Adolescentes, los grandes olvidados

Pandemia. Los expertos remarcan que las decisiones sobre la salud deben tener en cuenta sus necesidades

Gloria Aznar

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Los expertos avisan de que a golpe de decreto no cooperarán. Ellos y ellas deben formar parte de la solución. Foto: Getty Images

Los expertos avisan de que a golpe de decreto no cooperarán. Ellos y ellas deben formar parte de la solución. Foto: Getty Images

«Los adolescentes siempre han sido los grandes olvidados, no solo con la Covid-19. Se tiende a decir que tienen tonterías. Es cierto que están pasando por una etapa hormonal, pero obviamente tienen sentimientos y sus problemas. Hay adolescentes con depresión, ansiedad o trastornos alimentarios y hay que estar por ellos».

Son palabras de Elisabeth Armario Felix, psicóloga sanitaria en el centro Psicomedsalud, con sedes en Tarragona, Reus, Amposta y Vinaròs. Como Elisabeth, de la misma opinión es Jaume Funes, también psicólogo, educador y periodista, que ha dedicado buena parte de su vida a escuchar a estas jóvenes personas que se están formando y que no siempre son entendidas. O la modelo Vanesa Lorenzo, quien apuesta por el yoga y la disciplina positiva desde pequeños para no dejarlos fuera de las decisiones familiares y que sientan que sus opiniones cuentan. 

Foto: Getty Images

En el transcurso de esta pandemia, a adolescentes y jóvenes se les ha tildado de egoístas, de ser poco solidarios con el resto de la sociedad, de no empatizar. Sin embargo, las voces de los expertos defienden otros argumentos. «Para ellos la cirrosis queda muy lejana, el contagio del coronavirus también. ¿Qué se puede hacer? No son sujetos del estilo de los adultos. Tienen otras perspectivas y no, no los hemos tenido en cuenta. Las variables de la salud no se pueden definir solo desde un punto de vista del adulto. También hay que pensar en ellos y ellas», señala Jaume Funes.

Precisamente el mediático educador impartió el pasado jueves una conferencia online organizada desde el Casal de Joves la Palma de Reus en el marco virtual de encuentros familiares #tincunadolescentacasa conjuntamente con el Mas Pintat, dentro del ciclo ‘Família i ciutat, educació compartida’. En ella dio consejos a los padres conectados, claves para sobrellevar «estas cuatro o cinco primaveras, no más», tener mano izquierda y acompañar a sus vástagos. Unos temas que aborda en sus libros, el último de ellos Estima’m... Pero vull saber-ne més (Columna Edicions. Grupo Planeta).

La psicóloga Elisabeth Armario. Foto: Pere Ferré

Toques de queda, clases virtuales, confinamientos, anulación de competiciones deportivas... Son medidas que no les ayudan en su crecimiento personal. «Para ellos el distanciamiento social es muy duro. Esta etapa es imprescindible para su desarrollo, el estar con sus iguales y muchos padres no lo entienden», destaca Elisabeth Armario, quien revela que desde la crisis sanitaria atiende a más adolescentes. «Es el momento de buscar nuevas emociones, el cerebro está programado para eso, para la novedad, la búsqueda del placer, alcanzar nuevas fronteras y eso, ahora, está muy limitado. Por lo que hay mucha frustración, la incertidumbre sobre el futuro la llevan bastante mal. Pero lo que echan de menos es el contacto, compartir experiencias».

En este sentido, esta profesional aboga por que los progenitores sean más permisivos con las horas de conexión, con el mundo virtual. «Sé que a los padres no siempre les gusta, pero es importante que queden para merendar o incluso para hacer los deberes». Elisabeth también propone «hábitos saludables. Si están en casa es importante hacer un cronograma donde se marcan las horas de estudio, de relajación o ejercicio, ya que si se hace un poco organizado, lo llevan mejor. Y hay que tener en cuenta que no podemos imponer. No son niños. Lo que funciona es hablar las cosas, llegar a un consenso, siempre intentando ser más listos que ellos. Si se pacta, lo harán. Si se impone, no».

Educación con yoga

De consenso también habla Vanesa Lorenzo en su libro Crecer juntos. Yoga y disciplina positiva para afrontar los retos de la educación (Editorial Planeta). «Con el tema del ‘no’, venimos de una educación en la que el padre o la madre ordena y el niño obedece. Pero normalmente, a ningún ser humano le gusta obedecer. Y la disciplina positiva lo que propone es que se sientan útiles y partícipes en las decisiones del hogar porque entonces lo aceptan como una responsabilidad, no como algo que sus padres les han ordenado hacer. Y creo que es un cambio de prisma total», manifiesta Vanesa. Asimismo, la también diseñadora utiliza el yoga con los niños a través del juego para trabajar la empatía, el equilibrio físico y mental, la compasión o la serenidad.

El psicólogo y educador Jaume Funes. Foto: DT

«Es una práctica que trata la meditación o el control de la respiración y eso es lo que hace que te la puedas llevar fuera de la esterilla, que puedas identificar a tiempo cuándo estás mal o incluso cuándo te vas a poner en un estado de rabia». Y aunque reconoce que no siempre se consigue el control «porque no somos perfectos, intento acabar con malas formas cada vez en menos situaciones». En Crecer juntos Vanesa Lorenzo sugiere diferentes secuencias de yoga para toda la familia, que representan también una manera de afrontar con positivismo futuros confinamientos domiciliarios, si se produjeran. Pero más allá del yoga, el deporte no es cosa baladí. Así, Elisabeth Armario resalta que es una cuestión que preocupa especialmente. «El trastorno alimentario no se da solo en chicas, también lo sufren los chicos», aclara y añade que «algunos me transmitían que no debían comer demasiado porque no se movían. La gordofobia, el miedo a engordar, sí se produjo durante el confinamiento».

Estudio de la URV

Mientras, Fabia Morales-Vives, Doctora en psicología y profesora agregada del Departament de psicología de la Universitat Rovira i Virgili (URV), explica que el estudio elaborado durante las cuatro primeras semanas de encierro obligatorio ponía de manifiesto que mujeres, solteros, adolescentes y jóvenes eran los que lo vivían peor. Estos últimos «estaban menos preocupados por la pandemia, en el sentido de poder contagiarse, de poder enfermar», apunta Fabia.

No obstante, esta perspectiva también ha cambiado. «Al principio pensaban que no les afectaba y no entendían por qué no podían salir. Pero ahora los veo más conscientes, sobre todo si tienen abuelos. Aunque si los vuelven a confinar lo van a pasar mal. Para ellos es un encierro», sostiene Elisabeth. Por ello, para evitar consecuencias graves, esta profesional de Psicomedsalud indica que los padres deben estar atentos a cualquier cambio de hábitos que se pueda producir, «como que estén muchas más horas en la habitación, más irascibles o con menos ganas de actividad».

La modelo Vanesa Lorenzo. Foto:  Jonathan Miller/Cedida

Como afirma Jaume Funes, «tendremos que entrar en otro debate, más racional, más de ayudarlos a ser responsables y de pensar que esto también es asunto suyo. Y en los institutos, decidir ellos también las normas sobre cómo comportarse. Pero no podrá ser ordeno y mando». 

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