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Alumnos y robots, compañeros de clase

La robótica ha irrumpido con fuerza en las aulas y ya es una herramienta clave para la formación. Ahora, tres centros tarraconenses se preparan para competir en la final estatal de la First Lego League

Silvia Fornós / Mònica Just

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Alumnos del Roseta Mauri, en clase de robótica. Foto Alba Mariné

Alumnos del Roseta Mauri, en clase de robótica. Foto Alba Mariné

Los alumnos del Col·legi Les Carmelites con su robot. Foto: Pere Ferré

Los alumnos del Col·legi Les Carmelites con su robot. Foto: Pere Ferré

Trabajar de forma lúdica el pensamiento competencial. Este es uno de los valores de la robótica, una disciplina que ha irrumpido con fuerza en las aulas y se ha afianzado como una herramienta clave para la formación. Robots y alumnos son ahora compañeros de clase. Comparten retos y proyectos. Y es un modelo que cada vez está más extendido en la educación del siglo XXI. Sirve a los jóvenes para aplicar conceptos de matemáticas a la vida real. Para investigar y resolver desafíos. Para desarrollar habilidades y competencias del siglo XXI. Y todo ello mediante el trabajo en equipo.

La First Lego League es una de sus muchas metas y alicientes. Un punto de encuentro para estudiantes que se forman en este campo y que tienen la oportunidad de compartir experiencias, aprender y profundizar en la ciencia y la tecnología, además de divertirse junto a otros jóvenes que también se adentran en el mundo de la robótica. La final en el ámbito estatal se celebrará en Logroño el próximo 18 de marzo. Y las comarcas de Tarragona estarán representadas por el Col·legi Sant Pau de Tarragona, el Institut Roseta Mauri de Reus y el Col·legi Les Carmelites de Tarragona. La competición se configura como un desafío internacional que permite que los concursantes prueben su destreza en diseñar, construir y programar robots utilizando la tecnología de Lego. Los jóvenes lo viven como un reto, una oportunidad y una plataforma de aprendizaje. Eso sí, sin dejar atrás la diversión.

La robótica fortalece la amistad

La robótica es un valor añadido en el aprendizaje. No importa la edad. Todos los alumnos del Col·legi Sant Pau Apòstol de Tarragona experimentan con esta tecnología aplicada a la educación. «Desde P3 a P5 utilizan la Beebot, es una abeja que permite a los niños programar una secuencia de movimientos», detalla la coordinadora de TIC y robótica, Cristina Vives. «El aprendizaje de la robótica en educación infantil es que los alumnos hablen en inglés, sin miedo, a través de un juego».

La dificultad sube de nivel en educación primaria. Son capaces de programar un robot a través de bluetooth con una tableta. En los siguientes cursos se empieza a experimentar con Lego Wedo y Lego Scratch. En la ESO dan el salto a la tecnología Lego Mindstorm, es el entrenamiento previo a la competición First Lego League. «La competición busca despertar el interés por las STEAM, Science, Technology, Engineering, and Mathematics. Siempre mediante un trabajo lúdico y vivencial», afirma la coordinadora de TIC y robótica.

Con esta voluntad defendieron en la final tarraconense del pasado mes de febrero su proyecto científico. «Se centraron en la diabetes. Presentaron una iniciativa para entrenar a perros, que viven en refugios o perreras, y que sean capaces de avisar cuando un niño tiene una bajada de azúcar. Es un win to win», afirma Cristina Vives.

Claudia Abellan, Aina Filella, Ana Llatse, Magí Macías, Paula Maixé, Marta Morera, Berta Pardines, Laura Randé, Unai Reisser, Jose Riesco y Patricia Ruano competirán en la final estatal de la First Lego League. «Participar es algo que no hacemos sólo por la escuela, sino por nosotros mismos», afirma Paula. Su compañera de equipo Anna añade que «entre nosotros nos hemos conocido mejor, hemos aprendido a compartir un mundo y a disfrutar ayudando a los demás».

La robótica nos rodea. «Lo que aporta a los alumnos esta tecnología es el poder tener la habilidad de hacer suyo un objeto y decidir qué quieren que haga», señala la coordinadora de TIC y Robótica. Afrontan la final estatal con mucha ilusión. «Sabemos que el nivel es muy alto pero vamos a disfrutar de la experiencia. Y lo que tenga que ser, será», concluye.

