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Alfredo Hernando: 'El fracaso escolar cero es posible'

Entrevista con el educador, comunicador y psicólogo

Mònica Just

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Hernando dará una conferencia mañana en Tarragona. Foto: escuela21

Hernando dará una conferencia mañana en Tarragona. Foto: escuela21

Alfredo Hernando ha hecho de la innovación educativa uno de sus caminos vitales. Realizó un viaje por todo el mundo, visitando 50 de las escuelas más innovadoras, y de ahí salió su libro ‘Viaje a la escuela del siglo XXI’. Mañana a las 20 horas dará una conferencia en el Colegio de Abogados y Farmacéuticos de Tarragona.

- Bogotá, Bangla Desh, Nueva York, Sao Paulo, Sidney... Habrá visto escuelas con realidades muy distintas.

- Tenemos mucha información sobre cómo funciona el sistema fruto de la investigación macro, pero poca sobre buenas prácticas y cómo las escuelas en situaciones de dificultad son verdaderos casos de éxito. Una de mis grandes conclusiones es que una escuela en Uruguay, una de Sydney y otra de Barcelona, muy lejanas pero en entornos socioeconómicos con dificultades semejantes, mejoran los resultados con soluciones parecidas, sin que ni siquiera se conozcan.

- A menudo tenemos la idea preconcebida de que países con más recursos económicos tienen más éxito.

- A nivel global, la mejora en los resultados siempre ha ido relacionada con la llegada de una inversión que no rebasa un 5% del PIB. A partir de aquí, no se trata tanto de recursos, sino de decisiones cualitativas.

- ¿Qué le llamó más la atención en su viaje?

- Me quedo con las realidades que se viven en cada uno de los 50 colegios que visité. Todos llevan un camino de crecimiento similar. Pero cada uno tiene una personalidad propia y aplica metodologías distintas. Muchos incluso han extendido su experiencia a una treintena de centros de su entorno.

- Buscan la personalización.

- Es el gran reto del siglo XXI. Así como el XX fue el de la escolarización universal, ahora hay que dar a cada alumno lo que necesita y de forma adecuada. Los docentes son el alma del proyecto.

- Todos hablan de innovación.

- Es un camino de innovación compartido que va mucho más allá del examen para la evaluación. Se rige en el pensamiento de diseño, en el trabajo cooperativo de profesores, alumnos...

- ¿Cómo encaja aquí la revolución tecnológica?

- Es un elemento más que afecta a los cambios en la escuela, pero no el único. Una tiza, una pizarra y un libro también son tecnología. Igual que una tableta. Pero más allá de la herramienta, hace falta un esquema de aprendizaje. Una buena estrategia.

- ¿Qué inputs ha recibido hasta hoy de su libro ‘Viaje a la escuela del siglo XXI’?

- Se han superado ya las 400.000 descargas. Hacía tiempo que un libro sobre educación no alcanzaba esta magnitud.

- Será que el tema interesa...

- Sí, porque en España y en el mundo vivimos una primavera de la innovación educativa. Hay muchos proyectos floreciendo, y de forma sincronizada.

- En Catalunya ha nacido la Escola Nova 21. ¿Qué opina sobre este movimiento?

- Estoy al corriente y creo que es una buena iniciativa. Ahora habrá que ver cómo se materializa. De momento, la comunicación con la sociedad ha sido buena y el proyecto ha calado bien.

- ¿Todas las escuelas pueden lograr fracaso escolar cero?

- Sí. Como sociedad, no nos podemos permitir otra respuesta. Entender que todas las escuelas pueden llegar al éxito es asumir que deben adaptarse a las necesidades de los alumnos y cubrirlas. No nos podemos permitir que jóvenes de 16 o 18 años salgan sin estar preparados para vivir en el mundo. Si admitimos que en un colegio no lleguemos a un 20% del alumnado es que algo falla. Y no solo por su parte.

- ¿Qué tal estamos en España?

- Vivimos un momento paradójico. Es óptimo y de cambio, protagonizado por equipos de docentes, colegios y familias que hacen que las escuelas se transformen en un movimiento silencioso. Pero cada vez lo es menos, porque los cambios afloran.

- ¿Y la parte negativa?

- Seguimos sin que la administración recoja este florecer de experiencias innovadoras. Hay un gran movimiento de docentes que potencia el cambio, pero la administración es incapaz de organizarlo de forma que llegue al conjunto del sistema.

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