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Agustina Sirgo: 'Al cáncer aún se le tiene miedo'

Entrevista a la psicooncóloga del hospital Sant Joan de Reus
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Agustina Sirgo trabaja como psicooncóloga en el Hospitan Sant Joan de Reus. foto: Pere Ferré

Agustina Sirgo trabaja como psicooncóloga en el Hospitan Sant Joan de Reus. foto: Pere Ferré

-¿Qué es lo más difícil de su trabajo?

- Cuando uno trabaja en lo que le gusta no encuentra dificultades, sino retos. El trabajo de atención al otro es de entrega, por lo que sustituiría la dificultad por los retos. Lo que pasa es que cuando trabajas con personas que sufren te encuentras con experiencias que nos mueven a los que estamos al otro lado del paciente, porque nos proyectamos en él o en su estructura familiar, estilo de vida o trayectoria vital.

 

-¿Intenta defenderse de los riesgos implícitos que tiene su trabajo de afectación personal?

- Sí. Se trata de estar en la línea entre dar demasiado y, a la vez, lo justo para no entrometerte tanto que al final no seas eficaz. Si estas entregado de forma que te confunde el sufrimiento del otro no eres operativo, por lo que tienes que modular esa frontera en la relación con el paciente.

 

-¿Y cómo lo hace?

- Hay que tener en cuenta que mi especialidad es muy técnica. Eso significa que tenemos marcos teóricos en los que nos situamos cuando hacemos nuestro trabajo. Para conseguir los objetivos que perseguimos y a la hora de interactuar con el paciente facilita el tener marcos teóricos que te permitan ver la realidad tan compleja como es y para eso hay que estar formado. Los psicólogos somos guías que facilitamos la construcción de escenarios donde el paciente se pueda manejar en su realidad cambiante, en este caso el cáncer.

 

-¿Y lo más gratificante de su profesión?

- La transformación personal constante que se sufre haciendo un trabajo relacionado con el otro. También el participar en tantas vidas y el retorno que te da el paciente y su familia me satisface, incluso cuando las cosas no han ido bien.

 

-¿Hasta qué punto el tema psicológico influye a la hora de superar un cáncer?

- Por desgracia, estar en un mejor estado psicológico no cura ni más, ni mejor ni antes el cáncer. Pero sí está claro que tener un estado anímico bueno y unos resortes determinados facilita enormemente la vivencia del proceso, personal, íntimo y social, con la familia y el grupo, consiguiendo una mejor calidad de vida, un menor malestar emocional y de los efectos secundarios de los tratamientos.

 

-¿Le da casi más trabajo, a veces, la familia que el propio enfermo de cáncer?

- Sí. La familia es un objetivo para nosotros a nivel terapéutico. De hecho, en muchos casos son los propios familiares los que nos piden visita. Las estadísticas dicen que un 30% de nuestra actividad se concentra en familiares, donde también se incluyen los duelos.

 

-¿Se le tiene menos miedo al cáncer en la actualidad que hace unos años?

- La sociedad ha evolucionado en este sentido. Hay más información y más detección precoz, pero al cáncer aún se le tiene mucho miedo y hay una carga negativa importante en torno a esta enfermedad.

 

-¿Son más fuertes, psicológicamente, los hombres o las mujeres?

- Igual. No hay diferencia de género.

 

-¿Y los niños?

- La psicooncología pediátrica es un campo muy exigente a nivel emocional. Que le ocurra una enfermedad grave a un niño es antinatural y nos arrebata el corazón más que otra cosa.

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