Del diseño de misiones al marketing

Lara Dilané, de tercero de ESO, es la encargada del marketing de su proyecto de robótica. Ha preparado un vídeo sobre el alimentador automático como si de un anuncio televisivo se tratara. Y otro como carta de presentación para la First Lego League. Incluso ha hecho el guión de una obra de teatro con la que su equipo, el del Institut Roseta Mauri de Reus, expone su proyecto. Pero además de ser guionista, también actúa . Espera con nervios y ganas la inminente final estatal.

Lara y sus compañeros están motivados. Tienen ganas de vivir la competición y compartir la experiencia con otros jóvenes. Saben que no es tarea fácil pero ven en la robótica una oportunidad. Aprenden algoritmos, resolución de problemas, programación, marketing o trabajo en equipo. Lo hacen de forma transversal. Y lúdica, fomentando al mismo tiempo la autonomía y la creatividad. Así lo remarca el profesor que coordina el proyecto en el instituto reusense, Toni Soler, quien subraya el valor de este tipo de formación. «Trabajan la robótica en toda su etapa en el instituto. Logran nociones de programación. Y todo ello en torno al pensamiento competencial», insiste Soler.

Si la labor de Lara es más promocional, la programación del robot es una de las tareas de Xavi López, que prepara y diseña las misiones. Confiesa que medio año atrás no sabía prácticamente nada de este mundo. «Pero ahora llevo cuatro o cinco meses y me va muy bien», explica el joven de catorce años. Junto a él, Ian Girón realiza un trabajo más transversal, de apoyo a varios programas, aportación de ideas y ayuda en el diseño de los robots. Toca varios ámbitos y esto le permite conocer un poco de todo.

Son tres de los perfiles de los miembros del grupo reusense que participará en la First Lego League. Los alumnos del Institut Roseta Mauri de Reus están encantados. Este año incluso han grabado un documental sobre la irrupción de las nuevas tecnologías en el aula. Quieren difundirlo. Promocionarse. Darse a conocer. «El Lego no es solo robótica. Sino un proyecto científico, que tiene su parte de marketing y que llega mucho más lejos», concluye Soler.

El valor del trabajo en equipo y el autoaprendizaje

Los beneficios educativos de la robótica son innumerables. Pero además de enriquecer el aprendizaje, los robots fortalecen el trabajo en equipo y el autoaprendizaje de los alumnos. «Es un modelo de educación y aprendizaje del siglo XXI, donde el profesor hace de acompañante y los alumnos pueden aplicar a la realidad conceptos de física, matemáticas, tecnología, etc.», afirma Maria José Muñoz, directora del Col·legi Les Carmelites.

Desde hace cuatro años la robótica es una asignatura más. «Es casi imposible, en ninguna otra asignatura, desarrollar las competencias que se pueden desarrollar con la robótica. Todo es real. Los alumnos se preparan para competir, deciden qué robot diseñan, cómo lo programan, lo reprograman, etc.», añade la directora.

Irene y sus compañeros de equipo están mejorando el robot con el que competirán en la final de Logroño. «Queremos que sea mejor para que pueda hacer más pruebas y superarlas», asegura. A ella, del mismo modo que a sus compañeros, la robótica le entusiasma. «Nunca había pensado en cómo hacer un mecanismo para superar distintos retos y cuando estás creando tu robot surgen muchas ideas y disfrutas con la robótica», añade.

¿Para qué sirven las matemáticas y la física? Es lo que se preguntan muchos alumnos. En la robótica encuentran la respuesta. «Es una materia transversal que abarca las matemáticas, física, tecnología, etc. La robótica es una asignatura que funciona sola porque motiva muchísimo», explica Joan Carles Sánchez, profesor de Tecnología, Robótica e Informática.

VEX Robotics Competition

La First Lego League es un trampolín hacia la Competition VEX. Es una competición de robótica educativa de ámbito internacional en la que los equipos deben construir robots innovadores para superar un reto. El reto Starstruck es el que han afrontado Josep Maria Miquel, Iker Fuentes, Àlex Ruana y Jordi Romero. A principios de este mes participaron en la final estatal en Terrassa y quedaron en un noveno puesto entre 20 finalistas. «La prueba requiere de seriedad, trabajo en equipo y ganas de pasarlo bien», comentaban los alumnos de segundo de Bachillerato unos días antes de enfrentarse a la prueba. Ellos ya han alcanzado el éxito. Ahora les toca a sus compañeros disfrutar de la experiencia estatal en Logroño.

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