no tiene sentido que demonicemos alimentos mientras seguimos respirando humo de los coches o del tabaco (...) No usamos el mismo rasero», razona Vidal.

Desde la OCU justificaron su petición de retirada por la decisión de las autoridades de Bélgica de prohibir la presencia de estos hidrocarburos aromáticos y de limitar la cantidad de los saturados -una clase de aceite mineral cuyo principal problema es que tienden a acumularse en los tejidos humanos y pueden causar efectos nocivos en el hígado-. 

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